juan guillermo tejeda

TEMBLOROSO Y DISTRAÍDO

Posted in cotidiano by jgtejeda on junio 13, 2012

Freud parece vigente en su teoría de la personalidad, todo esto ocurre en nosotros sin que nos demos cuenta: un yo, que sería uno entero, con todo lo que tiene, que hace de componedor entre dos zonas suyas que le son un poco chocantes, el abismo del ello con sus pulsiones infantiles, sus deseos locos, su agresividad imprevista, ese fondo oscuro y desmedido del que se nutren el arte, la delincuencia, la enfermedad, el amor, el poder, las consultas de los psicólogos y psiquiatras; y la normativa del superyo, que se manifiesta a través de la mamá castradora, el padre autoritario, las instituciones piramidales, la ley despiadada, pero también por medio de las normas y límites de la sensatez, de la vida en común con los demás. Todo eso está dentro nuestro, y lo que hacemos cada día es administrar lo que somos para organizar el yo y enfrentar el mundo con algunas posibilidades de éxito. De pronto hay que hacer motor, y recomponer el yo, rearmar los trozos dispersos. ¿Dónde puse mi yo? ¿Están todas mis partes? Como rasgo de carácter, quizá me viene de mi padre, soy más bien tolerante con el ello, reconozco como muy humanas las pasiones que quizá a otros les parecen intolerables, el arte descansa en esa tolerancia… a veces esa generosidad es tomada mal por el otro, que se cree con permiso para hacer lo que no se debe, que ahí entra el superyo. Diría que me roban lo que regalo, o me quitan de donde no me adhiero mucho. Bueno, estoy ahora despegando pedazos mal pegados, zurciendo un poco, observando, recuperando partes. No es sencillo, echo de menos a mi mamá para decirlo de un modo infantil, ella me armaba, aunque yo creo que sin atender a mi realidad, o sea desperdiciándome. Hay quienes se norman mucho o muestran poca emoción (mucho superyo), pero al final depredan con más entusiasmo que nadie (ello desbocado). Remendar el propio yo es una tarea periódica. La vitalidad real y contradictoria de lo deseado se posterga cuando aparecen, que siempre aparecen, los planes, los programas, las decisiones inquebrantables, las relaciones para siempre, las hipotecas, los contratos laborales, las guerras púnicas, y eso lo lleva a uno a cumplir objetivos, pero también si se alarga mucho, a sufrir, a tolerar lo intolerable, etc. Ayayay. Ordenar el yo y recomponerlo de vez en cuando, recuperar los trozos que he entregado, etc. Lo de tembloroso y distraído viene de algo que me dijo J esta tarde, shakespereanamente como sabe él.

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IZQUIERDA Y DERECHA UNIDAS

Posted in cotidiano by jgtejeda on junio 11, 2012

Derecha e izquierda son dos perspectivas de ver la vida colectiva, dos filosofías, basadas tanto en la razón como en el miedo, la pertenencia social, la experiencia o las apetencias. Se presentan estas miradas de modo asimétrico.

Efectivamente, para la mirada de derecha hay un orden natural, o también divino, en todo caso no racional, que debe imponerse sin mayor intervencionismo en la vida social. Algunos seres, se dice, son más inteligentes, otros son más guapos, los hay con más fuerza física, con armamento de más calidad, con más musculatura, lo que sea, y corresponde entonces a los fuertes dominar a los débiles. Este criterio, al asentarse, genera las clases sociales dominantes, los barrios mejores o peores, los países ricos y los países pobres, los grupos influyentes, las mejores familias, las razas prestigiadas, las reinas de belleza y los campeones de fórmula uno. Como decía Mafalda, la vida es de derechas, y si no lo creen, que miren el Animal Planet.

La izquierda, en cambio, considera en su crítica que ese tipo de modelo instala unas jerarquías abusivas donde las oportunidades no son iguales para todos y las desigualdes se perpetúan más allá de las condiciones personales de quienes nacen en un barrio pobre o en un país subdesarrollado o en una clase social desfavorecida, o todo lo contrario, en sectores de privilegio. Las crueldades pueden ser infinitas. Por lo tanto, el modelo mismo en su quietud natural es callada y cotidianamente violento. Hay una violencia institucional en los estados y sistemas de gobierno que, aunque sean democráticos en su forma, no lo son en los hechos ya que en el mejor de los casos se trata de una competencia entre grupos desiguales, unos con privilegios, otros sin, y otros claramente desfavorecidos. Marx avanzó mucho en esta crítica, llevándola al terreno económico. Pero no al político.

De allí que para la izquierda la violencia sea un modo más natural que la democracia para alcanzar el poder, ya que se trata de atacar por la fuerza a un sistema que ya nos tiene sometidos, y desde hace mucho, mediante la represión estatal y la crueldad económica. Contra la violencia del sistema, la violencia revolucionaria.

Esta manera tan lógica de pensar ha conducido hasta ahora, cuando hay éxito para la izquierda, a dos salidas. Una es la reacción violenta de las fuerzas hasta entonces subterráneas y formalmente corteses, que salen al ataque al ver en peligro un modelo que consideran natural, estable y además provechoso para ellos. Normalmente la izquierda, ante esta situación, adopta una posición de tipo descriptivo, y dicen sus líderes: los reaccionarios están mostrando su cara fascista, los oligarcas reprimen, la derecha democrática se hace dictatorial, etc. Estas descripciones pocas veces logran cambiar el desenlace. Lo normal es un retroceso cabal en los derechos civiles que se encarna en largas y sangrientas dictaduras fascistas de derecha. Incluso en estas penosas condiciones la izquierda muestra un punto de alivio ya que, afirman sus dirigentes, se ha desenmascarado la verdadera naturaleza, violenta, del sistema.

La otra salida consiste en que la izquierda triunfante logra imponer sus condiciones y modifica la forma estatal construyendo una dictadura de los hasta ahora oprimidos, es decir la dictadura del proletariado cen sus variantes más modernas, con aire populista, nacionalista, religioso, antiimperialista, etc. Este sistema, casi siempre precario, debe defenderse de sus enemigos y por lo tanto no puede ingenuamente regresar a la democracia burguesa. Sentado lo cual pasa poco tiempo para que el régimen en cuestión se vuelva tiránico, vea enemigos en cualquiera que disiente o pretende participar, y pase a estar controlado por grupos, camarillas y familias, con mucha acción policial y el eternizamiento de las autoridades en sus cargos de poder, sin que tengan que rendir cuenta a nadie de sus actos. Los resultados suelen ser deprimentes.

