juan guillermo tejeda

EL CUERPO DEL FILÓSOFO

Posted in cotidiano by jgtejeda on diciembre 4, 2011

Michel Onfray ______ en la vida de un filósofo el cuerpo desempeña un papel protagónico…. el pensamiento emana, pues, de la interacción de una carne subjetiva que dice yo y el mundo que la contiene. No desciende del cielo a la manera del Espíritu Santo, lanzando lenguas de fuego sobre la carne de los elegidos, sino que surge del cuerpo, brota de la carne y proviene de las entrañas. ___  siempre lo he sentido así, pensamos a partir de la jaqueca, de la náusea, de la debilidad intestinal, del buen comer o el ardor amoroso de la piel. De la experiencia pasamos a veces a describir lo vivido, al discurso; el pensamiento sería la labor de ordenar, unir o separar las cosas; las teorías o ideas son cierres circulares, muebles que pretenden dar función al pensamiento… y así en adelante. La perversión de pensar leseras ocurre cuando olvidamos los dolores o los placeres y empezamos a arreglar el mundo entre las cuatro paredes de la mente, que son secas e inhumanas. El pensamiento que quiere olvidarse del cuerpo construye sistemas de pretensiones universales que finalmente al aplicarse en la vida doméstica de las personas reales causan más daño que otra cosa. Cuando se nos acaba el cuerpo ya no filosofamos, tampoco hacemos arte, ni hacemos el amor, ni leemos, ni fotografiamos ni cocinamos ni nada de nada.

NO SÉ CÓMO EXPLICARLO

Posted in cotidiano by jgtejeda on marzo 26, 2010

a veces: quiero algo, realmente deseo ir, estar allí,  con esa gente, etc.,  pero un poco antes de proceder me diluyo, me mareo, olvido el tema por completo y de pronto, no sé cómo, estoy ya en otro lado _____    a lo mejor la felicidad me hace mal

LIBERTINOS BARROCOS

Posted in ESCRIBO by jgtejeda on febrero 19, 2009

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Tercer tomo de la contrahistoria de la filosofía del contrafilósofo Michel Onfray. Me gusta y al mismo tiempo me hace distraerme su tono persistentemente batallador y panfletario. Mala leche de buena cepa. La historia de la filosofía acartonada se rompe en pedazos en las manos de Onfray, y sólo quedan en pie algunos de mis favoritos, en este tomo -dedicado al siglo XVII- hace cabriolas para transformar a Spinoza en libertino, pero ahí está mi amado Baruch con su tranquila razón desapasionada, perseverando en su ser. No perseveró mucho Spinoza, que muere joven. Y Onfray se establece sobre las cicatrices del abandono por parte de su madre, que a los diez años lo deja en un orfanato, ello le pasa factura a los 28 en que sufre un infarto, y luego dos derrames cerebrales… O sea que siempre miro la vida de los filósofos, por poner en contexto su discurso. El discurso es la cara B de la vida A, a veces para completar, a veces para contradecir. Lecturas de verano, tan gratas…

