juan guillermo tejeda

EDUCACIÓN EN LIBERTAD

Posted in profesor by jgtejeda on septiembre 16, 2011

lo puse hoy en mi blog sobre universidades, pero se trata de algo que me recorre por entero, así es que lo pongo también aquí  ____  comentarios de los amables o rudos lectores aquí  _____ felices fiestas! ___

La verdad es que si yo hubiera salido a marchar por la educación cuando estaba en el colegio, hace ya muchos años, hubiera exigido no que lo mejoraran, sino que lo cerraran. Mi colegio, de curas y con lucro, me pareció siempre un recinto carcelario a cargo de personajes depresivos e ineptos. Su desaparición me hubiera devuelto la libertad.

En casa, mi padre se quedaba repasando los artículos que escribía a máquina para llevarlos a mediodía a la redacción de los diarios. Su muy personal ambiente creativo producía un desparramo de libros abiertos en el suelo y las mesas, revistas con marcas, música de jazz o de Bach, humo de cigarrillo y todo aquello que pudiera ayudar a la libertad de espíritu, a desplegar el ímpetu creativo. Sólo observando lo que hacía y gracias también a sus gestos, a sus miradas, aprendí con él muchísimo más que en el colegio, aprendí a entender la cultura como una conversación y no como un deber, también supe ganarme la vida más tarde con aquello, además de quedar de paso premunido de algunos valores que me parecen relevantes: la tolerancia, el sentido del humor, el amor por la libertad, la confianza en nuestra propia humanidad individual.

Nunca entendí por qué razones me obligaban a levantarme a unas horas absurdas, tiritando de frío y atemorizado, para dejar la tibieza del hogar e ir a dar a aquel cuartel que estaba considerado un gran colegio, pero que era asqueroso. No se puede mejorar una cárcel. No es posible optimizar un sistema que en lugar de hacernos conversar con las mentes más interesantes de todos los tiempos, cada cual a su manera y a su gusto, se empecinaba en exigirnos resúmenes, sumas, quebrados, memorizaciones botánicas y otras estupideces, a punta de amenazas y castigos.

Creo que la lección real del colegio era: niño, eso que tú crees que es tuyo, tu tiempo, nos pertenece. Y ese cuerpo que quizá imaginas que es también tuyo, nada, es del colegio, así es que uniforme completo, pelo corto, sin moverse cada uno en su pupitre, clase de gimnasia y los viernes de rodillas en la iglesia. Y nada de pensamientos aviesos, que tu mente también es cosa nostra. Una sistemática violación de los derechos humanos en nombre de una cultura despreciable de cuaderno y libros de textos. Lo intuía yo claramente comparando aquella basura con la cultura tolerante y entusiasta de mi papá.

Pero nuestros jóvenes de hoy están decididos a mejorar la educación. No sé si se pueda mejorar algo tan dañino, y es cuestión de ver, lo primero que se hace en un colegio es instalar la reja del perímetro y el control de entradas y salidas. ¿Por qué no dejar que cada cual entre o salga libremente? Lo que más vale son las notas, una especie de dinero negro del conocimiento que en verdad nada tiene que ver con su sustancia. Cuando aprendemos algo que nos sirve estamos naturalmente contentos, y no necesitamos premios adicionales y menos castigos. ¿Para qué? Aprendemos porque lo necesitamos, no para ser evaluados.

Suponemos quizá que los niños están mejor en el colegio, más seguros, pero hay ahora muchos colegios que llevan meses sin clases y no se perciben mayores daños en nadie. Yo creo que los padres ponen allí a los niños para huir de la casa y sumergirse también ellos en sus prisiones ansiosas, y hacer dinero para pagar ansiosamente muchas cosas que no necesitan. Transfieren a los colegios la función de educar, creyendo que la educación es una mercancía, un servicio que se puede externalizar a cambio de una suma mensual.