Entretanto, los izquierdistas que participan en la vida democrática de los países con sistemas capitalistas defienden con vehemencia las elecciones libres e informadas, la libertad de expresión, los derechos humanos, la fiscalización a las autoridades o la transparencia, mecanismos todos ellos derivados de una práctica liberal y republicana. Pero abandonan mágicamente estas pretensiones cuando se trata de referirse a las democracias populares. En los países revolucionarios no corren los derechos humanos y civiles.

Resumiendo, hay dos tipos de violencia de derecha, y dos tipos de violencia de izquierda.

La derecha disfruta de la violencia estructural del sistema, que se aplica mediante la ley y el orden, por cierto ventajosos para los mejor situados en la pirámide social, y que sume en la falta de derechos, la humillación y la desigualdad de oportunidades a gran número de personas. Y se reserva adicionalmente la posibilidad de ejercer una segunda violencia suya, reaccionaria y muchísimo más cruel, cuando ve síntomas de una insurrección exitosa, recurriendo en ese caso a la desestabilización, la intervención armada y los estados de excepción.

La izquierda, por su parte, cuenta con la violencia insurreccional que pasa habitualmente por la oposición difusa al régimen imperante, las asambleas, la marcha, la huelga, el desacato, la guerrila, la ocupación, la asamblea constituyente, etc. Una vez conquistado el poder por esta vía o por la vía electoral, y para no perderlo, aparece la necesidad de recurrir a un segundo tipo de violencia, que se ejerce mediante gobiernos centralizados de partido único, con parlamentos o asambleas populares también de opinión única, aparatos policiales represivos, derechos humanos violados constantemente, todo en nombre del movimiento o la revolución, como se llame. No sé como seguir, escribo esto simplemente para ordenarme. Creo que lo dicho corresponde a la matriz clásica, superada hoy crecientemente por las fuerzas del neoliberalismo y la globalización.

PRIMERA COMUNIÓN

Posted in cotidiano by jgtejeda on mayo 26, 2012

Nos preparan para hacer la Primera Comunión, y tengo mucho miedo, pocas ganas de seguir adelante con esas clases instructivas. Mi vida entera de colegial consiste en prepararme para lograr cosas que jamás se me hubiera ocurrido plantearme. Sin embargo la fecha del evento está fijada, no puedo detener el tiempo, y por lo demás nadie me ha preguntado mi parecer. Hay unos curas que nos hablan de la Iglesia Católica, de la carne y sangre de Jesucristo, de la pureza, del pecado venial, del pecado mortal, del infierno y la condenación, de la concupiscencia de la carne, los mandamientos de la ley de Dios, las virtudes cardinales y los vicios capitales, de los malos pensamientos, y todos estos conceptos par mí tan nuevos parecen pertenecer a un ambiente tenso y peligroso que me va envolviendo de a poco. Es como ir entrando en un pantano, o en un acuario. También nos explican el sacramento de la confesión, la necesidad imperiosa de cumplir con la penitencia que nos fuere impuesta, la relevancia del sacramento de la comunión, la hostia consagrada, el sacrilegio y muchos otros tópicos que lentamente me van llenando de ansiedad. Como que en todo estoy atrasado, o no califico. El bien y el mal son como un azúcar y una sal que van distribuyendo los curas a los fieles y dentro de poco, cuando la carne de Jesús haya entrado por mis labios hacia el tubo digestivo, yo perteneceré a esa comunidad, seré un fiel, quizás un pecador, o un santo.

Un mundo inmenso de vapores negros va tomando forma en mi interior, voy haciéndome parte de un amplio panorama de demonios con alas de murciélago y arcángeles iluminados, enormes, descendentes o ascendentes, una muchedumbre de personajes dolientes y de peligros para el alma humana, ambiente éste que en mi casa no existe, porque en mi departamento sencillamente no cabe todo eso y además no hay ningún crucifijo en la casa. Ni siquiera tenemos una plaquita redonda, de metal, de aquellas que ponen en las puertas las familias católicas, donde aparece Jesús que dulcemente enseña con los dedos su corazón ardiendo, chorreando sangre, iluminado y coronado de espinas, con las palabras en círculo: ¡Detente, el Corazón de Jesús está conmigo! Es como lo que se le pone a los vampiros para que no entren, aunque en este caso se trata de cualquier ser ponzoñoso, por ejemplo un maleante, un pecador, o quizás el mismo diablo con sus tentaciones y sus pecados, o mi propio padre con sus ocurrencias, sus licencias, su soltura de espíritu. En mi casa jamás ha habido problema alguno con los espíritus, buenos o malos, externos o internos.

Se me aparecen en la mente con colores vivos la Virgen Santísima  de piel suave y expresión ausente, hinchados los pechos bajo los plieges de la túnica, pisando una serpiente que le quiere morder, dicen, el calcañal, y también los mártires lapidados o crucificados en una cruz con forma de equis, o trozados sus miembros a golpe de espada y de hacha, o hirviendo desnudos en calderos de aceite hirviendo, rezando siempre a Dios mientras los torturaban, todo eso por culpa de los paganos, de los infieles y por cierto también de los ateos como mi papá que por desobedecer al Señor serán castigados y arderán para siempre en las llamas del infierno.

