juan guillermo tejeda

ASTRO PERDIDO

Posted in kunst by jgtejeda on julio 22, 2011

tengo el habla celestial
conozco el dolor
del más allá
hablo la lengua muerta
de los que de veras viven
y ciego de luz
doy tumbos
por los callejones de la noche fría
donde ríen y cantan
los corazones rotos al nacer
ese soy yo
y así son quizá quienes me acompañan
en este tránsito
benditos sean
los que ven el triple
y al mismo tiempo no ven nada
los que sólo distinguen el blanco y negro
del color incesante
benditos los que al suspirar
inventan el día
y los que al dormir
matan la esperanza
de ellos y de su piel
de la nuestra
será el reino de los cielos
de su maldad infinita bienhechora
nacen los frutos
y las flores de la bienaventuranza
yo he venido apenas
a dar el tono de voz
soy un consultor
un secretario
un astro perdido
entre los billones y trillones
de cuerpos celestes
flotantes en la nada
que compone nuestra existencia absurda
estoy aquí
gracias al ruido minúsculo del agua,
del silencio,
ellos y yo
los que amo
los que son de mi tribu inconstante
hecha de aire
individuos aislados
para siempre marcados
por el trueno
por el resentimiento
por la dicha de nitidez perfecta
nosotros
sin saludarnos
conocemos los límites del espacio
hemos caído muchas veces
hasta el fondo
reapareciendo con otra voz
con nuevo estilo
y fraseo
en cualquier año
cualquier siglo
y así
pasan
los
días

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PRIMER ASOMBRO

Posted in extraño by jgtejeda on junio 16, 2011

Lezama Lima ____ es para mí el primer asombro de la poesía, que sumergida en el mundo prelógico, no sea nunca ilógica  ….. primero reconocer que  muy poético yo no soy, pero a veces me da por los versos, un poco, leyendo o escribiendo alguna cosilla. Quizá pudiera compararse a la lógica (o a la razón) con las figuras geométricas, que son siempre limpias, voluntariosas, programáticas; y a la poesía más bien con lo orgánico o subconsciente, con eso que Lezama llama prelógico, o sea anterior a la lógica y por ello más poderoso. Es la zona de los sueños, los temores y deseos, lo que aún no termina de dibujarse, ese mundo que no podemos comprender pero sí transmitir. Son aparentemente más ordenadas las geometrías, pero siempre más reales las figuras orgánicas. Hay más orden, pues, en el presunto desorden –las experiencias, los recuerdos–, por cuanto el orden humano –las opiniones, las etiquetas– es muchas veces improvisado, intolerante, y no tiene en cuenta que somos seres de tres o cuatro dimensiones, con vísceras y temblores aparte de huesos, y que la supervivencia reside en algo más que en tener razón. Por eso sigue brillando la poesía, la pobre, tan mal mirada en la vida moderna… hay quien afirma que la poesía está hoy no tanto en los libros sino más bien dispersa en los graffitis, frases publicitarias o de películas, letras de canciones, chapitas….

D’ALEMBERT

Posted in kunst by jgtejeda on septiembre 10, 2010

La Poesía, que viene después de la Pintura y la Escultura, y que para la imitación emplea solamente las palabras conforme a una armonía agradable al oído, más bien habla a la imaginación que a los sentidos; le presenta de una manera viva e impresionante los objetos que componen este universo, y, por el calor, el movimiento y la vida que sabe darles, más bien parece crearlos que pintarlos. (DISCURSO PRELIMINAR DE LA ENCICLOPEDIA, 1751)

NERUDA

Posted in normal by jgtejeda on septiembre 29, 2008

Un poco de rebote (y pese a que nos resistíamos un poco) me toca ver la casa de Neruda en Isla Negra, que ya había visitado un par de veces. Estoy lejos de sentir ningún tipo de beatería nerudiana. Me emociona fuerte, de nuevo, la imaginación del poeta, su sentido de los objetos, la alegría de vivir, el disparate creativo que consistía en agregar continuamente trozos a una casa escenográfica, muy a la chilena, con ese toque misceláneo y de maestro chasquilla. El sentido de lo que es una “colección” está vivo allí: esculturas africanas, objetos de vidrio, cuadros ingenuos, grabados de navegación, caracolas, suelos de diseño diverso, máscaras, figuras mediterráneas de greda, etc.