Lo que sí es cierto es que en el sistema educativo nacional hay cárceles más pirulas y cárceles menos, y que se trata de una encarcelación muy segmentada por clase social, por barrio, por el azul o marrón de los ojos, incluso por la inteligencia o capacidad de sometimiento, sin que los niños tengan responsabilidad alguna en esos afanes por discriminar que dan asco. En todos los casos, sin embargo, se les enseña a los estudiantes no lo que quieren aprender, sino lo que unos burócratas de la pedagogía creen que debe enseñarse, con horario impuesto, en recintos numerados y por materia etiquetada.

Da lo mismo tanto esfuerzo, porque finalmente a uno se le queda dentro bien poco de todo aquello, y menos peso aún tiene esa materia existiendo google, que allí está todo sin tener que ponerse un uniforme y escuchar sentado a un compadre no muy convencido explicando algo de manera autoritaria.

Los niños son curiosos y aprenden por sí solos, como los adultos. Somos buenos para aprender, los humanos. Y los colegios son una prótesis medio ridícula donde se propagan los peores vicios de nuestra sociedad clasista y paranoica. En unas décadas o siglos más, si el planeta sigue un poco donde está, contemplarán nuestros sucesores con una sonrisa burlona nuestros afanes por mejorar la educación. La educación es algo constitutivo de nuestro ser, una fuerza dinámica, no un edificio, ni una marca, ni un programa, ni una libreta de notas, ni un título o un postítulo.

Comparada con los colegios, la universidad siempre me pareció un espacio de libertad. Finalmente uno puede elegir en ellas qué estudiar, aunque no siempre, porque hay padres que insisten en imponer sus propios gustos a los hijos, chantajeándolos. Lo cierto es que cada cual debe hacerse cargo de su propia vida, y lo que el padre estudió o no estudió es su asunto, no el de sus hijos.

No sé por qué en Chile no ir a la universidad es en muchas familias una especie de drama: no quedó!… no le dio el puntaje! Madres sollozando, padres encolerizados, o al revés. Es mejor, como decían los fundadores de Summerhill, ser un carpintero feliz que un Primer Ministro neurótico. Pero en Chile, aunque no tengamos Primeros Ministros, estamos apostando fuerte por la neurosis. La mera pregunta “qué vas a estudiar” cuando sale alguien del colegio es ya un poco pasadora a llevar. Esa persona ya estudió, y sabrá cada cual si quiere o seguir sentado en un banco repasando hojas de libros. La pregunta respetuosa, si hay interés, es preguntarle al joven o a la joven a qué piensa dedicarse.

Existen muchas universidades, sin embargo, que se esmeran en ser como colegios aunque no haya que llevar uniforme y se permita fumar a los estudiantes en los recreos. Son estrictas, con mucha cosa obligatoria, tareas, retos, apuntes, notas, promedios, indicadores, toda esa parafernalia que nada tiene que ver con el conocimiento auténtico.

En eso las universidades públicas son más evolucionadas, hay menos marcación personal y al mismo tiempo más libertad y mayor formación en las propias responsabilidades. El proyecto humanista consiste en entregar a los jóvenes un espacio abierto y con recursos, donde pueda cada cual organizar su crecimiento y su maduración según sus propios intereses y motivaciones.

Con estas movilizaciones estudiantiles tan bonitas en cuanto a la meta que se han propuesto, nos ha aparecido a veces a la vista la parte más oscura de las universidades públicas, especialmente con las “tomas”, que significan interrumpir no sólo la programación prevista, sino además la libre circulación de las personas. Los organizadores de las “tomas” instalan lienzos, candados, controles de entrada, también puede que un pequeño club de encapuchados, y programan actividades tipo campamentos juveniles de los antiguos países comunistas, todos opinando más o menos lo mismo, marchando, en pos de unos ideales, y muy enojados, no se vaya uno a oponer en una asamblea a lo que están tratando de hacer. Siendo emocionante, no hay en aquel tipo de organización libertad para pensar, para opinar o para entrar y salir. Uno no entiende cómo en una universidad pública, que se define identitariamente por su pluralismo, por su no discriminación, se permite que grupos de personas se apropien físicamente de los lugares, discriminen, segreguen, etc.

