juan guillermo tejeda

HOSTILIZANDO A TRANSANTIAGO

Posted in pillo by jgtejeda on marzo 6, 2009

transantiago

La campaña publicitaria de Transantiago ha sido objetada por diputados de la UDI, según los cuales no es correcto usar dinero de todos los chilenos para estas cosas. Se equivocan en profundidad, porque toda empresa, organización o servicio debe cuidarse de tener una imagen pública y entenderse con sus usuarios reforzando los aspectos positivos de su actividad. Sobre todo, si como Transantiago, sirve a casi 6 millones de usuarios. Es una de sus obligaciones, y así se hace en todo el mundo. Hace unos años también la UDI objetó el cambio de logo del Banco del Estado de Chile, hoy Bancoestado, y llegó con su reclamo hasta el Tribunal Constitucional. Una tontería fuera de lugar. Una memez. Los servicios públicos deben ser modernos. Es difícil que lo sean si hay diputados (pagados con dinero de todos los chilenos, cuyas campañas publicitarias para ser elegidos son ostentosas) que sistemáticamente se empeñan en hostilizar su funcionamiento. Este detalle muestra el doble rasero mediante el cual por una parte se ponen trabas y por otra se exige eficiencia. Aparte que la campaña está muy bien hecha.

ME GUSTA TRANSANTIAGO

Posted in enredillo by jgtejeda on febrero 11, 2009

abildgaard_nightmare

Un poco para picanear le puse este título…. y por salir de la onda de pensamiento único, opinión única, que la derecha ha impuesto sobre este tema: si uno no dice que el sistema es una mierda te crucifican. En fin, en mi blog de terra dije lo que pienso, que a lo mejor no es gran cosa, ni tiene tantos partidarios, pero finalmente es mi opinión. Inicialmente me vapulearon (a mí, no a mi opinión, porque ese es el estilo intimidatorio que está de moda) pero luego ví que muchos se sintieron aliviados y creen que era indispensable aplicar el sistema, que éste tiene aciertos, y que para resolverlo de fondo es necesario estatizar más y dar más poder a los santiaguinos_____________

ME GUSTA TRANSANTIAGO _____ Aunque muchos aleguen y se enojen por sus defectos, me gusta Transantiago. El sistema cumple ya dos años. No me cuadra el que los ciudadanos de Santiago nos comportemos como clientes insatisfechos. Nosotros no somos los clientes del sistema, somos los dueños. Santiago no es una empresa, es una ciudad. Los políticos no son gerentes ni vendedores, sino administradores de nuestra voluntad.

¿Y cual es nuestra voluntad? Si lo que queremos es un sistema de locomoción moderno, eficiente y articulado como el que tiene cualquier gran ciudad desarrollada, eso hay que pagarlo. Y se paga con impuestos o con tarifas, porque la magia no existe. O sea que cuando se habla de “pérdidas del Transantiago” no son pérdidas, es el costo de un sistema.

A lo mejor queremos regresar a las micros amarillas, un sistema eficaz para una ciudad tercermundista y para una sociedad asquerosamente clasista: los rotos con los rotos, los cuicos con los cuicos, y todo a la manera salvaje, degradando la ciudad.

Había que meterle mano a la locomoción en Santiago. Y en eso el Transantiago ha sido un acierto. Era necesario un sistema articulado que permita pasar de bus a metro con la misma tarifa, y la tarjeta BIP es un alivio para los pasajeros y para los choferes. Es primera vez en la historia que comienza a haber paraderos decentes e información al usuario. Es preciso seguir adelante.

Lo que no ha funcionado arrastra dos razones de fondo. Una, creer a la manera neoliberal que los servicios públicos deben estar siempre en manos de privados. Esta premisa ridícula, exclusivamente chilena, desemboca en servicios ineficientes donde nadie está contento y donde el bienestar de las empresas no coincide con el de los ciudadanos. Dos, que Santiago carece de un alcalde mayor y demás autoridades metropolitanas que se ocupen del tema con firmeza y coherencia, como se hace en las grandes ciudades del mundo desarrollado. En ninguna parte el transporte de una ciudad de seis millones de personas está en manos de ministros o de empresas.

Lo que hace falta es más estado, más gobierno urbano, más empresas como el Metro, que sean modernas y orientadas al servicio público. Más calidad de vida para la ciudad. Y menos lloriqueo.

