juan guillermo tejeda

JOVINALIA

Posted in enredillo by jgtejeda on marzo 15, 2009

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Pongo en terra un post sobre Jovino Novoa, y no sé bien por qué lo hago. No es un personaje que me apasione ni un tema que me traiga loco. Me huele a rancio. Este señor fue durante dos o tres años uno de los contramaestres del buque dictatorial, la gente desaparecía, a otros les quebraban las piernas, etc., y él de subsecretario. En esos años mi madre, que había sido detenida y llevada a un campo de concentración, había logrado volver a Chile tras un período en Argentina. En los comentarios de terra me acusan, con razón, de latero y obsoleto. Pero… ¿quién de esos valientes que gobernaban usando el terror y la tortura le ha pedido perdón a mi madre? Es como prestar dinero, que no te lo devuelvan, y después de veinte o treinta años seguir con la majadería de que ese señor me debe no sé cuántos millones, etc. O como que los carabineros te requisen el auto y no lo veas más, y después ande uno lloriqueando.  Rancio. Latero. Mal gusto. Ahora el señor se transforma brillantemente en Presidente del Senado, gracias al apoyo de sus numerosos votantes y de sus pares senadores. La deuda está olvidada. Las capuchas en la cabeza y los interrogatorios son, por lo que me dicen mis comentaristas, cosas que todos hacen, desde la Bachelet hasta la Iglesia. Dictadura, terrorismo, violencia, marxismo, pinochetismo, religiones, bandas armadas, da igual.  Todo es igual a todo. Todos matan, todos torturan, todos mienten, todos son corruptos. Además fue hace rato. Ha pasado tanto tiempo y me quedé pegado. Soy un rancio. ¡Pero a ver si alguien le pide disculpas a mi madre!

CAPERUCITA ROJA

Posted in politik by jgtejeda on febrero 13, 2009

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Por una vez Piñera tiene toda la razón. ¿Qué fue a hacer Bachelet a Cuba con toda esa comitiva? Como ha expresado él, Chile pierde con ese viaje, y gana el gobierno de Cuba (ni siquiera podemos decir que “gana Cuba”, porque Cuba misma nadie sabe qué piensa ni qué quiere  porque allí no hay ni elecciones libres ni periódicos ni partidos políticos). ¿Por qué Chile participa con tanto entusiasmo en una Feria del Libro en La Habana, capital de una dictadura cultural? En Cuba hay una severa censura, y la creación libre está perseguida. En las librerías penan las ánimas, y los pocos libros que se publican son casi todos sobre el Che y Fidel, o son ellos los autores. Internet está censurada. Para tener un computador o banda ancha hay que estar apitutado con el régimen. ¿Qué hace un gobierno democrático en pleno, agasajando y dejándose agasajar por los burócratas de una dictadura controlada por dos hermanos? Repugnante.

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ENREDADOS POR CUBA

Posted in pillo by jgtejeda on febrero 10, 2009

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No viajan a Cuba los parlamentarios DC porque los hermanitos Castro les prohiben reunirse con disidentes. Qué tontería. Que viajen, que se reunan con quien les parezca, para eso son parlamentarios de un país libre. Es saludable viajar, verse las caras, decirse las cosas. La guerra fría terminó hace rato. Cuba es una dictadura, pero es también un país con gente muy simpática, muy talentosa.

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NIETA DE PINOCHET GOLPEA A SU TERCER MARIDO

Posted in ESCRIBO by jgtejeda on febrero 5, 2009

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María Verónica Pinochet Molina, nieta del Tata, muestra sus propias incontinencias en relación a los demás seres humanos y a sus derechos. Ha sido formalizada por el delito de lesiones leves en contra de su tercer marido, o ahora ex marido. Al menos no lo hizo desaparecer. Ella le había pedido plata para ir a la peluquería, y en negándose él recibió una lluvia de combos y patadas cayendo por una escalera.