A mucha gente le gustan mucho las “tomas”, sin embargo. Tal como son muy populares los colegios con sus rejas perimetrales y sus uniformes. De la misma manera como se pretende manipular a los jóvenes para que estudien, digamos, derecho y no por ejemplo gastronomía. O como se afanan algunas universidades privadas en atrincar bien a sus pupilos.

Son manifestaciones, todas ellas, del gusto de mucha gente por la esclavitud. De la desconfianza en la naturaleza curiosa y creativa de las personas. Una moralina pesimista, revestida de ideas de derecha o convicciones de izquierda, da lo mismo, porque su norte es combatir la libertad.

La libertad nos da miedo porque significa hacernos cargo de nosotros mismos. Se trata, siendo libres, de pensar, de decidir, y de defender lo que uno ha pensado y decidido, porque de otro modo no se siente uno bien consigo mismo. Se trata de confiar en nuestros sentimientos profundos, en esa voz que nos dice qué es lo recto y lo no recto. Ser honestos nos obliga a cierta modestia, a hacernos cargo de nuestra realidad personal e intransferible, de nuestros deseos.

Pese al miedo que da y al esfuerzo que comporta, es mucho más bonita y plena una existencia libremente escogida que una vida esclava. En rigor, sólo una existencia en libertad, respetando por cierto a los demás, merece llamarse humana.

Quienes venden esclavitud (en cualquiera de sus modalidades educacionales o ideológicas) a menudo se la sacan argumentando que es “por ahora”, que es preciso sacrificarse en este momento para ser libres más tarde. Mi experiencia me dice que quien practica la esclavitud en las cosas pequeñas la defiende también al final en las grandes cosas. Que cuando uno entrega tontamente un trocito pequeño de su propia libertad y de su propia sensatez, termina por entregarla toda. Lo que está en juego cuando nos esclavizamos o no dejamos que nos esclavicen es nuestra identidad, nuestra diferencia gozosa de habitar cada uno de nosotros en propiedad nuestro propio ser, que se educa cada día, a su pinta, lejos de negociantes, burócratas o comisarios políticos.

