juan guillermo tejeda

ALAMEDA

Posted in extraño by jgtejeda on octubre 24, 2010

aún tiembla borroso el recuerdo
del tiempo vivido sin vida
qué hice de mí en esos días
o meses o años quién sabe
mi cuerpo sin cambio ninguno
en silencio mis pálidas células
una puerta entreabierta, los libros
las baldosas negras del baño
persianas de luz a rayitas
pisadas, mi padre enjaulado,
tacones, mi madre saliendo
y yo como mancha invisible
que iba al colegio o volvía
grisácea la calle Moneda
las manos de mis compañeros
empujadas por huesos y nudos
sus cuellos se alzaban, las nueces,
cambiaban la voz, las palabras
las risas, los juegos violentos
yo dormitaba lejano
en la jungla, en batallas del cosmos
transcurrían la tarde, la radio
el tiempo clavado a la mesa
y yo secuestrado y sintiendo
era un pulpo flotante sin alma
ciego sin ver, sin ser visto
y ahora me asalta ese tiempo
cada noche regreso al silencio
me robaron un trozo de vida
se repite el color del vacío
que pudiera haber sido dorado
salpicando mi piel de alegría
o confuso, rodeado de rostros
una acequia que canta es la vida
y sigue su curso continuo
me encontré con el mundo de a poco
y tracé las hazañas del hombre
no me falta el orgullo ganado
ni el amor, ni el sabor, ni el encanto
pero al alba en las horas inciertas
se dibuja de nuevo aquel mapa
donde no están las batallas de joven
y en lugar de canciones hay frío
el paisaje debiera ser otro
mi destino es llenar mi destino
alimentar el vacío que vuelve
a romperme la paz de mis días
volver a vivir lo evitado
y mirar ya no más mis adentros
descubrir lo que trae la gente
flotar en el cosmos del día
encontrar las miradas brillantes
sanar la materia hecha tiempo

INFANCIA

Posted in pillo by jgtejeda on enero 8, 2009

muybridge67k

Dejamos de ser niños pero la infancia nos acompaña siempre. Se va decolorando a medida que pasan los años, es cierto, aunque al mismo tiempo los recuerdos parecen tener vida propia y se asocian a experiencias más recientes, formando nuevos filamentos de sentido. Con los años nos visitan de pronto nitideces que antes estaban borrosas.  Hay quienes, al hacerse mayores y como cerrando un círculo, quieren recuperar y entender y reescribir al niño que llevan dentro, tal vez porque su propia historia oficial no los deja ser libres. Para ello es preciso bajar hasta las fosas abisales donde se encuentran los restos del útero materno, las primeras voces, el olor a cera del parquet de casa, los dedos de la hermana o el hermano, las primeras noches de miedo, en fin, aquello que nos envolvió al llegar al mundo.  En esas profundidades todos se marean un poco, hay quien vomita.  Quizás es un viaje que no valga la pena, porque de todo ello no podemos mover nada, y nuestra posición de protagonistas, además, nos hace ciegos para lo más relevante.

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LE CLEZIO

Posted in normal by jgtejeda on septiembre 11, 2008

Libro de pocas páginas, con algunas fotos en blanco y negro representando paisajes, animales o personas apenas distinguibles, edición finalmente digna con aspecto barcelonés pero que en verdad es argentina, lo noto en el tono de la solapa que promete quizá demasiado, y en algunos giros de la traducción (la madre usa pollera (¿pollos?) en lugar de falda, etc.). El hombre, maduro, resucita los recuerdos de su infancia, sin que en el relato pase mucho nada, todo son percepciones, y lo entiendo, a cierta edad se regresa a la niñez entre sueños, o en los detalles de la comida, de los rincones. Una infancia entre feliz y desdichada que transcurre en una Africa húmeda, exagerada, corporal, y en una familia de padre aproblemado y madre dulce. Nunca había leído a Le Clezio, siempre me parecía, como tantos franceses, demasiado “literario”.

MAMÁ ES NARCISISTA, PAPÁ ES BORRACHO

Posted in normal by jgtejeda on junio 6, 2008

“Running with Scissors” es el raro título de una película que dieron dos noches atrás en HBO. Se trata de la niñez y adolescencia de Augusten Burroughs, un escritor neoyorquino que se decidió a contar lo que recibió como educación. Mamá se cree poetisa aunque es más bien una psicótica que detesta a su esposo, descuida la casa y usa al niño para ser amiga de él cuando no hay otras amistades a la vista. El niño (7 años) se siente halagado porque su madre es artística y amiga suya. Papá los abandona. Caen ambos bajo el dominio de un psiquiatra que además de loco es aprovechador, aunque imaginativo. Es transferido el joven Augusten, adolescente, a vivir en el caserón del psiquiatra, con la familia de éste, donde hay un árbol de pascua que lleva allí tres años y los platos jamás se lavan, etc. La madre se ha deshecho de él… En fin, al niño o joven -que no va al colegio- le da por hacerse peluquero, la madre se hace lesbiana, la casona del psiquiatra está siempre a punto de ser embargada, un paciente esquizo inicia al joven en la vida homosexual y finalmente el compadre se larga a vivir a Nueva York. Padres hippies, madres narcisistas, papás alcohólicos, psiquiatras frescos, sexualidades locas, compromisos parentales no cumplidos, niños abandonados, una educación del todo freak… ¿quién responde de las infancias dañadas? La verdad es que nadie. Colegios y familias suelen ser muy estrictos -o descuidados- con los niños, pero ese rigor -o descuido- no se lo aplican a sí mismos. La niñez es la única etapa donde uno se ve obligado a jugar con contrapartes que lo dominan completamente. Si las cosas van bien, la infancia es un nido feliz, si van mal, es una cárcel de alta seguridad: ante cualquier infortunio de la vida hay algo que podemos hacer; en la infancia la sala de máquinas la dominan (casi siempre de manera arbitraria) las madres, los padres, los profes, los mayores. Película no sé si buena o no buena, pero que refleja algo de lo que he visto.