Como no va misa ni cree en nada sobrenatural mi padre irá al infierno acompañado de sus ceniceros y sus tangos y yo probablemente al cielo, de modo que en la vida eterna no lo voy a ver nunca más y me dará pena o vergüenza su caso, seré el hijo de un condenado, el fuego le quemará la frente, los labios, el bigote, las uñas, las piernas, todo, se van a derretir sus anteojos, se chamuscarán sus libros y enciclopedias y sus sábanas se convertirán en antorchas eternas, todo eso sencillamente porque él no cree en Dios. De todos modos, pienso, ¿qué culpa tiene él de no creer? Quien espontáneamente no cree no saca nada con arrodillarse e ir a Misa, hacer eso sería una impostura, sin fe no hay manera alguna de llegar al Cielo. Además mi padre agrega que él no cree en Dios pero sí cree en los curas, como hacía Portales, y a veces los llama frailes, se ríe de los curas gordos buenos para las comilonas, o de los curas flacos y pálidos con cara de inquisidores, también los obispos lo hacen sonreír burlonamente con sus gorros de alfiles, sus casullas doradas y sus movimientos lentos de señora. Aunque uno esté en pecado mortal y se esté muriendo hay un instante en que cabe un acto de arrepentimiento, como un relámpago, eso se llama un acto de contrición perfecta, y con eso el alma puede salvarse, pero es difícil que mi padre haga un acto de contrición perfecta porque no está arrepentido de nada, aparte de que él nunca se ha sentido perfecto, y en su cabeza bullen los proyectos, las novelas, las ocurrencias, el jazz, el gusto por la buena comida y tantas otras cosas que no sé si vaya a tener un instante libre para eso, aparte que si se ha tomado varias copas de vino las contriciones perfectas o imperfectas son reemplazadas por una torpeza y un bienestar generales, y al pensar en estas cosas me siento como culpable, desasosegado.

(de Antiniño)

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ENGLISH HIGH SCHOOL

Posted in cotidiano by jgtejeda on mayo 20, 2012

Así es que esa mañana anterior, cuando fui conducido al English High School, voy muy contento con mi madre y con mi tía, cruzamos pisando el maicillo beige del ancho bandejón central de la Alameda rodeando las piletas donde a veces los domingos, con mi padre, hemos hecho navegar barquitos de papel, luego dejamos atrás las importantes estatuas que ornamentan el paseo, entre los plátanos orientales, próceres militares de pie o a caballo, en bronce oscuro, grupos ornamentales tallados en piedra con mujeres exhibiendo las copas curvas de sus pechos, algún atisbo de escultura más moderna aunque aún figurativa, y caminamos hasta la calle Vergara que es la calle de mi tía. Pero en lugar de dirigirnos a su casa entramos a otra casa que no conozco, y cuando nos abren la puerta nos encontramos ante algo parecido a una oficina con varias personas que se agitan alrededor de unos escritorios cumpliendo tareas burocráticas o de coordinación, y de entre ellas destaca de manera impresionante una señora con abrigo de pieles, y lo lleva como si fuese una bata de andar por casa, rizado y húmedo el cabello sin mucho arte, o sea la de ella viene a ser, me parece, una permanente de segunda, como un casquete ensortijado y grasoso, y sus pendientes son menos elegantes que los que llevan mi madre o mis tías, parecen de lata y se mueven mucho, en todo caso ella es majestuosa y para mí realmente gigantesca, una mole que domina la escena con decisión, la señora María. Me hace una caricia con una mano de uñas rojas, la garra del pulgar se abre hacia afuera como una flor carnívora mientras el dedo mismo permanece corto y redondo, y sonríe produciendo una sonrisa falsa y animosa entre sus mejillas teñidas al rosé. El borde fuertemente piloso de su abrigo me raspa un lado de la cara y dentro de todo el latigazo resulta agradable, un poco a la manera de los placeres fragantes del sadomaso. No sé bien en qué instante ha desaparecido mi mamá, ella es a veces como un submarino, mamá ya no está, se ha evaporado, no tienes madre, otra vez te las vas a arreglar solito, y de mi tía me queda la imagen de ella con esa boca a medias de risa y a medias como de lágrimas, tenía la tía Gaby una mirada como pidiéndome perdón por dejarme allí, sus ojos parecían diamantes acuosos. Entonces soy arrojado hacia el interior de la casa y caigo dentro de un patio colmado de niños, son cientos o miles, no sé, un burbujeo bajo la luz cegadora. En algún momento me han puesto un overol, el mismo que llevan todos. Percibo un vago olor a lápiz y sacapunta, a miga de pan, a humedad. Estoy rodeado de niños que se mueven en direcciones diversas, cruzándose, haciendo remolinos y espirales, y esa masa se entona en los ocres de los overoles, las caras, los pelos, manos y zapatos.

Al no saber qué hacer ni con quien hablar voy retrocediendo por el vacío hacia los muros hasta recalar cerca de las piernas de una miss, que así le llaman a una mujer joven con cara relativamente simpática, ella de alguna manera me acoge, aunque sin gran entusiasmo, contribuyendo a calmar un poco mi desesperación geográfica. Debo sobrevivir en medio de ese caos, y así comienzo mi inmersión escolar. Lo que viene después, ya en casa, es una confusa catástrofe de dolores de cabeza, de barriga, vómitos, resfríos y amigdalitis, en un estado febril intermitente donde me sumerjo por días o semanas, y en esos tormentos no siempre convincentes mi madre no aparece mucho, ella sigue sobrevolando la situación, aunque sé que esgrimiendo la enfermedad logro contener su decisión de deshacerse de mí, de sacarme de casa, del departamento en el quinto piso de un edificio celeste en el centro de Santiago que es la casa de mi familia, para denominar de algún modo la agrupación humana que somos. Y digo eso porque se trata de una agrupación humana muy dispersa y discontinua, me parece que mis padres sean como esas obras  de teatro cómicas donde los personajes entran y salen de las habitaciones sin encontrarse, se esconden tras los biombos, se escurren, y jamás sino hasta el final están todos juntos, durante el día ella no está, se va, y en la tarde también salen ella y mi padre, y en la noche no llegan nunca mientras los espero lleno de terror, o sea que la casa es más bien un asteroide, una capilla, una estación de servicio, un parquet oloroso a cera sobre el cual han puesto unos muebles, y el único personaje que está en todas las escenas es la empleada. _____ (de Antiniño)

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LE VIEUX SAUVAGE

Posted in cotidiano by jgtejeda on mayo 4, 2012

De acuerdo, ayer entregué la oreja y al llegar al Museo Nacional de Bellas Artes, al que no iba desde hace casi dos años, pedí entrada senior, o sea 300 pesos en lugar de 600. Aun me dan ganas de romper algo cuando me conceden estos beneficios para desdentados. Sin embargo no tuve conflicto, pero tuve un poco. Luego ví por ahí, en un libro, lo de ser un viejo salvaje. Lo estoy considerando seriamente. Viejos salvajes, para mí, Picasso, Clint Eastwood, Woody Allen, Anthony Hopkins, Jean Paul Sartre, cada uno en su estilo aunque firmes en no dejar que se les imponga un estilo estandarizado… De tal manera que si quiero ser de ellos, indomable en la vejez, sin más etiqueta que el salvajismo, tengo que encontrar mi selva. Y un financiamiento adecuado, porque lo salvaje, en la ciudad, tiene su precio. Yo imagino una selva de cristal o polímeros, con iluminación top, algo con mucha gente y sonidos, un ir y venir de cosas, y ahí colgado de una palmera estoy yo vestido de Dolce & Gabanna, con un collar de testículos secos, cerveza, muchos libros, un iphone 6.0 y la escopeta de Clint.