UNIVERSITY BLUES

Posted in dignidad by jgtejeda on diciembre 18, 2010

mídelo, mídelo

sin disfrutarlo

evaluaciones

secas y muertas

rankings precisos

categorías

jerarquizadas

sanitizadas

notas, peldaños

el conocimiento

trózalo, trózalo

que no haya ritmo

ni pulsaciones

ni afinidades

nada de impulsos

ni un entusiasmo

ya no hay pupilas

ni gestos vivos

tu calendario

lo tiene todo

preformateado

vida no existe

programaciones

paso por paso

todo anotado

y el alma afuera

esto es muy serio

universitario

con doctorado

postdoctorado

becas y ayudas

somos primeros

en este mundo

de indicadores

cursos completos

esclavizados

listas al día

tesis, tesinas,

bibliografía

estás indexado

o no está indexado

no seas libre

no digas nada

vamos vendiendo

conocimiento

métodos tristes

aburrimiento

carpetas gordas

un mundo excel

desaparecen

las luces humanas

aquí se trata

de otros negocios

mi asignatura

es un peldaño

en la torre social

en los concursos

no somos profes

pero sí jueces

lejos del alma

sin contactarnos

todo en listados

no hay vitamina

y nunca opines

que es subjetivo

guarda el instinto

para otro momento

esto es más simple

son las tareas

notas, libretas,

es el colegio

todos son misses

poniendo estrellitas

seleccionamos

y rechazamos

nada más cuenta

nada interesa

nunca converses

ni mires fijo

miente y esconde

tu verdad simple

no hay zonas grises

no hay organismos

no eres persona

sino un mecanismo

universitario

acreditado

la burocracia

es antes que nada

y el formulario

cumplimentado

es el rey de todo

el amo del mundo

que no te importe

la literatura

no te encandiles

con argumentos

edificios bonitos

están prohibidos

los goces mentales

no son de este patio

la vida misma

no entra en el aula

aburrimiento

indicadores

números tontos

esa es la gloria

universidad gansa

nerds de las ciencias

muertos por dentro

y bien evaluados

HERMES

Posted in ESCRIBO by jgtejeda on noviembre 4, 2010
Bly: Hermes es el dios del sistema nervioso interno, cuando está entre nosotros nos ponemos ingeniosos, rápidos, conectamos corazón con piel, cerebro, genitales y lágrimas, unimos la parte nuestra que sufre con la que ríe. Es el dios de la imaginación compartida, a veces de lo obsceno, del silencio… Los conservadores sostienen que el verdadero aprendizaje no ocurre si Hermes está presente. Lamentable, porque siguiendo esa lógica rígida muchos departamentos universitarios se deshacen de los profesores que enseñan con el corazón. Por necesidad de asegurar el cumplimiento de la ley pierden contacto con la leyenda. Cuando en verdad, si la ley existe y la conocemos, es para a partir de ella ser leyendas, conectar nuestra parte visible con la invisible, darle sentido y emoción a nuestros actos. Vivir supone conocer los reglamentos, pero no quedarse enredado en ellos. Aprender y enseñar son actividades de conexión y vida, no de cortes y castigos.

DIARIO DE UN PROFESOR: OPINIONES

Posted in profesor by jgtejeda on julio 11, 2008

Me dedico hoy a mostrar mis auténticas opiniones a mis estudiantes. Hay quien dice que hay en la clase un ambiente de “tensión”. Ellos muestran sus proyectos para el trabajo final del semestre, y contrariando los protocolos de justicia y buena onda, apunto directo a todo aquello que a mi juicio está por debajo del ancho de banda requerido para profesionales neófitos de la comunicación visual, sin ahorrar elogios a lo que está bien. Resulta una clase cargada de electricidad. Los gestos se hacen, sin embargo, más naturales. Un poco de verdad sienta bien a todo el mundo, siempre que sea de vez en cuando.

YO APOYO

Posted in enredillo by jgtejeda on junio 14, 2008

todos los aquí firmantes
han querido protestar
en un gesto que los honra
y teniendo aquí sus nombres
los procedo a enumerar

>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> aquí

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

Posted in profesor by jgtejeda on junio 11, 2008

(UN ESTUDIANTE ACERCA DE SU UNIVERSIDAD) MANUEL PINO, EN CIUDAD VISUAL: Si Rembrandt fuera mi maestro no me separaría de él, por lo menos hasta el momento en que le haya estrujado el conocimiento y lo comience a considerar un viejo fome, con ideas fomes, y sus monos fomes. Hoy en día poco a poco el mercado comienza a inundar nuestras aulas: el alumno llega, el profesor hace su cátedra, el alumno se va; y para colmo de males, todo apunta a que en un futuro el contacto alumno-profesor será a través de un computador. Solo quisiera concluir una sola idea y dejar sobre la mesa las otras. Las únicas veces que me he sentido realmente en un taller en la universidad ha sido en momentos de paro, específicamente en los años 2005 y el actual 2008, años en que creamos y reabrimos el “taller mano alzada” respectivamente. MÁS AQUÍ>>>>>>>>>>>>

LOLITA

Posted in normal by jgtejeda on junio 2, 2008

ORGANIZACIÓN

Posted in profesor by jgtejeda on mayo 31, 2008

ejemplo para futuras generaciones (clic en las fotos = más fotos) … estudiantes del taller ciudad visual

UNIVERSIDAD

Posted in normal by jgtejeda on mayo 29, 2008

EDUCACIÓN SUPERIOR PÚBLICA >>>> VÍCTOR L. PÉREZ V., RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE

El anuncio hecho por la Presidenta sobre una nueva política orientada a apoyar a las universidades públicas viene a dar un necesario impulso a una política global de fortalecimiento de la Educación Pública, donde se acogen anhelos y planteamientos que nuestras comunidades universitarias han formulado en reiteradas oportunidades, y que fueron bien acogidas en la Comisión Asesora Presidencial de Educación Superior. Ahora debemos avanzar en concebir un modelo de educación pública que incluya a todas las universidades estatales, defina el papel de éstas en el sistema global y proponga compromisos de ellas con el Estado y las regiones, y de éstas con sus instituciones.

