juan guillermo tejeda

DUNKEL

Posted in cotidiano by jgtejeda on septiembre 22, 2012

AGRADABLE

Posted in normal by jgtejeda on junio 20, 2009

gericault

Comienzo, de a poco, un nuevo blog: agradable , así se llama ———– el tema es el sexo, y viene alimentado por mis lecturas de sexología revenida de los años cincuenta, y ojalá de los siglos 19 o 18… no hay nada más gratificante que la ciencia pasada de moda, todas esas certezas suprimidas y reemplazadas por otras nuevas, a menudo desmintiendo a las precedentes ::::::::::::: mi meta es encontrar quién o quienes se encargan de que tengamos ojalá pocos orgasmos, en lo posible espaciados, breves y de baja intensidad, siendo la mayor felicidad de estas gentes el grado cero del agrado sexual. Quizás somos nosotros mismos. Es una labor detectivesca, aunque mi gusto por las áreas grises seguramente va a resultar en no encontrar jamás a los culpables _____________ a quienes les interese el tema, los espero. Love.

CURADORES MISERABLES

Posted in normal by jgtejeda on enero 16, 2009

cum

Nace www.curadoresmiserables.com, un sitio de cacería visual animado por Cristian Oyharcabal, Daniela Riquelme, David Bugueño, Diego Nicolas Cordova, Emilio Marin, Felipe Cortez, Gustavo Aragonés, Jordi Casanueva, Juan Guillermo Tejeda, Magdalena Dominguez, Mariana Young,  Nando Cesari, Pablo Rivas, Patricio Pozo, Paulina Gajardo, Ricardo Castro Meza, Sergio Cordova. Durante 16 semanas, estos 17 sujetos se proponen subir como mínimo una imagen a la semana.

SAATCHI

Posted in normal by jgtejeda on noviembre 2, 2008

Pongo algunas imágenes de mis pinturas en la galería abierta de Saatchi Online. Un sitio moderno, de una estética complicada, dentro del cual soy algo así como un grano de arena en la playa. ¿Me llegará algún rayito de sol? Los sitios como este son generosos pero su limitación es que hay pocas herramientas para discriminar la información.

PAR

Posted in ESCRIBO by jgtejeda on octubre 28, 2008

Par, de la serie Painting Again, témpera sobre cartón, detalle de un original de 90 x 230 cms. 2008

LA OPERACIÓN DE AMIGDALITIS

Posted in ESCRIBO by jgtejeda on octubre 23, 2008


La operación de amigdalitis, de la serie Painting Again. Témpera sobre cartón, 95 cms x 230 cms. 2008

ESTRELLITAS DE LA FÁBRICA

Posted in pillo by jgtejeda on octubre 4, 2008

La Fábrica va consiguiendo algunas estrellitas>>>

COMENTARIO AMABLE

Posted in pillo by jgtejeda on septiembre 13, 2008

JGT / LA FÁBRICA

Posted in pillo by jgtejeda on septiembre 2, 2008

en las mejores librerías de la capital…..

UN POCO DE CLINIC

Posted in normal by jgtejeda on julio 23, 2008

CAP

Posted in normal by jgtejeda on julio 21, 2008

LA FABRICA: NUEVA PORTADA

Posted in normal by jgtejeda on julio 20, 2008

más industrial que la anterior, más incierta…

PAINTING AGAIN

Posted in normal by jgtejeda on julio 10, 2008

hago lo que puedo….. confieso que me divierto

LA FÁBRICA

Posted in normal by jgtejeda on junio 28, 2008

próximamente……………..

PINOCHETISMO EDUCACIONAL

Posted in ocurrencias by jgtejeda on junio 12, 2008

publicado hoy en terra.cl >>>> Juan Guillermo Tejeda / Santiago, Chile

Costó despejar de la faz de Chile el pinochetismo militar, aquella cosa violenta y oscura que dejó al país sin democracia durante tantos años, y que recurrió para ello a prácticas inhumanas y corruptas.