SENY, RAUXA

Posted in cotidiano by jgtejeda on abril 27, 2012

Hojeo en las últimas semanas la Gaya Ciencia de Nietzsche, que se llama en verdad traducida del alemán algo así como la Ciencia Alegre, aunque Gaya Ciencia es igual un bonito nombre. La traducción y edición que tengo, de Akal, es muy descuidada. Tras dar bote por sus párrafos, y entrar y salir a ratos perdidos del mundo de ese exagerado me fijo en el prólogo, donde con mesura los prologuistas y traductores dicen un poco lo mismo que el autor, aunque ordenado y resumido, agregando algún dato de contexto. Me parece bien lo del prólogo, y razonable, necesario incluso, y sin embargo plano, finalmente soporífero y mortal. Es que Nietzsche escribe desde sus entrañas, con la desesperación e imperfección del que busca la luz que por otra parte ya conoce sin haberla podido formular, y esa es la única manera viva de escribir, lo demás es tedio. No sé si sea mejor el tedio, es decir la muerte anticipada y segura, o el arrebato que termina con uno mismo ardiendo en llamas. Los catalanes hablan del seny (la mesura) y la rauxa (el arrebato). En 1886 escribe Nietzsche: Seit ich des Suchens müde ward Erlernte ich das Finden, o sea Desde que me cansé de buscar he aprendido a encontrar. Más tarde dirá Picasso siendo celebrado por todos: Dicen que soy un hombre que busca. Pero yo no busco, encuentro. No encuentro la cita original de Picasso, ni sé de cuando es, en todo caso cuando Nietzsche publicó eso a los 40 el pequeño Picasso tenía 5 años. Lo que sí hay es una aproximación hecha en 1923, en una declaración de Picasso hecha para el galerista Marius de Zayas donde afirma: In my opinion to search means nothing in painting. To find is the thing.

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MUERTE Y LIBERTAD

Posted in cotidiano by jgtejeda on abril 25, 2012

Dos fatalidades decisivas son, para mí, que vamos a morir, y que vivimos libremente. No podemos cambiar el hecho de que nuestra  vida, con todo lo que tiene, va a terminarse. Ni que en cada instante de esa vida podemos hacer esto o lo otro, decir lo que queramos o lo que no queramos decir, juntarnos con unas personas o con otras, ir a un sitio o al de más allá, comprarnos esto o aquello, aceptar, renunciar, etc., siempre siguiendo nuestras convicciones y afrontando o disfrutando después, por cierto, las consecuencias. Es esta la perspectiva del humanismo, del materialismo: tener que morir, y vivir libres. La mentalidad religiosa o idealista platónica es justamente lo contrario: la muerte no existe porque seguiremos viviendo en otro mundo, y la libertad queda reducida a elegir entre lo santo y lo diabólico, es apenas un breve espacio donde se nos obliga a decidir bajo amenaza entendiéndose además que lo más agradable para uno es casi siempre lo menos santo. Para los cristianos ambas negaciones van estrechamente unidas y así, para resucitar triunfalmente en el cielo tenemos que ahogar todo placer en la tierra. Los idealistas basan su poder en la doble negación de lo que es evidente, que morimos y que somos libres. La izquierda revolucionaria es un poco lo mismo, hay un paraíso ideal al final de esta lucha terrena y para conquistarlo es preciso renunciar, por ahora, por unas seis u ocho o veinticinco décadas, a la libertad. Nosotros mismos, a entrar a una empresa, al casarnos o vivir en un barrio, etc., tratamos de anclarnos, de negar nuestra libertad reemplazándola por un programa, por un manual de sensateces donde todo está previsto y la libertad se debilita mucho. Es que el vértigo de ser libres es demasiado, y la idea de morirse resulta muy desagradable.

OLD

Posted in cotidiano by jgtejeda on abril 23, 2012

Últimas horas antes de entrar oficialmente en la vejez al cumplir 65. Nunca creí que iba a llegar a esta edad, a los veinte ya me veía muerto al cabo de unas horas, mi padre nos dejó a los 56. Pero una carta de Colmena Golden Cross firmada por una mujer denominada María Isabel Espinoza me comunica que el Beneficio Golden Max, que no sé en qué consiste, me ha sido retirado debido a que debo tener menos edad de la edad citada, dice, en el citado documento, refiriéndose a algo que firme con esos delincuentes. Happy Birthday. Creo que en el Banco de Santander se me está acabando un seguro repugnante del mismo tipo. Bueno, lo que yo quiero es que las termitas acaben con Colmena y las hormigas se le metan a la mujer esa en la cartera y se la devoren. Pero debo pensar en la vejez. A los 14 entré oficialmente en la adolescencia, aunque en verdad llegué a ella como a los 16 y aún no salgo. A los 21 fui mayor de edad, era mayor de edad desde los 5 años más o menos y sigo siendo muy mayor en según qué aspectos. Propio de la vejez es que uno, con las obligaciones, empieza a discriminar cuales son de verdad y cuáles otras son accesorias o están allí para alimentar situaciones absurdas, y de ese modo empezamos a hacer más lo que nos gusta y menos lo que carece de sentido. Los afectos, que vengan, pero el teatro del afecto menos. ¿Cómo seguir? Sigue el instante. Atrapa el día. A esta edad un día es mucho, una semana es nada, un año es como un estornudo. Olorcillo a tumba.

