juan guillermo tejeda

PRIMER ASOMBRO

Posted in extraño by jgtejeda on junio 16, 2011

Lezama Lima ____ es para mí el primer asombro de la poesía, que sumergida en el mundo prelógico, no sea nunca ilógica  ….. primero reconocer que  muy poético yo no soy, pero a veces me da por los versos, un poco, leyendo o escribiendo alguna cosilla. Quizá pudiera compararse a la lógica (o a la razón) con las figuras geométricas, que son siempre limpias, voluntariosas, programáticas; y a la poesía más bien con lo orgánico o subconsciente, con eso que Lezama llama prelógico, o sea anterior a la lógica y por ello más poderoso. Es la zona de los sueños, los temores y deseos, lo que aún no termina de dibujarse, ese mundo que no podemos comprender pero sí transmitir. Son aparentemente más ordenadas las geometrías, pero siempre más reales las figuras orgánicas. Hay más orden, pues, en el presunto desorden –las experiencias, los recuerdos–, por cuanto el orden humano –las opiniones, las etiquetas– es muchas veces improvisado, intolerante, y no tiene en cuenta que somos seres de tres o cuatro dimensiones, con vísceras y temblores aparte de huesos, y que la supervivencia reside en algo más que en tener razón. Por eso sigue brillando la poesía, la pobre, tan mal mirada en la vida moderna… hay quien afirma que la poesía está hoy no tanto en los libros sino más bien dispersa en los graffitis, frases publicitarias o de películas, letras de canciones, chapitas….

Amigos

Posted in normal by jgtejeda on marzo 8, 2008

Foción había desaparecido, Fronesis también, por motivos muy diversos, pero era lo cierto que la sucesión de los días, por esas dos ausencias, una conocida por Cemí, la otra, la de Fronesis, totalmente desconocida, había comenzado a pesar en una forma excesiva sobre los últimos años de la adolescencia de Cemí. Los amigos como Fronesis y Foción, son tan misteriosos y raros como el zorro azul corriendo por las estepas siberianas. Pero todavía es mucho más difícil su encuentro, pues no dependen de una búsqueda, de una venatoria por la ciudad, llegan como una aparición y se van de una forma indescifrable. Causaron al principio de su trato, la impresión de que eran una compañía para siempre, cuando despertamos, ay, ya no están, se sumergieron en una fluencia indetenible, no los podemos rescatar, ya no contestarán a nuestra llamada, aunque nuestro gusto más soterrado les pertenecerá para siempre. (José Lezama Lima, Paradiso, Ed. Fundamentos, Madrid 1974, p. 376)