Pero se quedó a vivir entre nosotros el pinochetismo institucional. Estamos hablando de esa ideología de raíz thatcheriana, neoliberal, mezquina y clasista que mantiene al país cotidiano partido en dos: los que pueden y los que apenas pueden, los que logran vivir como en Europa o en los Estados Unidos y aquellos otros que siguen en el tercer mundo.

El pinochetismo urbano cuida a las comunas donde viven los más ricos y abandona a su suerte a aquellas otras con menos recursos. El pinochetismo médico atiende con sonrisa de hiena a los pacientes que pueden ir a clínicas privadas y deja deambular por los pasillos de los hospitales a los que no se pueden costear un seguro particular.

El pinochetismo político (que a la gente le da lata) mantiene un sistema binominal que no sólo iguala artificialmente a la derecha con la no derecha, sino que además obliga a todos a definir su opción política entre dos bloques rígidos, no dando espacio a las diferencias.

El pinochetismo educacional, lo estamos viendo estos días, quiere mantener un sistema profundamente discriminatorio, que asegura a todos los chilenos que las oportunidades no son iguales, y que la lucha de fondo por derrotar la desigualdad está perdida.

El pinochetismo universitario sigue vivo en unas universidades públicas abandonadas a su suerte y un arremolinamiento de empresas muy heterogéneas que por algún milagro local llevan el nombre de “universidades”, y que en muchos casos no pasan de ser negocios inmobiliarios o de adoctrinamiento religioso o ideológico.

Si comparamos a Chile con cualquier país de aquellos a los que quiere parecerse -los que forman parte del selecto club de la OCDE- nos damos cuenta que el nuestro es el único donde la educación pública apenas existe. Todo está privatizado, incluso lo que nació como público, ya que depende en parte importante del mercado para seguir existiendo. La alta privatización del sistema educativo nacional contrasta con el equilibrio que tanto en los países anglosajones como europeos existe entre lo público, habitualmente más fuerte, y lo privado. Pero en Chile no podemos contar con un sistema público de educación potente, moderno, transparente y bien organizado no porque seamos especialmente incapaces, sino porque alguno de los mandamientos pinochetistas lo prohíbe: “No organizarás establecimientos públicos de enseñanza, y si están allí harás lo posible para que funcionen mal”.

Si Chile ha creado universidades públicas -por cierto de una gloriosa tradición hasta que llegó el pinochetismo- ¿qué razón hay para privarlas del financiamiento necesario para funcionar? En los Estados Unidos el Estado financia del 50% para arriba de los gastos de sus universidades públicas, que atienden a la inmensa mayoría de los estudiantes norteamericanos. En Europa, ese financiamiento va desde el 60% al 90%. En Chile, estamos en un magro 20%. Ese “ahorro” significa el desmantelamiento del sistema público de universidades, y su reemplazo por el callamperío universitario, siendo las familias las que deben endeudarse para pagar lo que vale enviar a sus hijos a establecimientos de mala calidad. Para el pinochetismo educacional la fórmula es adecuada, porque de ese modo se neutraliza la influencia del estado (donde los ricos no pueden hacer de patrones de fundo), se hacen negocios con la gente y se mantiene la brecha entre los hijos de los más pudientes y los hijos del resto.

Anuncian los parlamentarios de la derecha que la idea de construir, como ha anunciado la Presidenta, un sistema público de educación que sea eficiente, gratuito y al servicio de los ciudadanos es inconstitucional. Seguramente lo es, porque esa Constitución que tenemos es el depósito y sostén de todas las prácticas pinochetistas a las que estamos esclavizados: pinochetismo electoral, pinochetismo en la salud, pinochetismo en el transporte, pinochetismo urbano, pinochetismo en los temas de género.

Chile se merece universidades públicas de calidad, como son la Universidad de California, la Universidad de Oxford o la inmensa mayoría de las grandes universidades europeas. O como lo fue durante tantos años la propia Universidad de Chile. El país necesita un sistema público de educación que lleve los recursos no a los negocios dudosos de pequeños empresarios ávidos de dinero o a grandes corporaciones decididas a adoctrinar a los niños en valores conservadores, sino adonde son necesarios: el fortalecimiento de un espacio interclasista que genere homogeneidades y no heterogeneidades, que construya país en lugar de blindar y segregar a los distintos grupos sociales. La educación pública en Chile tiene un solo obstáculo: el pinochetismo que aún subsiste entre nosotros después de tantos años, esa mentalidad desconfiada, humilladora, pesimista, esa ideología corta de luces, amarga, sin humanidad, preocupada sólo del lucro, del poder y del desprecio a los más débiles.