El principio general es que las universidades estatales están llamadas a proveer bienes públicos que el Estado requiere garantizar dentro del sistema educativo superior y que son complementarios a otros bienes públicos que proveen las instituciones privadas. Este principio explica por qué las universidades estatales en los países desarrollados no sólo existen, sino que constituyen un pilar fundamental en su estrategia de desarrollo, y por qué esos estados mantienen un sistema de financiamiento que les permite cumplir su misión.

En la formación profesional la universidad pública posibilita al Estado garantizar una preparación con diversidad de visiones, tolerante y pluralista, con equidad en el acceso al conocimiento, sin discriminación, fronteras temáticas ni limitación a intereses específicos.

En investigación y creación, el bien público se expresa en constituir un espacio de libertad protegido de los legítimos intereses particulares, desde donde el conocimiento avanza sin reconocer otros límites que los que impone la legalidad y motivado por el bien común y el avance en la construcción de la sociedad del futuro.

Esa libertad provee a la sociedad de una referencia erudita e independiente en la discusión de los grandes temas nacionales, una forma de extensión universitaria que constituye una instancia de fe pública frente a los complejos dilemas que involucran y afectan a visiones específicas.

Tal libertad también permite y compromete el análisis y generación de propuestas en temas que no aparecen urgentes en el corto plazo, y por lo tanto se postergan, pero que pueden afectar el bienestar de las próximas generaciones o constituir desastres por falta de previsión.

Una condición insoslayable es que las universidades públicas deben ser instituciones de reconocida excelencia en los ámbitos de sus competencias. Éste es un requisito que nuestra sociedad se merece y debe exigir, de otra forma el aporte que estas instituciones realizan no garantiza una contribución real al bien común, más bien puede conducir a errores que el país debe evitar.

Proponemos que se definan universidades estatales con una vocación regional. Tal definición orienta el compromiso de ellas con los problemas específicos de cada región, sin perjuicio de su contribución en iniciativas de interés nacional. La Universidad de Chile debe mantener su carácter nacional, que se entiende como un compromiso con las grandes tareas nacionales.

Este elemento diferenciador dota a la política general que fomenta del desarrollo equilibrado entre regiones y el centro, de un sustrato intelectual adecuadamente enfocado a temas específicos de las regiones.
Para ejercer la misión de creación de los mencionados bienes públicos, el Estado debe comprometer un financiamiento de carácter basal para la provisión de tales bienes, que sea diferenciado totalmente de otros aportes a la educación superior en que todas las instituciones puedan participar. Las universidades estatales, por su parte, deben establecer compromisos formales que justifiquen tal financiamiento, ya sea con la autoridad regional o central, según corresponda. Para ello se propone utilizar instrumentos eficientes y transparentes que garanticen el cumplimiento de los compromisos contraídos.

La discusión de la Ley General de Universidades, en un capítulo referente a la educación superior, constituye la oportunidad histórica para consolidar a nivel constitucional el concepto de bienes públicos en la educación superior y la existencia de universidades estatales que provean aquel conjunto de esos bienes respondiendo exclusivamente a los intereses de todos.

Artículo publicado en El Mercurio, cuerpo A – página 2, el 28 de mayo de 2008.