PENSAMIENTO LUMPEN

Posted in enredillo by jgtejeda on noviembre 17, 2008

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No es sólo debido a algunas polémicas en las que he participado últimamente. Se me aparece una y otra vez la idea de un pensamiento lumpen, que es algo de lo más moderno. No sé si ha existido siempre, o si es cosa de estos tiempos. Se trata de una mirada hacia el mundo que se apoya por un lado en una crítica digamos “izquierdista” del sistema (los del poder son todos unos mierdas, unos sinvergüenzas, unos corruptos) y por otro en un desprecio a la humanidad de los demás (hay que castrarlos, expulsarlos, terminar con ellos) de tipo fascista. Es el diagnóstico antes del síntoma, la conclusión previa a cualquier argumento. Se trata de esa sabiduría acumulada que, como decía Burke, son los prejuicios: por algo será que las suegras prefieren que el yerno no sea de clase social baja, ni de piel demasiado morena, ni extranjero raro, en fin. Creo que hay un par de libros que estudian la moda actual de no tener ideas, de no pensar, de no pronunciarse, de estar fuera del sistema. Fuera del sistema… pero mamando de él. Contra los políticos… pero que se preocupen ellos de reglamentar la vida. Escépticos respecto de todo… pero confiados en que la democracia, el mercado, la libertad de expresión, la tecnología, etc., proveerán de lo necesario para vivir agradablemente. El lumpen no opina, está distraído o si no se enfurece. No contraargumenta, insulta. Y cuanto más breve el denuesto, mejor. El pensamiento lumpen es militantemente pesimista: todo empeorará. Ya que los demás son unos crápulas, seámoslos nosotros antes que ellos, y en mayor medida. Se trata de estar en contra de cualquier tipo de actitud misionera o redentora o apostólica. Odiar la paciencia, despreciar el contexto. Es una lógica que se asienta en convicciones, no en deducciones. Un tipo de pensamiento elegante, olímpico, despreciativo, destructivo, glamoroso, veloz, seductor, ocurrente, orgánico, instintivo, gregario. Y sobre todo, que no se hace cargo de sus propios dichos, ni de los hechos que de allí se derivan, ni menos aún de las consecuencias lejanas de todo ello.

OPINIÓN

Posted in pillo by jgtejeda on septiembre 28, 2008

Para tener opinión es preciso estar informado, evaluar los hechos desde un punto de vista, y comparar permanentemente la realidad a una foto ideal. Tal esfuerzo obliga a menudo a deformar los datos duros, a no tomar en cuenta según qué cosas subrayando otras, etc.: con un poco de entusiasmo se convierte uno en un profeta, en un cura, en un ideólogo  resentido. Pero la realidad siempre nos sobrepasa. De pronto parece más hermoso no tener opinión, y es lo que hoy se lleva. Carecer de criterios y relacionarse sensualmente con el aperitivo que el día nos sirve, eso sería todo, al mismo tiempo que debe mantenerse uno siempre irritado respecto a los que actúan, a una elegante distancia de la suciedad de los negocios humanos. Reemplazamos progresivamente las opiniones por las convicciones, la filosofía por la religión personal.

EL PAPA, HEGEL Y LOS POLÍTICOS

Posted in pillo by jgtejeda on septiembre 20, 2008

Se queja el Papa de una cultura contemporánea del vacío, donde nada parece tener sentido, y le opone una cultura de la santidad. Lo que se advierte con nitidez, en todo caso, es que estamos viviendo una cultura que prefiere no formular proyectos colectivos. Los proyectos colectivos se pervirtieron con el nazismo y el comunismo, cuyas necesidades de “avanzar” eran tan enérgicas que las vidas humanas y la dignidad de las personas pasaron a segundo plano. Ambos experimentos fueron, finalmente, una derrota de la inteligencia, una caída de la razón que no supo ver las monstruosidades cometidas en nombre de grandes ideales. La democracia de hoy, más modesta, es una democracia de administración, que garantiza la dignidad personal a cambio de suspender cualquier proyecto colectivo. Las sociedades parecen haber abandonado la idea de progreso, entendiéndolo como una acción de grupo en pos de un ideal. Los ideales están mal vistos. Por ello es que el progreso se entiende hoy exclusivamente como algo individual, y relacionado con cosas, con tecnología, con el mercado. Puedo llegar a vivir en un barrio mejor, o a tener tal o cual modelo de auto, o a poner a los hijos en ese colegio exclusivo, etc. O pueden tal vez los científicos encontrar una cura para el cáncer o alargar la vida mediante manipulación genética.. La idea hegeliana de que la humanidad tiene finalmente un sentido, que existe un espíritu del mundo que se va desplegando a través de choques y avances parciales, ha sido descartada implícitamente. Es así que si Chile como sociedad abandona también la idea de progreso, si deja atrás los sueños hegelianos de un avance en su autorrealización colectiva… ¿a qué se dedican los políticos? En el mejor de los casos, a administrar con timidez lo existente, lo que va brotando de modo espontáneo -malls, autopistas, consorcios privados de salud, etc.- y en otros, sospechamos, a enriquecerse fraudulentamente. Total, en un mundo individualista lo lógico es esperar que un diputado o una ministra estén buscando desde sus cargos un mejoramiento personal. Hemos comprado colectivamente la certeza de que el progreso colectivo no existe, que habitamos un mundo mágico que se mueve solo, donde son automáticas las ciudades, las finanzas internacionales, la política, la educación. Visión fatalista, pues, y cerrada al progreso salvo en lo que cada cual pueda atrapar con sus propias garritas. Declive de las ideologías, pero también de cualquier proyecto colectivo de futuro, decadencia de los partidos políticos como herramientas de esos proyectos (inexistentes), sensación general de frustración, de sospecha, o -como dice el Papa- de vacío.

