juan guillermo tejeda

LA GRAVEDAD DEL PARTE DE GIRARDI

Posted in enredillo by jgtejeda on diciembre 19, 2008

guidoreni-hippomenes-and-atalanta-1612

El episodio del parte cursado al senador Girardi y su actitud blandiendo su credencial de senador ante los carabineros retrata de manera muy gráfica la decadencia y confusión de valores de la Concertación. Nunca, absolutamente nunca, jamás, un senador que ha hecho  su carrera política en la defensa de los derechos ciudadanos -igualdad ante la ley, quizá uno de los más importantes- puede permitirse el invocar su investidura para saltarse una norma del tránsito. Si el carabinero no sanciona a un ministro que en esos instantes pasa por allí a mayor velocidad, eso es otro asunto. El problema es que el ciudadano normal no tiene credencial ni de senador ni de ministro, y no se puede sacar el parte. Peor aún, más asqueroso, el trámite de acusar a los carabineros a través de la subsecretaria de no sé qué. Esta descomposición, aquella falta de sentido de la realidad pesa mucho más que cualquier proclamación, alianza, plataforma programática, campaña publicitaria o almuerzo de capitostes. Además, hay un tono enojado en Girardi que resultaba bonito cuando se enfrentraba al pinochetismo instalado… pero que hoy, siendo también él parte de la trenza del poder, queda como disonante. Quizá haya en el fondo un problema de maduración. El poder engulle. El parte de Girardi significa por parte baja medio millón de votos menos para la concertación. Lo más soprendente es que no fue un impulso repentino, sino toda una decisión de vengarse personalmente de aquellos carabineros utilizando para ello el poder que el pueblo le dio para otra cosa. Fatal.

LIDERANDO EL TRÁFICO DE INFLUENCIAS

Posted in enredillo by jgtejeda on noviembre 10, 2008

sex25

Sagaz y duro artículo de Carlos Huneeus en EL MOSTRADOR sobre los partidos políticos de la Concertación, convertidos en maquinarias de ganar elecciones y conseguir buenas pegas para sus dirigentes. Por ejemplo: Aquí hay un nudo gordiano para el PS y el PPD: personalidades  que son directores de grandes empresas, especialmente reguladas y españolas, ayudan al desarrollo de relaciones entre el poder económico y el poder político. Esta realidad irrita a los militantes de los partidos y despierta desconfianza en el electorado de la coalición, en un país subdesarrollado y con graves desigualdades económicas y sociales. El caso más llamativo es Jaime Estévez, ex presidente del BancoEstado, durante cuya gestión se concedió un crédito al grupo Luksic para adquirir el Banco de Chile y que fue  nombrado director de éste inmediatamente después de abandonar el gobierno Lagos. Este banco integra el Administrador Financiero del Transantiago, cuyos graves problemas han requerido la ayuda económica del gobierno. Estévez,  además, es director de Endesa, la principal empresa generadora del país, que impulsa, junto a Colbún, controlada por el grupo Matte, la construcción de cinco centrales hidroeléctricas en Aysén que le permitirán aumentar su poder en esta industria. Esto va contra la política energética de los dos primeros gobiernos democráticos, que  buscó disminuir el poder de Endesa y Gener, y promover la entrada de nuevos actores.  El presidente de Chilectra, vinculada a Endesa a través de Enersis, es Jorge Rosenblut, del PPD, un ex subsecretario del sector. Los dirigentes de esta izquierda reconvertida ascienden así en la escala social y se convierten en bisagras humanas entre el mundo de la política y el mundo de las grandes empresas. Los políticos del cambio democrático abandonan su especialidad y se dedican a liderar, con muy buenos sueldos y nuevas corbatas, el tráfico de influencias, concentrándose en labores parasitarias que cumplen bien precisamente por su conocimiento del mundo político, no porque hayan probado ser buenos empresarios. Al mismo tiempo se preguntan en el PPD y en el PS por qué los jóvenes no quieren participar. ¿Participar en qué? ¿En conseguirles un futuro de oro semicorrupto a los alcaldes, diputados, senadores, subsecretarios y ministros de hoy? Que se lo consigan ellos mismos.