MEMORIAL

Posted in politik by jgtejeda on noviembre 8, 2008

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El memorial a Jaime Guzmán es, al mismo tiempo, un homenaje al senador víctima del terrorismo, y un saludo al terrorismo de estado de la dictadura a la que Guzmán dedicó sus talentos y su vida política. De allí el interés de sus promotores de contar con la presencia de Bachelet en el acto inaugural, y el enojo por finalmente no tenerla allí: ella tenía como función hacer de lavadora institucional de los crímenes pinochetistas. Bajo el manto de la personalidad carismática de Guzmán y del atentado terrorista que sufriera, se esconde la validación de los hechos de sangre que son el pilar de la institucionalidad que hoy vive Chile: ese es el verdadero alcance del memorial, blanquear la culpa, dar carácter de épica histórica oficial a lo que fue un régimen criminal y corrupto.  Los dos ministros de Bachelet  en la inauguración avalan con su presencia los valores y hechos del pinochetismo, y señalan a nuestros jóvenes el ejemplo de Guzmán como un modelo a seguir: hagamos muchas dictaduras; consideremos la tortura, el exilio, las desapariciones y campos de concentración como herramientas inevitables del orden. O han caído en la trampa, o secretamente les gusta esta operación de lavandería histórica y se avienen a ella con el pretexto de la convivencia democrática y el pluralismo.

La democracia, sin embargo, no es un término medio entre opiniones que están más o menos a favor del terrorismo y según de quien venga y contra quien se ejerza, sino que es justamente la cara opuesta del terrorismo. Los regímenes democráticos pueden ser quizá débiles o trabajosos en cuanto requieren siempre negociaciones entre grupos y miradas diversas, pero no pueden serlo jamás en el terreno de los principios. Si rechazamos el terrorismo, rechazamos también el terrorismo de estado y toda la putrefacta condición de los regímenes dictatoriales. Chile cuenta ahora con su primer monumento a la dictadura, bendecido por las autoridades democráticas. Vendrán más. Más opiniones sobre este tema aquí>>>>>. Y también aquí>>>>>.

BACHELET, LA PRESIDENTA QUE INAUGURA EL PRIMER MONUMENTO CHILENO A LA DICTADURA

Posted in politik by jgtejeda on octubre 9, 2008

Me conmociona que la Presidenta de la República asista a la inauguración del Memorial a Jaime Guzmán. Es este el primer monumento a la dictadura. Una dictadura no debiera tener monumento alguno en el espacio público de una democracia. Apoyar esta iniciativa por parte de nuestras autoridades democráticas y republicanas ha sido y es un error de proporciones mayúsculas, una debilidad, una confusión de conceptos que no se pueden confundir. Pongo de nuevo aquí un artículo que publiqué en terra.cl hace unos meses y que ha traído enormidad de comentarios (están todos en la página correspondiente).

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aparecido en http://www.terra.cl – 28 de febrero de 200, Juan Guillermo Tejeda >>>> La fuerte personalidad de Jaime Guzmán lo sitúa como un político chileno excepcional: ejerció con claridad un liderazgo carismático sobre una derecha dispersa y abatida, apoyó con fuerza a un Alessandri que resultó derrotado frente a Allende y, convertido este en Presidente, destinó sus energías a combatir al gobierno de la Unidad Popular. Parecía increíble que aquel menudo abogado de hablar tan católico, con un chalequito gris y un discurso de derecha medieval con matices fascistas -admiraba a Franco- e integristas -había sido colaborador de la revista Fiducia- pudiera calar en la sociedad chilena.

Tuvo éxito en este empeño, encabezó la resistencia a Allende, se batió con valentía y decisión contra las sombras del marxismo, y se transformó así en una figura fundacional de la dictadura pinochetista. Jaime Guzmán fue un político no tradicional, un polemista brillante y un negociador de enorme habilidad. Durante los años de Pinochet su rol fue, más que el de un actor, el de un contralor ideológico. Lo suyo era mandar a los que mandan, ejercer influencia, trazar la escenografía de la obra más que desempeñar roles específicos. Una de sus obras fue la Constitución del 80, una pieza profundamente antidemocrática.