LA ROCHEFOUCAULD 1

Posted in pillo by jgtejeda on junio 22, 2008

Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros.

Me pareció muchos años irritante el pesimismo de La Rochefoucauld en sus máximas, aunque me llamó la atención de entrada un breve texto donde se hace él un autorretrato. Hombre sagaz, espíritu libre, nos dejó estas máximas que, según analiza Barthes, constan casi siempre de dos partes enfrentadas y unidas por una cópula o torniquete verbal. Vuelvo a leerlas en estos días y ya no me parecen pesimistas, sino bastante justas. Por lo que parece el tiempo me ha cambiado a mí, porque La Rochefoucauld no ha cambiado sus máximas en los últimos años, que yo sepa.

Las reglas son sujeciones que acordamos con los demás para evitar los excesos del comportamiento humano (ahí está Hobbes), y al hacerlo pensamos sobre todo en los daños que podemos recibir en una convivencia sin leyes. Al generar la regla, pues, queremos ganar mucho y perder poco. Y los que están en una posición de natural más fuerte prefieren que no haya demasiadas regulaciones. La regla ideal sería, pues, aquella obligatoria para el resto y ante la cual estemos facultados para gozar de algún tipo de excepción. Nuestro caso siempre tiende a ser “distinto”.

CONTRA LA FELICIDAD

Posted in enredillo by jgtejeda on junio 1, 2008

Nos cuesta soportar nuestra propia naturaleza compleja: no estamos de acuerdo con lo que comporta ser seres humanos. Somos -a la vez- felices e infelices, capaces de amar y de odiar, de construir y de destruir. Lo único común a estas actitudes es su dinamismo, la necesidad de estar siempre moviéndonos en un espacio y un tiempo, hasta morir, cediendo nuestros genes a otros si es que hay suerte. Nos movemos casi siempre a la defensiva, y cuando podemos, pasamos al ataque. Pero cada día hay que levantarse y actuar, así es que salimos de la cama a hacerle daño a alguien, o a dar felicidad, o a capturar alguna cosa, a destruir relaciones, a armar proyectos, o a sentirnos todo el día sombríos o contentos. No queremos reconocer nuestra profunda dualidad, y por eso es que pretendemos salir siempre felices en las fotos, y aparecer siempre buenos cuando redactamos nuestro curriculum vitae. La infelicidad, sin embargo, puede ser productiva, afirma un autor.

“Fue el cavernícola melancólico y retraído que se quedaba atrás y meditaba, mientras sus felices y musculosos compañeros cazaban la cena, quien hizo avanzar la cultura”, afirma Eric G. Wilson en su libro Contra la felicidad. En defensa de la melancolía (Taurus), recién aparecido en España. La portada tiene aspecto no tanto de libro filosófico como de manual de autoayuda y superación. En fin, de un autor de la Universidad de Carolina del Norte uno espera que su objetivo en la vida sea ser exitoso y feliz, y vemos que él ha descubierto y nos propone -nueva dieta- las ventajas operativas de la infelicidad y el fracaso.