SANO AGOTAMIENTO

Posted in politik by jgtejeda on noviembre 2, 2008

Se encamina el país -pienso durante estos días soleados en la tranquilidad y buena compañía de la casa dominguera- hacia un período de agotamiento del modelo. Tal como se desmoronó la dictadura de Pinochet, así también se desgrana o se deshilacha hoy el modelo concertacionista. Se trató en estos veinte años de administrar virtuosamente un modelo vicioso, o de ponerle buena onda a un ordenamiento constitucional mala onda. Hubo avances importantes y al mismo tiempo se mantuvo eso que a los chilenos nos gusta tanto y que al mismo riempo nos sulfura, o sea la paz, la ausencia de conflicto grave, el consenso, la gradualidad de las cosas. Pero hoy estamos ante un problema técnico: no es posible arreglar el transporte o la educación o la salud o la incorporación de minorías diversas al arco parlamentario sin reformar la constitución. Es decir, el neopinochetismo no es ya eficiente. Necesitamos un estado que sea, no pequeñito como es ahora, sino más bien sin grasa y con mucho músculo, o sea un estado felino. Y lo que tenemos es un estado ratón. Por mucho que los anticomunistas traumatizados (casi todo Chile) proclamen lo contrario, los países exitosos usan mucho al estado. Necesitamos más estado, o mejor estado, o más potencia estatal sin caer por cierto en la burocracia decimonónica o en la opacidad estalinista. Ninguna empresa puede pensar a veinte años plazo. No hay consorcio que sea capaz a la vez de ganar plata y tener una visión integrada de una ciudad de seis millones de habitantes. Es imposible desarrollar políticas urbanas sustentables a punta de edificios Paz Froimovich. Aquí hace falta apertura, distensión, modernidad. Estamos en un momento de sano agotamiento. Los candidatos concertacionistas son todos héroes del ayer. Además, los socialistas estatistas piensan no en un estado dinámico para el mañana, sino en el retorno a una Stasi controlada por sus amigos, es decir, a un modelo aún más obsoleto. Y Piñera no es un hombre de grandes visiones, sinod e zarpazos veloces. De tal manera que el próximo gobierno será un gobierno oportunista, de parches, mientras se prepara el cambio de fondo. La filosofía chilena de oponer estado y mercado es extraordinariamente ineficiente y obliga a alegir entre un mercado depredador o un estado inmovilizante. La sabiduría parece estar más bien en una colaboración: que sea negocio aquello que colabora al bienestar general, entendiendo que el bienestar general lo deciden los ciudadanos a través de la política. De otro modo trabajamos alegremente en empresas que se dedican a hacer del país un lugar más desagradable, y mientras mejoran las cifras macroeconómicas desciende nuestra calidad de vida. Uf….

EL PESIMISMO DE LA CONCERTACIÓN

Posted in politik by jgtejeda on octubre 27, 2008

(POR JGT, HOY EN TERRA) ___________ No han sido demasiado buenos para la coalición gobernante  los resultados de las elecciones municipales del domingo en Chile. La fatiga de la Concertación se muestra no sólo en el hecho de haber perdido el primer lugar en alcaldes, o en los dos puntos menos en votación para concejales respecto a hace cuatro años, sino también en un estado de ánimo decaído y confuso, en una evidente baja en la autoestima. Las huestes que antes se arremolinaban entusiastas en torno al dedo de Lagos o a la sonrisa de Aylwin combatiendo al pinochetismo con las armas de las ideas, de la democracia y el civismo, hoy siguen aportando su voto, sin duda, pero con pocas ganas, casi con resignación si no con algo de vergüenza. La Concertación ha perdido carisma. Ha dejado de ser simpática.

Con todo, esa caída no parece llevar votos a la oposición capitaneada por Piñera. Tampoco lograron esta vez los opositores sobrepasar la barrera mágica del 40%. La derecha chilena, lo ha  explicado brillantemente Pablo Longueira alguna vez, no es sociológicamente más de un tercio de la población, y para tener opción en una elección presidencial está obligada a añadir más de diez puntos a su votación dura. Eso hasta ahora sólo ha logrado Lavín, aunque finalmente sin resultado.

Los concertacionistas agrupan a un contingente mayor, en torno al 45%, y de allí no bajan. Sin embargo cabe preguntarse de dónde sale esa sensación como de vergüenza de existir que arrastran por la vida.