BIEN POR TRANSANTIAGO

Posted in enredillo by jgtejeda on febrero 10, 2009

disparates_13

Dos años cumple Transantiago. El nuevo plan generó caos, indignación y una interminable andanada de reproches por parte de la oposición política: jamás el gobierno debió haber metido mano en la locomoción. El Transantiago es una muestra más de la ineptitud y el desprecio a las personas que son propios de la concertación. El gobierno ha respondido con balbuceos y algunas tímidas mejoras.

Yo, por el contrario, y creo que muy solitariamente, he estado siempre a favor del Transantiago. Estoy convencido de que, al revés de lo que se dice, era indispensable meterle mano al sistema. Se trata de un servicio probablemente el más complejo y extenso del país, con seis millones de usuarios potenciales, unos dos o tres millones cada día, y que necesitan cada uno de ellos activamente un menú distinto de viaje, coordinando a operadores diversos con el apoyo de 36 municipios y los correspondientes aportes de vialidad desde el ministerio de la vivienda y urbanismo. En su primera etapa Transantiago logró varios objetivos: interconectar y unificar el sistema de tal modo que los usuarios pueden subir al metro y terminar el viaje en bus con un mismo pago; eliminar el corte de boletos unificando todos los pagos mediante la tarjeta BIP; establecer miles de nuevos paraderos, con formato adecuado a las necesidades de los usuarios; trazar una nueva malla integrada de recorridos y dotarla de un sistema de información gráfica coherente.

El sistema, sin embargo, tiene hoy el inconveniente de que quien pone la cara es el gobierno y quien opera el sistema son empresas privadas. Esta anomalía, propia del reaganismo thatcherismo pinochetismo chicaguismo local, pretende afirmar ideológicamente siempre la primacía de los privados sobre lo público, y disfrutar de servicios públicos mediante negocios privados. La segunda anomalía, de carácter institucional, es que la ciudad de Santiago (como casi todas las grandes ciudades del mundo, especialmente las de los países más desarrollados) no está organizada como tal al faltarle un alcalde mayor y una unidad dedicada al transporte urbano, con presupuestos y atribuciones. Se añade a estas dos falencias una tercera, propia aún del subdesarrollo, y es la  existencia en Santiago, claramente, de dos tipos de público, uno para el que la diferencia de tarifa de 400 a 500 pesos significa quedarse en la casa para siempre, y otro que busca un buen servicio y puede pagar más, de tal manera que cualquier implementación exitosa pasa por reconocer que tenemos una ciudad y dos países distintos. Las micros amarillas solucionaban este asunto brindando un servicio tipo tarro tercermundista al sector más pobre que es por lo demás el mayoritario de la capital, reservando los autos para la gente más pudiente. Solución que es dinamitar a corto plazo el flujo vehicular ya que es imposible técnicamente que en una ciudad de seis millones de habitantes todos la solución a la que progresivamente se van añadiendo todos sea la de ir en auto: contaminación, tacos, desbordamiento vial, etc….

El Transantiago es un ejercicio cultural, político, administrativo, operativo, sociológico, urbano, tecnológico, económico, de la mayor trascendencia. La locomoción pública atraviesa todos los prejuicios clasistas, las debilidades ciudadanas y las falencias políticas que tenemos. Haber entrado en él es una muestra de voluntad política y de madurez de país. No haber podido enfrentar adecuadamente las dificultades de su implementación es muestra de que Chile sigue anclado, respecto del espacio público, en recetas añejas y prácticas ineficaces. Y señala además a un gobierno conceptualmente débil sometido a una oposición dispuesta a degradar la confianza de la ciudadanía en los servicios públicos para ver si así arriman a su molino unos votitos más.

No creo que en Santiago seamos tan tarados que seamos incapaces de articular un buen sistema de locomoción pública, como el que tienen todas las ciudades desarrolladas. Creo que en lugar de indignación hay que poner razón, y en vez de impotencia hay que poner voluntad política, autoridad y recursos.

CATÁSTROFE

Posted in ocurrencias by jgtejeda on septiembre 8, 2008

Transantiago como catástrofe, por JGT en portal Terra>>>>>

FLU

Posted in pillo by jgtejeda on septiembre 3, 2008

Con la mente muy nublada y el cuerpo a maltraer por una gripe me entero de que Frei ha hecho una propuesta sensata . Es de toda lógica que haya una empresa a cargo del tema, tipo Metro. No puede ser que anden presidentes ministros y senadores ocupados de las micros. La presentación power point no es ni muy bonita ni muy clever, pero la idea está bien, digo yo. Cof. Flurp.