DIARIO DE UN PROFESOR: INACEPTABLE

Posted in profesor by jgtejeda on mayo 24, 2008

Dos videos describen la conducta inaceptable de un grupo de estudiantes de la Universidad de Chile. Hay que considerar primeramente que la Universidad de Chile es la única del país que tiene representacióin de estudiantes elegidos democráticamente en su Senado Universitario (7 de 37 miembros son estudiantes); además de ello, el Presidente de la FECH está presente en el Consejo Universitario. Más aún, la FECH utiliza fondos institucionales para su funcionamiento. Pese a todo ello, cada cierto tiempo, casi siempre en mayo, irrumpen violentamente en los recintos de la Universidad con la finalidad de chupar cámara en los noticiarios de la televisión y en las páginas de los periódicos. A veces hacen una “toma”, lo que contraviene a los reglamentos de forma expresa ( Reglamento de Conducta de los estudiantes: nadie tiene derecho de impedir el paso a los recintos ningún miembro de la comunidad universitaria). Otras veces, como se ve aquí, faltan gravemente el respeto a las autoridades, intimidándolas físicamente, lo que también está expresamente prohibido. La blandura de las autoridades es la cara B de esta conducta, el comburente que oxigena el desacato. Unos se saltan alegremente los reglamentos, y otros hacen abandono de sus atribuciones y dejan que esto ocurra. Tal debilidad se debe a que la opinión pública chilena percibe que el financiamiento estatal a sus universidades es hipócritamente insuficiente (¿para que crear una universidad y luego abandonarla?), y es una percepción exacta. La educación pública chilena sin duda que necesita más atención, más recursos y políticas claras. Consecuentemente con ello, considera simpático y heroico este tipo de conductas de los estudiantes. Pero son conductas que no tienen nada de simpático y menos de heroico. La conducción de las universidades requiere de corazones que crean en la universidad pública, por cierto, pero también de personas informadas, atentas al contexto, con firmeza y capacidad de negociación. Lo que vemos aquí es una turba sesentera que desprestigia a nuestra universidad, falta el respeto a las autoridades, y quiere sustituir la inteligencia por el grito, la comunidad organizada por el incidente. Como académico de la Universidad de Chile siento vergüenza por estas prácticas primitivas, y me cuesta aceptar la debilidad de las autoridades. No puede ser que una comunidad de casi 50 mil personas esté permanentemente chantajeada por una minoría de exaltados que descansa en una especie de inmunidad y en fuentes públicas de financiamiento. Me recuerda mucho a los militares pinochetistas. El abuso puede vestirse de derechas o de izquierdas, pero es siempre lo mismo: simplificación de la realidad, descalificación de todo lo que no sea la última ocurrencia maximalista del abusador. Si la Universidad de Chile no puede hacer entrar en razón a sus propios estudiantes es que quienes la dirigen no tienen la capacidad para formar personas. Vergüenza.

DIARIO DE UN PROFESOR: MESA DOCENCIA

Posted in profesor by jgtejeda on mayo 9, 2008

He pasado las tardes de la semana presidiendo la mesa de docencia del Claustro Triestamental de mi facultad. Me gusta mandar y que no me manden, como a todos, pero no soy nada bueno ejerciendo el poder en abstracto, me cansan las ceremonias, tengo poco manejo del lenguaje políticamente correcto, no renuncio a mis ocurrencias súbitas, y además no soy ni alto ni corpulento ni de voz recia: por eso suelo ceder los cargos o figuraciones a otros. Pero esta vez tenía ganas de presidir algo en esta universidad donde nunca presido nada. El asunto era encontrar mi estilo, sentirme cómodo… Tuve la suerte de que las 20 personas de mi mesa fueran personas entusiastas e informadas, aunque de edades, disciplinas y funciones distintas. Creo que un par de veces cometí errores que no pasaron a mayores, y al final mi percepción fue que, haciéndome respetar y manteniendo el orden, se logró entre todos un ambiente de cooperación y participación. En general los que estuvieron y quisieron se empoderaron adecuadamente: me siento muy cómodo cuando en un grupo cada cual sabe un poco instintivamente cual es su rol y lo ejecuta. Hicimos un trabajo muy intenso, muy sólido a mi gusto, porque en lugar de ocurrencias locas procesamos 14 documentos ya existentes, algunos bastante espesos, y de allí obtuvimos un diagnóstico y una propuesta. Las dos votaciones que hicimos dieron aprobaciones por unanimidad. Lo pasamos bien, hicimos nuevos conocidos o amigos, hubo mucho público no sólo de los inscritos sino también entre visitantes o asistentes, excedimos varios días los horarios hablando no sólo de los temas oficiales sino también de otros asuntos relacionados, siempre en un ambiente de respeto y cordialidad. Creo que todos opinaron muy libremente, de los tres estamentos, siempre con convicción y prudencia. Nuestros documentos de salida serán leídos hoy en el plenario.