Un factor es el desgaste en el ejercicio del poder. Muchas veces un gobernante debe elegir una opción mala frente a otra más mala. A menudo no se tiene la capacidad de explicar una realidad compleja con palabras sencillas. En ocasiones es preciso silenciar algunos datos, o ceder, o dar paso a pequeñas apetencias de poder que contradicen el interés general de la causa. También opera un mecanismo de distanciamiento de los problemas cotidianos, un ensimismamiento dentro de los autos oficiales. El poder se ejerce en contextos reales, con las contrapartes realmente existentes, con quienes hacen funcionar la vida económica, militar, social, cultural, y no siempre el roce o el cruce son satisfactorios. Quien consigue poder es en parte devorado por él.

Otra causa del decaimiento concertacionista está sin duda en la red de parentelas, cuñados, hermanas, hijos o sobrinos que, con los mismos apellidos, pululan en torno al poder. Trenza de lealtades, de seremis, de cuadros técnicos, de agregados diplomáticos, de directores de empresas del estado, de candidatos, esta nubecilla de apitutados genera un rencor silencioso en la muchedumbre que no participa del festín. Cuando escuchamos a los jefes de los partidos políticos y no entendemos de qué hablan, es que están dirigiéndose a sus grupos, a sus grumos y trenzas internas. Se trata de una antigua costumbre nacional –la familia como reducto de seguridad, el grupo de amigos como trinchera, los cargos del estado como botín- que aún goza de predicamento. Es preciso conceder que la Concertación, en tanto grupo, no dispone de las vinculaciones de que disfruta la derecha con la gran empresa, el mundo militar, las altas jerarquías religiosas, las familias influyentes o el sistema mediático. Por eso es que los concertacionistas mantienen vivas sus redes de apoyo y llevan en eso como veinte años, lo que si bien los blinda ante las amenazas exteriores, contribuye a hacerlos muy antipáticos.

Parte de estas prácticas endogámicas han salido a la luz con las denuncias de corrupción o de irregularidades hechas por la oposición, aunque es preciso señalar que en este alud de acusaciones hay muchas que no valen nada. La concertación, sin embargo, no ha sabido dar con los mecanismos para despejar incertidumbres. No se ha logrado establecer un sistema transparente y mediáticamente eficaz de demostración de la propia blancura. Después de las sonadas denuncias y de los interminables procedimientos burocráticos o judiciales, las cosas quedan siempre borrosas, y ese costo lo absorben inevitablemente las autoridades.

También es relevante en la antipatía que despierta hoy la Concertación su incapacidad para definir nuevas metas y su repetición cansina de frases y argumentos demasiadas veces dichos. Dicen hoy, llevan diciéndolo ya años, que deben renovarse, reinventarse, abrirse a nuevas ideas. Pero no lo hacen. Escuchar aquello da un poco de lata, huele a ineptitud o a falta de sinceridad. Y no se reinventan porque su pegamento no son ya las ideas, sino un vago menjunje de adicción al poder. Se han vuelto conservadores, suspicaces, y no dejan espacio a los más jóvenes o a las caras nuevas. Quizá esa cerrazón tenga algo de responsabilidad en el desgajamiento de diversos grupos de la Concertación que emigran para formar nuevos partidos. No logran estar unidos, y tampoco son capaces de construir una comunidad de comunidades.

Las nuevas ideas se formulan siempre sobre una capa de riesgo, y el riesgo es algo al que los funcionarios apitutados le tienen pánico. Por ello es que los temas de futuro que para el ciudadano tienen sentido van quedando “para después”. No vemos que la Concertación formule ideas novedosas y atractivas acerca de la conducción y planificación de las ciudades, o respecto de las universidades públicas, o sobre educación, o sobre transporte, o sobre participación de los jóvenes en política, o sobre contaminación. Casi todo lo que se llega a hacer en estas materias es reactivo, y si no hay más iniciativas es para no resquebrajar el endeble pegamento que une a la cultura laica con la cultura católica dentro de la coalición. Los think-tanks de la Concertación, que podrían servir para generar ideas, terminan transformándose inevitablemente en plataformas para conseguir pega en el aparato del estado.

El mayor drama de los líderes de la Concertación, más allá de estas consideraciones, es sin embargo el dilema de continuar como administradores de un modelo postpinochetista, o tratar de romper este formato y dejar que el país evolucione hacia un esquema menos rígido, con un estado más fuerte y un mercado más regulado, como se hace en todos los países más desarrollados. El modelo postpinochetista traumatizado con lo estatal muestra una y otra vez su cara fundamentalista. Con un estado más fuerte y más operativo -por cierto moderno y transparente- no tendríamos que padecer los dramas del Transantiago, o de la contaminación urbana, o del abandono de las universidades públicas, o de la inequidad de la educación, para sólo nombrar algunos. Pero el salto requiere ser optimistas. Y si algo le ha comprado la Concertación a la oposición en estos años es su amargo pesismismo, la idea de que el ser humano es esencialmente corrupto y ambicioso, y que hacer desaparecer el abuso es una tarea imposible: lo único que queda es adaptarse a él y tratar de suavizarlo un poco.