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PALTA REINA DOS: EVTUCHENKO EN SANTIAGO

Posted in cotidiano by jgtejeda on mayo 24, 2008

Pasa aquí y en todas partes, pero quizá en Chile es más grave. Aterriza en Pudahuel algún ilustre cultural, y ya hay en marcha un operativo para capturarlo, llevarlo a sitios programados por un comité de bienvenida o comité de secuestro. Se trata de amistarse falsamente con el famoso, grabarle un programa u organizarle un coloquio y negarle cualquier contacto no programado con otros lugareños. Esto genera una extraña situación de visitas virtuales. Han estado aquí -sin estar- Houellebecq, Quignard, Savater, Magris y tantos otros… No han dejado huella a su paso, porque hay quien considera un deber borrar las huellas, y quedarse con el mail, el teléfono del compadre, lo que sea, un mechón de pelo o un botón de la chaqueta para conseguir algo más tarde allá en los países donde la cultura es feliz. Está bien, todos estamos un poco hambrientos de mundo. Hay excepciones, sin embargo, y puedo contar una que viví de joven, serían los años sesenta. Mi padre Juan Tejeda, que rondaba por los bares en busca de conversación ilustrada y de bebida tranquilizante, abajista él (en lugar de arribista), sin intención ni maquinaria de ninguna especie, se vio una vez abordado por un amigo escritor probablemente comunista (en aquel tiempo todos los escritores menos Lafourcade eran comunistas) que traía junto a él a un poeta ruso. El amigo estaba un poco acachado, y el hombre era Evgueni Evtuschenko, la máxima gloria poética de la URSS de entonces. De tal manera que le transfirieron al ruso a mi padre, y él tuvo que darle conversación, no sé en qué idioma, pero el caso es que hablaron. Estuvieron en el Roxy, callejearon por el centro, se unieron a uno al que llamaban el Hombre Pájaro, que imitaba cantos diversos de alondras, jilgueros, etc., el cual hizo sus gracias, y hablaron de literatura o de cosas diversas durante horas. A Evtuschenko no le gustaba Simenon, y a mi padre sí. Bebieron vino tinto. El poeta contó un relato titulado “la mitad de la mitad”, de tiempos de la guerra: en un tren de soldados desharrapados y severamente hambrientos alguien tiene un pan. Le da -dudoso, porque no ha comido en días- la mitad a un amigo. El amigo se lleva la mitad, y al poco rato le toca a él encontrarse con otro amigo… su deber era quizá darle la mitad de la mitad… Finalmente mi padre depositó al paquete poético en la Sociedad de Escritores de Chile, la SECH, y al llegar a la casa nos contó algo de lo ocurrido, como hacía habitualmente con muchas de sus experiencias que eran entre urbanas y surrealistas, con un poco de humor y mucho de literatura. La semana siguiente, escribió una crónica de una página en La Nación: “Una tarde con Evtuchenko y el Hombre Pájaro.” Ahí se quedó todo. Tan gratuitamente como el poeta le cayó en las manos, se le fue, sin dejar rastros. Le admiré siempre a mi padre ese saber seguir estando junto a los famosos, sin cambiar de itinierarios, sin ocultar a la visita ni buscar otro provecho que el de pasar la tarde. Aquella naturalidad no comercial. El Mono Olivárez era parecido. También hay que saludar a Manu Chao, que se desligó de sus captores y se fue a cantar por ahí por Estación Central abajo, con gente de barrio.