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LA DOCTRINA SEXUAL DE LA IGLESIA

Posted in cotidiano by jgtejeda on abril 14, 2012

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Quienes hemos sido educados en un ambiente cultural católico, creamos o no espontáneamente lo que nos han dicho desde siempre acerca del paraíso, el cielo, el infierno, la creación del mundo, las tres personas distintas, el demonio, la crucifixión, los apóstoles y santos, el pecado, la penitencia o la vida eterna, tenemos sin duda la convicción de que para los curas y obispos la sexualidad es siempre algo malo y los deseos eróticos de cualquier naturaleza, un peligro. Es más, de esa actitud de negación de la realidad y de rechazo a la vida han hecho una doctrina. Doctrina que, hemos visto, predican mucho pero practican poco. Ello no les impide continuar, sin ponerse colorados, en su cruzada en contra de todo aquello que se relacione con el amor, la atracción, el deseo, los cuerpos y la procreación de la especie.

Muchos de nosotros hemos creído en un poder sobrenatural. Tratábamos a veces de ser caritativos. Nos impresionaba a algunos, quizá, el poder eclesiástico, su influencia en el curso de la historia. Pero al llegar la edad del amor nos enfrentamos a esa tenaz barrera católica en contra de lo que naturalmente sentíamos. Desde entonces hemos tenido la certeza, creyentes o no, de que se nos ha presionado, no sólo religiosamente sino también legal y sistémicamente, para que vivamos de acuerdo no a lo que somos sino a la absurda doctrina sexual de la Iglesia. El recuento de las últimas décadas es deprimente.

Cuando aún predicaban los curas con estola desde un púlpito, de aquellos intensamente decorados que quedaban como a tres metros de alto junto a una columna de la iglesia, y se subía por una escalera como de caracol, escuchábamos sin entender bien aquella voz desde lo alto diciéndonos algo amenazante acerca de la concupiscencia de la carne, y a nuestros cortos años nos imaginábamos quizá un filete o un asado chamuscados con olor a infierno, y todo eso era pecado y estaba muy mal.

En los años sesenta Monseñor Emilio Tagle Covarrubias, un obispo de rostro ascético, prohibió a las muchachas católicas entrar a la iglesia enseñando los hombros, o ir a la playa en bikini. En Reñaca igual no le hicieron mucho caso.

El sexo prematrimonial era algo que, de practicarse –estamos hablando de los años sesenta o setenta, hoy el tema es ridículo– condenaba socialmente a los jóvenes de clase media o alta, que del resto no se preocupaban mucho. Pero se practicaba, aunque con mucha culpa y mucho sufrimiento posterior. La masturbación, esa natural burocracia de los cuerpos, daba paso a confesiones penosas, en las que los curas agazapados en la penumbra del confesionario en las iglesias y en los colegios religiosos querían saber detalles, cuántas veces, haciendo qué, solos o acompañados. Quien no se confesaba a tiempo, nos advertían, podía morir súbitamente en un accidente o enfermedad y condenarse por los siglos de los siglos a las llamas devoradoras del infierno. Todo por ir a tocarse lo que es de uno.

El divorcio o siquiera la separación de los padres convertía a los hijos en culpables y en apóstoles de la reunificación familiar. En mi caso opté por pasar a la clandestinidad el fracaso matrimonial de mis padres, nadie sabía nada al respecto, y dejé de invitar compañeros de curso a la casa para que en el colegio, de curas por supuesto, no se dieran cuenta. Ví como una de mis tías, encantadora ella, que se había casado en segundas nupcias, quedó excomulgada, y la dejaban entrar a la iglesia pero no comulgar.

Para qué decir el amor libre que vino de la mano de mayo del 68 con sus melenas y sus muchachas sin sostén, o el sexo grupal, o la homosexualidad, o las revistas picaronas, o el Playboy, o directamente la pornografía. Hacer el amor, variar el amor, experimentar el amor, pensar en el amor, representar el amor, cualquier cosa llevaba al infierno. Todo esto se dice fácil, pero se trata de una represión genital y corporal estratégicamente planificada, detallista, cotidiana, ejercida mediante culpas y amenazas a lo largo de décadas sobre millones de seres humanos de distintas edades, es decir una auténtica invasión en la privacidad y en la identidad personal, una alteración a escala macro de los espontáneos usos sociales y familiares, un campo de concentración abierto donde se han estropeado y torcido tantas cosas.

Luego, durante el anterior papa, mientras muchos curas y obispos se dejaban arrastrar por la pedofilia, el pontífice bramaba en contra del aborto. Mujeres violadas, fetos malformados, para la jerarquía ha sido siempre un poco igual, porque ese drama es además un asunto de mujeres. Los obispos saben mucho de aquello que no saben nada, e insisten en que las leyes se adapten a sus fantasías castradoras en lugar de adaptarse ellos a las leyes. Tanto los obispos y curas gay como los no gay se han manifestado siempre en contra de la homosexualidad. Si dos seres del mismo sexo se gustan, se quieren se acarician, desean estar juntos… ¿cuál es el atado? Pero no, hay que hacer lo posible para disuadirlos, para perseguirlos, para arruinarles la vida.

Durante el apogeo del sida, en los ochenta, estuvieron cerradamente en una cruzada en contra del condón, contribuyendo activamente a propagar la atroz enfermedad entre la gente. Un trozo de plástico tenía para ellos implicaciones teológicas, y recuerdo a más de un obispo dando largas explicaciones sobre el sexo anal con y sin preservativo. Iban a los canales de televisión a impedir que se pasaran los anuncios en los que se alertaba e informaba a la población. Y yo pensaba: ¿qué tienen que ver estas cosas con la vida sobrenatural, o con los asuntos de la perfección espiritual? ¿qué sentido tiene tanta crueldad y desconsideración? ¿para qué condenar a miles o millones de personas al contagio por cumplir con una idea abstracta?

Los curas y monjas han hecho de la castidad una virtud, entendiendo que las renuncias son de por sí buenas. Yo más bien creo en que asumir cada cual sus desafíos y vivir la vida en plenitud es siempre más virtuoso que restarse, pero bueno, cada cual con lo suyo. Como ocurre con las dietas o los ayunos, lo virtuoso de las renuncias sexuales dependerá en cada caso de la persona en cuestión, de sus hábitos, propósitos y estilo de vida. Las dietas están ahora de moda, y hay veganos por convicción, otros que tratan de adelgazar, o que prefieren las ingestas de estilo oriental. Que cada cual de alimente como le parezca, y que cada quien desarrolle su genitalidad como sensatamente le sea posible, como lo dejen los demás, que es el erotismo una actividad, como se ha dicho jocosamente a veces, donde se conoce gente. Imponer la castidad a los jóvenes que quieren amar, conocerse, intercambiar fluidos y experiencias, es sencillamente un despropósito.