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LA CARA DELGADA DE CORTÁZAR

Posted in politik by jgtejeda on agosto 12, 2008

Afirma el hasta ahora infructuoso ministro Cortázar que si el congreso no subdidia el Transantiago los pasajes de la locomoción colectiva subirán en regiones. Retorcida maniobra, que muestra el laberinto dentro del cual vagan confundidos y afrentados el ministro, los buses, el metro y los 6 millones de usuarios. Raro argumento que mete de taquito a las regiones en un tema que pertenece a Santiago. Aquí parece haber un problema de diseño político o institucional, y no un problema técnico. Los problemas técnicos tienen soluciones técnicas, pero en este caso no las hay. Es decir, que para dotar a Santiago de un sistema de transporte público sólo hay ministerios, que son muy grandes, o municipalidades, que son muy pequeñas. No existe un gobierno metropolitano con atribuciones para disponer de los recursos de la ciudad y priorizar el transporte, porque los recursos de la ciudad están segmentados en partidas ministeriales, y así el Ministerio de Vivienda pavimenta las calles pero no sólo de Santiago sino del país entero, etc. Obsolescencia institucional que tiene a Cortázar perdido en un laberinto sin salida, a los ciudadanos irritados, feliz a la oposición asquerosa (asquerosa porque jamás han hecho nada en pro del transporte de las personas, es más, siempre les gustó que los rotos viajaran en micros apestosas y quieren incluso hoy revivirlas mientras ellos van en auto y ahora se aprovechan del pánico). No habrá un sistema solvente de transporte público en Santiago ni una rebaja del smog mientras no haya un gobierno metropolitano fuerte y con alguien al frente que ponga la cara. La cara de Cortázar es demasiado delgada.

EXPROPIAR A CORTÁZAR

Posted in normal by jgtejeda on junio 7, 2008

Con sensatez y tímidamente, diputados del PPD plantean la expropiación del sistema financiero del Transantiago. Es una idea sensata, porque cualquier sistema de transporte público de cualquier gran ciudad del mundo (menos las tercermundistas) descansa en algún tipo de empresa estatal. Y tímida, porque debería constituirse como ente público no sólo el administrador financiero (AFT) sino algo más, para garantizar un sistema igualitario, eficiente y al servicio de los ciudadanos. Pero no le parece bien la idea al ministro Cortázar, político que está muy bien evaluado supone uno que por ser delgadito, sonriente y amable con la derecha. Le suponemos, además, ciertas virtudes de seriedad en su trabajo.  Yo me lo imagino andando siempre en auto, probablemente con chofer. No ha hecho nada visible por el Transantiago salvo ir pidiendo créditos raros de tanto en tanto, y para evitar el paro de camioneros les hizo a todos ellos una atención de la casa. Próximo paso, compañeros del PPD: ¡expropiar a Cortázar¡

ESTATIZAR EL TRANSANTIAGO

Posted in politik by jgtejeda on mayo 5, 2008

En verdad resulta deprimente el permanente limosneo de los funcionarios de gobierno (que se movilizan en auto fiscal) a los parlamentarios (que se movilizan en auto fiscal) para subsidiar una y otra vez los gastos del Transantiago que, como se sabe, es un sistema de uso público operado, salvo el metro, por privados. Fórmula que no se usa en las grandes ciudades del mundo, prefiriéndose un sistema estatal -un empresa pública- radicado en municipalidades o regiones, el cual externaliza los aspectos más técnicos hacia empresas especializadas. Una ciudad que quiere contar con un sistema integrado, eficiente, equitativo y moderno de transporte no puede descansar ni en privados ni en parlamentarios caprichosos. Un diputado plantea estatizar Transantiago >>>> aquí …

El problema que hay para seguir esta sensata idea es de tipo freudiano: la derecha chilena y los medios consideran que los servicios públicos cuando se estatizan son el primer paso al comunismo, lo que desata fobias incontrolables. Los concertacionistas, además, se sienten cómodos alternando cotidianamente con empresarios privados desde el estado, porque así cuando dejan sus cargos se van a trabajar con ellos.

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