Los trabajos académicos de Renato Cristi, Carlos Ruiz y Pablo Ruiz-Tagle muestran no sólo la raíz conservadora, integrista, de sus ideas, sino también el embrujo que estas ideas ejercieron sobre la derecha chilena durante la dictadura de Pinochet. Podríamos afirmar que tanto el pinochetismo como la democracia vigilada y el espacio público devaluado que vinieron después son obra de Guzmán.

La figura de Jaime Guzmán es excepcional por haber sido capaz de hacer una lectura -errada o no- de largo aliento sobre la realidad nacional, uniendo a su visión teórica una decidida y exitosa acción práctica. Fundó la UDI, el partido más nítido de nuestra derecha, y preparó el desembarco de los poderes fácticos en el nuevo contexto democrático.

Jaime Guzmán fue, por último, una persona austera, de convicciones religiosas profundas, poco amigo de oropeles, de costumbres algo atípicas. Su trágica muerte, ocasionada por un atentado terrorista en los inicios de la transición, conmovió profundamente a la clase política y al país.

Se entiende perfectamente que sus partidarios quieran levantarle un memorial: tal es el nombre escogido para el monumento que se va a inaugurar pronto en Vitacura. Sin embargo es preciso pensar que ese monumento es, a la vez, un homenaje a su persona y a la dictadura de Pinochet. Ambas lecturas están fatalmente ligadas. La vida política de Jaime Guzmán consistió básicamente en preparar, administrar y finalmente amarrar el legado de una dictadura. Dictadura violenta, cruel y según se ha sabido claramente después, corrupta, que dejó una profunda herida de ejecutados, desaparecidos forzosos, exiliados, represaliados, torturados. Pasarán décadas hasta que todo aquel desorden pueda ser reordenado.

Y la pregunta que surge es: ¿es correcto que en una sociedad democrática se levante un monumento a una figura pública que se identifica cabalmente con una dictadura? ¿Está Chile dispuesto a erigir estatuas a quienes, por las razones que fuesen y desde las ópticas que sean, forjaron un régimen tan contrario a los valores compartidos de esta sociedad? ¿Corresponde destinar trozos de espacio público a este tipo de homenajes? ¿Qué señales estamos enviando a las generaciones más jóvenes? ¿Será este quizá el primero de una serie de monumentos a ídolos de la dictadura? La excepcionalidad de la figura de Jaime Guzmán y sus notables cualidades personales no pueden hacer olvidar su rol estructurante del pinochetismo. Guzmán es una figura histórica, que sin duda será estudiada a fondo en los años venideros. Pero eso no hace de él necesariamente un ejemplo.

Por cierto que pueden los seguidores de Jaime Guzmán levantar los monumentos que consideren convenientes, faltaría más, están en su derecho. Lo sensato sería hacerlo en espacios privados y, que se sepa, las calles de Vitacura continúan siendo espacio público. Mientras en España han sido retirados de calles y plazas todos los monumentos que ensalzan a figuras dictatoriales, en Chile comenzamos recién a instalarlos.

Jaime Guzmán, primer monumento a la dictadura

Posted in normal by jgtejeda on marzo 3, 2008

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aparecido en http://www.terra.cl — 28 de febrero de 200, Juan Guillermo Tejeda

La fuerte personalidad de Jaime Guzmán lo sitúa como un político chileno excepcional: ejerció con claridad un liderazgo carismático sobre una derecha dispersa y abatida, apoyó con fuerza a un Alessandri que resultó derrotado frente a Allende y, convertido este en Presidente, destinó sus energías a combatir al gobierno de la Unidad Popular. Parecía increíble que aquel menudo abogado de hablar tan católico, con un chalequito gris y un discurso de derecha medieval con matices fascistas -admiraba a Franco- e integristas -había sido colaborador de la revista Fiducia- pudiera calar en la sociedad chilena.