Le cobran ahora al papa, con razón, el haber ocultado o silenciado los abusos de los curas católicos durante tanto tiempo. Hay que cobrarle adicional y contradictoriamente la sorda e infinita represión sexual, el silencio erótico, las privaciones, culpabilizaciones y censuras a que han sometido el libre arbitrio de los cuerpos de hombres y mujeres, de jóvenes y viejos, ese infinito abuso castrador. Y su insistencia en seguir, hasta el día de hoy, por esa vía ciega.

Curas y obispos chilenos han trabajado mucho para que haya discriminación. Promotores de la desigualdad, han separado a los que se van a ir al cielo de los que se van a ir al infierno, a las damas decentes de las putas, a los justos de los fornicadores, a los normales de los desviados, a las familias sacramentadas de aquellas otras quizá más reales pero sin bendición, incluso a los hijos reconocidos de los bastardos. ¡Qué vergüenza! Han humillado y culpabilizado injustamente a medio mundo. Sin formar familia, han dictado cátedra acerca de la familia. Sin conocer correctamente el placer, han pontificado sobre el placer, sobre el deseo, el apetito y la sensualidad, no con la finalidad de darles curso y dejar a la gente que conviva en libertad, sino, por el contrario, para sofocar, prohibir, avergonzar, culpar, humillar, discriminar, amenazar.

Para los clásicos griegos y latinos en el origen del mundo están el Caos, la Tierra y Eros, y cada creación de algo es resultado de un acoplamiento amoroso. En los textos bíblicos, en cambio, la vida terrenal es una especie de castigo, y si así no lo sintiéramos entonces se ocupan los curas de organizar en la tierra el infierno, y si no es posible, al menos un purgatorio. En una época ayunaban y se laceraban el cuerpo, o quemaban vivas a las personas, o encarcelaban o expulsaban a los no creyentes, a los pecadores, a los herejes. Durante la colonización de América evangelizaron forzadamente a los pueblos originarios, sometiéndolos a los tratos más atroces si persistían en ser fieles a sus propios dioses. Luego se dedicaron mucho a prohibir y quemar libros, o a combatir y excomulgar a los científicos. En Chile han estado a la cabeza de los colegios y universidades más discriminatorios. Educacionalmente –se ha dicho poco y sería muy provechoso sacar cuentas– son uno de los factores relevantes de las iniquidades del sistema, e históricamente han militado en contra de la educación pública. Y se amparan en alianzas políticas, en concertaciones, en movimientos estudiantiles, en cosas. Uf.

¿Por qué son así? ¿Por que la legítima esperanza de que haya un orden en el universo, un software cósmico, o de que la vida después de la vida se transforme en otra cosa debe ir de la mano de estas actitudes represivas respecto de lo mejor de la naturaleza humana, su capacidad de amar, de disfrutar, de engendrar? Algunos le echan la culpa a las jerarquías que se habrían tentado con los goces del poder, otros creen que es algo consustancial.

Señala Michel Onfray con su estilo un poco panfletario que el cristianismo pertenece a este tipo de religiones que odian la razón y la inteligencia, odian la libertad, odian a todos los libros en nombre de uno solo, odian la vida, odian la sexualidad, las mujeres y el placer, odian lo femenino, odian al cuerpo, los deseos y pulsiones. Un ramillete de odios envueltos en una sosegada retórica de amor. En el breve recuento que hemos hecho del comportamiento de los curas en estas cosas se ve que nos han entregado, en verdad, muy poco amor.

No se trata de ser o no ser religiosos, o de creer o no creer. Que cada cual crea en lo que le sea natural creer, faltaría más. Si hay vida después de esta vida no lo sabemos. En qué consiste el software profundo del universo, es algo a meditar. El espíritu tiene sus caminos, sus sensibilidades. Lo que cuesta entender es por qué es preciso para nuestros religiosos ligar estrechamente estos asuntos misteriosos a la represión activa y obligatoria de los afectos, de la risa, del placer, del goce, del erotismo, de la diversidad humana, de la espontaneidad, de la libertad, de lo que auténticamente sentimos. No es que uno critique a los creyentes, sino a un modo intolerante y destructivo de creer, a una doctrina que habla de la vida pero la desconoce, que predica la virtud pero no la practica, y que a menudo olvida a las personas de carne y hueso, a lo que humanamente somos y queremos ser.

Da un poco de nerviosismo escribir así, pero al mismo tiempo es absurdo tragarse en silencio tanta amargura religiosa, tanto desvarío. No parece una buena idea pasar de la glorificación de la Iglesia a su radical condena y desprestigio. Nada es tan simple, las cosas jamás son en blanco y negro. Pero sí es verdad que en los asuntos del cuerpo y su dignidad la tribu católica tiene una larga deuda con todos nosotros,

Uno no es nadie para dar consejos, pero quizá harían bien los curas y obispos, antes de seguir pontificando sobre sexualidad, en analizar su propia confusa situación. No sería raro que si los dejaran enamorarse un poco, seducir, retozar, casarse y tener hijos –que tampoco está ahí toda la felicidad, nada en la vida es tan sencillo– recuperarían quizá parte de su humanidad extraviada.

publicado en El Mostrador

NIETZSCHE

Posted in cotidiano by jgtejeda on abril 13, 2012

Nietzsche ____ Pensamientos. – Los pensamientos son las sombras de nuestras sensaciones – siempre más oscuros, más vacíos, mas simples que éstas. ___ mi cercanía o coincidencia con N es cada vez más estrecha, y eso que hace años, cuando comencé a leerlo me parecía excesivo, no lograba digerir sus dimensiones, o sus pretensiones. Nicanor P me lo recomendaba, con respeto aunque con cierto recelo. El vitalismo de N, su sentido de realidad que choca contra su época, y me pregunto por el desastre de su vida afectiva y personal, por su derrumbe. Lo que uno siente es mucho más que lo que uno piensa, o dicho de otro modo: lo que pensamos se puede arreglar, acomodar, editar… en cambio no lo que sentimos, que sólo se puede ignorar o desconocer.