SOLITARIOS Y CONFUNDIDOS

Posted in politik by jgtejeda on junio 20, 2008

Solitarios y confundidos con los diputados colorines que votaron con ellos por puro molestar, algunos parlamentarios de la concertación se mantuvieron a favor de la educación pública rechazando el nuevo proyecto de ley general de educación. La matemática de estas votaciones (96 a favor, 12 en contra y 7 abstenciones) nos habla de cómo un pinochetismo minoritario se hace mayoritario tras pasar por diversos hervores y amasados. Y es que la ley nueva mantiene lo grueso de la nueva, es decir que el dinero público vaya a los privados, y que no exista una institucionalidad adecuada para la educación pública. Es una ley transpinochetista. El núcleo duro de la derecha arrastra a la derecha completa, la cual tiene sus votos inflados por el sistema binominal y la alta abstención de jóvenes. El núcleo duro demócratacristiano (inflado a su vez en el parlamento por la perversión de los “cupos”) comparte el pinochetismo educacional de estas leyes ya que gracias a ellas pueden llevar fondos públicos a los colegios católicos, y arrastra a la temerosa Bachelet a aprobar el proyecto so pena de nuevas divisiones en la colaición gobernante. Y es así que lo que es probablemente una minoría se impone ampliamente. ¿Por qué quienes creen en la educación pública no logran sumar apoyos? Porque les tiembla la pera cuando deben responder las preguntas que les hacen: Pregunta 1: ¿Hay que hacer crecer el aparato estatal en educación? Respuesta que deberíamos escuchar y no oimos: Sí, como en todos los países desarrollados desde Estados Unidos a Europa. Lo público sólo se hace desde un aparato público fuerte, sin complejos y con una gestión moderna. Pregunta 2: ¿Cree que el estado no debe subvencionar a establecimientos religiosos o que practiquen la segregación por sexos, o por grupos económicos? No debiera hacerlo en absoluto, lo público está precisamente para disminuir las exclusiones y segregaciones, no para aumentarlas…

SEPARADOS

Posted in politik by jgtejeda on mayo 27, 2008

Dos partidos gobiernistas (PPD + radicales) deciden hacer una minicoalición y presentarse como lista separada en las próximas elecciones municipales, sin socialistas, sin demócratascristianos. Un alivio. Sin saber mucho del tejemaneje electoral especializado, a los votantes nos gusta más, creo, elegir entre diversas opciones y no entre los 2 sempiternos bloques. ¡Que haya muchas listas! La política es, a la vez, el arte de la diversidad y el arte de la unificación; o más bien, el proceso de convertir la discordia en acción conjunta. Y si hay discordia, que se manifieste. Ventilemos las diferencias. ¿Por qué hay que estar siempre de acuerdo con todos en todo? ¿De qué sirve tanta, tanta cautela? Una vez elegidos, que sigan discrepando o que busquen acuerdos, eso es cosa de los profesionales de la política, no de los votantes.

PROVOSTE LLORA, EL SENADO SONRÍE Y BACHELET SUFRE

Posted in enredillo by jgtejeda on abril 17, 2008

Puede decirse que el Senado de nuestra República es, desde la destitución de la ministra Yasna Provoste, una segunda sede del Poder Ejecutivo: son ahora los senadores y las senadoras de Chile quienes tienen la potestad para tumbar de su cargo a cualquier ministro aduciendo -entre otras causales- incumplimiento de la ley. Existe una mayoría opositora que así lo permite, y que además de ello ha demostrado que está dispuesta a hacerlo…. Bachelet manda ahora menos a sus ministros de lo que los manda el Senado. De regreso de su viaje a China, ella se está dando cuenta de que una parte considerable del poder que hasta ahora tenía se ha evaporado. Los chilenos votaron por la Concertación, pero desde la destitución de Yasna no es ya la Concertación quien gobierna… artículo que he publicado hoy en terra.cl, completo aquí>>>