Tuvo éxito en este empeño, encabezó la resistencia a Allende, se batió con valentía y decisión contra las sombras del marxismo, y se transformó así en una figura fundacional de la dictadura pinochetista. Jaime Guzmán fue un político no tradicional, un polemista brillante y un negociador de enorme habilidad. Durante los años de Pinochet su rol fue, más que el de un actor, el de un contralor ideológico. Lo suyo era mandar a los que mandan, ejercer influencia, trazar la escenografía de la obra más que desempeñar roles específicos. Una de sus obras fue la Constitución del 80, una pieza profundamente antidemocrática.

Los trabajos académicos de Renato Cristi, Carlos Ruiz y Pablo Ruiz-Tagle muestran no sólo la raíz conservadora, integrista, de sus ideas, sino también el embrujo que estas ideas ejercieron sobre la derecha chilena durante la dictadura de Pinochet. Podríamos afirmar que tanto el pinochetismo como la democracia vigilada y el espacio público devaluado que vinieron después son obra de Guzmán.

La figura de Jaime Guzmán es excepcional por haber sido capaz de hacer una lectura -errada o no- de largo aliento sobre la realidad nacional, uniendo a su visión teórica una decidida y exitosa acción práctica. Fundó la UDI, el partido más nítido de nuestra derecha, y preparó el desembarco de los poderes fácticos en el nuevo contexto democrático.

Jaime Guzmán fue, por último, una persona austera, de convicciones religiosas profundas, poco amigo de oropeles, de costumbres algo atípicas. Su trágica muerte, ocasionada por un atentado terrorista en los inicios de la transición, conmovió profundamente a la clase política y al país.

Se entiende perfectamente que sus partidarios quieran levantarle un memorial: tal es el nombre escogido para el monumento que se va a inaugurar pronto en Vitacura. Sin embargo es preciso pensar que ese monumento es, a la vez, un homenaje a su persona y a la dictadura de Pinochet. Ambas lecturas están fatalmente ligadas. La vida política de Jaime Guzmán consistió básicamente en preparar, administrar y finalmente amarrar el legado de una dictadura. Dictadura violenta, cruel y según se ha sabido claramente después, corrupta, que dejó una profunda herida de ejecutados, desaparecidos forzosos, exiliados, represaliados, torturados. Pasarán décadas hasta que todo aquel desorden pueda ser reordenado.

Y la pregunta que surge es: ¿es correcto que en una sociedad democrática se levante un monumento a una figura pública que se identifica cabalmente con una dictadura? ¿Está Chile dispuesto a erigir estatuas a quienes, por las razones que fuesen y desde las ópticas que sean, forjaron un régimen tan contrario a los valores compartidos de esta sociedad? ¿Corresponde destinar trozos de espacio público a este tipo de homenajes? ¿Qué señales estamos enviando a las generaciones más jóvenes? ¿Será este quizá el primero de una serie de monumentos a ídolos de la dictadura? La excepcionalidad de la figura de Jaime Guzmán y sus notables cualidades personales no pueden hacer olvidar su rol estructurante del pinochetismo. Guzmán es una figura histórica, que sin duda será estudiada a fondo en los años venideros. Pero eso no hace de él necesariamente un ejemplo.

Por cierto que pueden los seguidores de Jaime Guzmán levantar los monumentos que consideren convenientes, faltaría más, están en su derecho. Lo sensato sería hacerlo en espacios privados y, que se sepa, las calles de Vitacura continúan siendo espacio público. Mientras en España han sido retirados de calles y plazas todos los monumentos que ensalzan a figuras dictatoriales, en Chile comenzamos recién a instalarlos.

VERSION EN PORTUGUÉS