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TROPICAL

Posted in cotidiano by jgtejeda on abril 9, 2012

nuevo estilo
quien me quiera mirar mal
mejor se olvide de mí
más cosas hay en el mundo
mejor
adiós

nuevo estilo
si siento predilección
eso no quiere decir
que vamos a continuar
habrá que
ver

nuevo estilo
he pagado muchas cosas
de más, ahora cada
cual verá, no sé
no sé
ay

nuevo estilo
está bien, soy como soy
y aquí estoy, si no
les gusta me voy
yo sigo el
flow

nuevo estilo
no quiero que me arruines
ni la esperanza
ni el día
mejor que
no

nuevo estilo
hago poco plan, prisa
no tengo, y venga lo
que ha de venir
me gusta
así

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GUNTHER GRASS

Posted in cotidiano by jgtejeda on abril 8, 2012

Lo que hay que decir, poema de Gunther Grass….. Lo han criticado mucho, que si es un exhibicionista, que si el poema es indigno de un Premio Nobel, que si Günther fue SS a los 16 años, en Israel le han dado el título de persona non grata, etc. No quiero molestar a nadie pero el caso es que leo a Grass desde los 18 años, El Tambor de Hojalata, Años de PerroGato y Ratón… compartí esas lecturas con mi tío Jorge, con Selim, con Jaime…. y lo he seguido a través del tiempo. Para mí es un escritor rudo, no demasiado fino, pero sin él tantas cosas no podrían entenderse… Creo ante todo que tiene derecho a opinar, faltaría más. En Irán están armando una bomba atómica, y en Israel planean atacar a Irán, lo que no quita que Israel tenga muchas bombas atómicas supervisadas por nadie. Me parece correcta la idea de controlar el armamento nuclear, pero a menudo los que controlan son más incontrolables que los controlados. Sobre estos asuntos los encuentro atroces, no tengo opinión muy clara, no sé si Grass acierta o no, pero eso piensa él y quiso decirlo…

LO QUE HAY QUE DECIR

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor…
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.

Traducción de Miguel Sáenz.

BASURA KINDLE

Posted in cotidiano by jgtejeda on abril 6, 2012

Diario El País ___ La tienda virtual Amazon.com estrena esta mañana en Estados Unidos su “Tienda Kindle”, una colección de más de 30.000 títulos en español para los usuarios norteamericanos. Los dispositivos Kindle, el lector de libros electrónicos del citado portal comercial, incluirán también a partir de hoy en EE UU páginas de ayuda, configuración y servicio de atención al cliente en español. ____ estuve rondando por el sitio, seguro que lo mejorarán, pero por ahora se trata de una oferta de muy escasa seriedad, con un catálogo basura. Traducciones misteriosas, sellos editores desconocidos, ediciones mal cuidadas, autores que nadie sabe quienes son, agrupación absurda de las obras mezclando permanentemente lo literario con lo comercial, en fin, todo lo que un lector que quiere gozar debiera evitar. El catálogo Amazon es bueno en libros papel, pero en ebooks es degradante, realmente penoso, y esta pena se traslada al español.

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A DAR VARILLAZOS, QUE ESO ES VIDA

Posted in cotidiano by jgtejeda on abril 5, 2012

Tim Robbins ____ La situación actual es casi peor que la que describe Orwell en su libro. La gente hoy en día, por ejemplo, ha optado por renunciar a su privacidad. Todos vamos con un aparato de localización encima a todas horas. (Lo dice enseñando su teléfono móvil). Nosotros mismos le permitimos al Gran Hermano tener el poder. Cada vez que no dices o haces algo porque crees que puedes tener problemas por hacerlo, le estamos dando el poder. El poder, el control se consigue con intimidación y miedo. Y uno de los lugares por los que recibes ese mensaje de odio e intimidación es la tele. Constantemente estamos recibiendo mensajes para vivir en el odio. ____ Robbins explica en esta misma entrevista de El País que dejó de ver la tele, la quitó de su habitación. Yo hice lo mismo hace ya meses… ¡Hello Tim! Pero a lo mejor vuelvo, por ahora estoy bien así. Recuerdo cuando hace unos años aparecieron los celulares (móviles) me parecía atroz estar localizable todo el tiempo, la ciudad era un espacio en el que yo me perdía. Hoy no se pierde nadie, ni se pierde nada, todo queda registrado. Imposible imaginarme la vida sin mi iphone. No sé si hay un Gran Hermano, lo que percibo son redes, hermanos difusos que pueden echarte a los lobos en cualquier momento. Los lobos son el poder mediático, las redes sociales, la turba enardecida que no atiende a sutilezas, y la población que acepta por mayoría simple que las minorías sean aplastadas. Hay minorías de todo tipo, nos gusten o no nos gusten. Un abogado que se llama Jorge Reyes y defiende siempre a los grupos más ultraconservadores dijo ayer un par de cosas que no favorecen a Daniel Zamudio, el joven brutalmente asesinado por una pandilla. Escribí un texto muy sentido a favor de Daniel sobre los prejuicios que llevan a estas atrocidades, lo digo para que no crean, etc. Escuché la grabación del abogado, y es más bien insinuante, no hay nada realmente directo salvo un par de datos que es cuestión de comprobar. Parece que no le gustan los homosexuales.  Supongo que la población chilena en su conjunto, que hasta hace pocos meses era claramente homofóbica, y el parlamento chileno, que ha sido siempre homofóbico, nuestra asquerosa y profunda historia de discriminación y etiquetado sexual, no habrán cambiado radicalmente, quiero decir que este Reyes tiene más gente como él. Por decir lo que piensa, que para mí es una tontería, una desconsideración, Reyes fue despedido de su trabajo estatal en Concepción, donde asesoraba en algo legal. Como dicen los medios, twitter se indignó, saltó, se puso a mil. ¿Quién es exactamente twitter? Twitter es algo a los que los políticos le tienen miedo, y con lo cual los periodistas se excitan. Es un orientador del sentir popular. Más allá de este caso, lo que se abre es un escenario en el que cuando alguien, Reyes o no Reyes, diga algo que piensa pero hace saltar a twitter, será represaliado. Es la tolerancia cero con la intolerancia, no sé a qué puede conducir algo así. Yo estos usos los asocio con el fascismo, con el pensamiento único y por decreto. La libertad de expresión es una de las señales más vivas de que en una sociedad la tolerancia existe. La vía normal para enfrentarse a expresiones poco tolerantes sería que si Reyes ha cometido un delito con sus dichos, y las formas delictuales de expresión pública están tipificadas, es cuestión de esperar una sentencia, entonces quizá carecerá de las condiciones para ser contratado por el estado, que sobre eso habrá normas. Sacar a una persona de un trabajo porque dijo algo, aunque sea un desatino, una opinión que irrita a twitter o a la mayoría, alguna expresión que es intolerante, etc., abre la puerta a un escenario donde según lo que la gente diga, más allá de cualquier norma, puede sufrir represalias. ¿Qué es lo que se puede y no se puede decir? ¿Quién decide? Varios de los políticos hoy indignados con Reyes por discriminatorio, entre ellos la gente de gobierno, han sido muy poco tolerantes en otras cosas, muy discriminatorios, por ejemplo defendiendo la dictadura con gran entusiasmo. Ahora lo condenan y represalian por los votos, para subir en las encuestas, para que los twitteros se calmen, no sé si por convicción. Bueno, no sé bien qué tiene que ver esto con lo que sostiene Tim Robbins, pero algo debe de haber. Para Félix de Azúa, lo políticamente correcto es el fascismo contenporáneo. Pasamos de ser una sociedad donde se castigaba a la gente por ser homosexual a una sociedad donde se castiga a la gente por manifestar sus resistencias a ser más tolerantes en este tema: lo que no cambia es el ansia por castigar. Seguimos siendo castigadores e intolerantes, pero ahora en nombre de la tolerancia. Lo que no cambia es el placer de castigar. A dar varillazos, que eso es vida.