DESIGN HITS

Posted in normal by jgtejeda on junio 5, 2008

Comienzo nueva página de este blog denominada DESIGN HITS recogiendo mis trabajos de diseño. La iré completando en los días sucesivos, aunque ya se puede ver aquí>>>>>

ALBUM

Posted in pillo by jgtejeda on junio 1, 2008

nueva página de este blog, sólo para fans o familiares…. ver aquí >>>>>>>

DEDITOS

Posted in pillo by jgtejeda on marzo 30, 2008

TODOTERRENO: ZAPATOS DUROS

Posted in normal by jgtejeda on marzo 12, 2008

(publicado hoy en Las Últimas Noticias) ……………… Juan Guillermo Tejeda

35_101_1203.jpg

Recién terminado un breve viaje intercontinental (no quiero irritar a nadie, no quisiera), lejana ya la ciudad barroca, festivalera y a la vez moderna en que pasé unos días, aterrizo en lo mío, en Santiago. Qué fea me parece esta cosa, y tanto que la quiero. Qué falta de estructura, cuánto peladero. No es que no hayamos avanzado, las cifras están allí, las exportaciones, los malls, en fin, los cajeros automáticos y el roaming y la pantalla extraplana, pero así y todo esta cuestión, como armado, no tiene pies ni cabeza.

El día a día está hecho de fragmentos, de detalles aislados. Sin embargo los humanos, para huir del pánico, para no enfrentar el vacío, armamos totales y a esos totales les ponemos nombres. Vemos el trozo gris de baldosa rota, acariciamos con la mirada una mancha de sol, y más allá una mata de cables colgando de una casa de dos pisos: del zapping de aquellos fragmentos hacemos una calle, quizá un barrio. Pues bien: me parece ahora que los fragmentos urbanos de esta ciudad maldita no pegan unos con otros, o pegan bastante menos que los de otras ciudades más afortunadas. Cuesta mucho componer una curva amable a partir de lo disímil. Pero somos empeñosos los chilenos, y nuestra pupila perceptiva logra finalmente fundir en un todo medianamente digerible lo que se va amontonando por obra de la casualidad o del abandono. Edificios gigantescos que devoran a los pequeños, bolsas de plástico flotando a diez centímetros del asfalto recalentado, y vengan el chalet con enrejado de fierro o la mansarda imposible. De esta suma de ocurrencias hecha con sumas muy diversas de dinero no es que no salga nada: sale este ratón gigante que llamamos Santiago, de cuyas deformidades no nos percatamos porque estamos dentro.

Pero el paseo por aquella ciudad hermosa me ha cambiado la vista. En fin, allí se respira una historia que los santiaguinos no nos soñamos, y por eso es que las cosas mismas de la calle nos dibujan un paisaje, guiándonos a través de unos reglamentos misteriosos. He regresado con los ojos demasiado limpios, y no puedo dejar de percibir el pegote de ruidos y de manchas en que vivo, las personas agachadas, las ventanas grises. No es justo que mi propia ciudad me parezca insufrible, lo sé, y tampoco me va a durar. Dentro de unos días mis ojos de ratón se las arreglarán para hacer de este mercado persa santiaguino un lugar habitable. Le voy a ir poniendo a Santiago, desde el vacío, la estructura de la cual carece. Como unos zapatos duros que se van amansando con el uso, regresará esta ciudad a mis brazos. Recuperaré su piel tibia y dorada, su calidez de siempre. Aunque de pronto, por la noche, se me aparecerá quizá otra vez el vapor helado de la fealdad ambiente, porque la fealdad es fragmento que no se suma, trozo que se odia con el resto. Y así es la vida santiaguina.