MAESTRO EXPLICADOR

Posted in cotidiano by jgtejeda on marzo 31, 2012

Jacques Rancière _____ las palabras que el niño aprende mejor, aquellas de las que absorve mejor el sentido, de las que se apropia mejor para su propio uso, son aquellas que aprende sin maestro explicador, con anterioridad a cualquier maestro explicador. En el rendimiento desigual de los diversos aprendizajes intelectuales, lo que todos los niños aprenden mejor es lo que ningún maestro puede explicarles, la lengua materna. Se les habla y se habla alrededor de ellos. Ellos oyen y retienen, imitan y repiten, se equivocan y se corrigen, tienen éxito por suerte y vuelven a empezar por método, y, a una edad demasiado temprana para que los explicadores puedan empezar sus instrucciones, son prácticamente todos –sea cual sea su sexo, su condición social y el color de su piel– capaces de comprender y hablar la lengua de sus padres. ___________ el profesor que explica, la miss que enseña, el curso de introducción a la filosofía, el taller de metodologías, todo ello entra en el ámbito del maestro explicador, en verdad un parásito de la enseñanza, un intermediario destructivo entre las personas y la realidad. ¿Por qué para entender un libro es necesario que alguien lo explique previamente? ¿por qué no dejar que el libro hable por sí solo al lector? Lo que yo creo, es que eso ocurre porque el propósito de la enseñanza no es facilitar el aprendizaje, sino programarlo, y de paso programar la vida y liquidar la libertad de los que aprenden. Es decir, de todos los humanos. ¡A pasar por el tubo, mierda! Obligar a los niños a que lean esto o aquello. ¿Para qué? ¿Por qué no dejar a las mentes en libertad? Una libertad que a los que enseñan y a los que planifican la enseñanza les da miedo: podrían encontrarse con ellos mismos. Este dispositivo, esta muleta que es el profesor, dice Rancière, niega el aprendizaje espontáneo, natural, y abre el curso con la lección que, pontifica él, es la número uno, donde las cosas se enseñan como es debido, todo lo aprendido antes no vale. Lo cual no es verdad: mientras asistimos como rehenes a la faramalla de la enseñanza y el aprendizaje, constantemente aprendemos de otro modo, más silvestre, más infantil, pero más certero, en qué consiste el mundo, cómo se estructuran los sistemas de dominación y servidumbre, quién es feliz y quien no, qué derrotas destila la cara lamentable del profe, qué compañera es sexy, qué compadre es cool y nos gusta, cuánto falta para el recreo, con quién haremos el camino a casa, en fin, aquello que según los protocolos oficiales son residuos, migajas absurdas, y que para nosotros es, sencillamente, la vida. No more lonely nights.

CRUX

Posted in cotidiano by jgtejeda on marzo 31, 2012

ay ya no soy
un artista
como lo era antes, o como quise serlo
en verdad nunca trabajé seriamente
sólo hice dibujitos, bocetos
fui a lo sumo un niño artista

los fondos concursables se me escapan
no sé donde están las audiencias
no entiendo cual es el producto artístico
ni en qué lugares se ofrece
el caso es que quiero hacer
o voy a hacer
las estoy haciendo
el lunes comienzo sin falta
unas crucifixiones

la cruz
con un cuerpo semidesnudo
colgando de unos clavos
y chorreando
goteando sangre
imagen de colores
compañera de mi infancia
así es que voy a hacer artísticamente
esas crucifixiones
yo creo que van a ser esculturas
muy grandes talladas en madera
con chorros automáticos de algo rojo
que salta y mana infinitamente
cuando alguien se acerca
gracias a un sensor de rayos,
o si no bocetos sobre papel de algodón,
quizá pequeñas crucecitas policromadas,
escenas de película en medio de la tempestad,
o muñecos blandos de tela con orejas de gato
no sé aún, estoy viendo
hay que trabajar el concepto

yo de niño, crucificado por los curas del liceo alemán
mi padre crucificado por mi madre
mi madre crucificada por su madre
mi hermana crucificada
por los hielos del norte,
una mujer olorosa de piel pálida
crucificada por otra de piel morena
y muslos de bosque
ambas crucificadas
por mi culpa por mi culpa
por mi grandísima
culpa

y yo envejecido, senil
muy desvaído el color
con poquita sangre
mezclada con bilis
jugos gástricos
y médula espinal
crucificado por la que me ama
por sus amigas
por mis hijos dispersos
por los vecinos
por los jóvenes corazones
que me admiran y aman,
es una visión nocturna
tipo Caspar David, o Philipp Otto
ustedes saben
cruzada de azul profundo y filos de plata
ahí cuelga en el abandono
lo que de mí queda
un torso rodeado de moscas
con las vísceras abiertas
la corona de espinas apretando las sienes
vaciado uno de los ojos
el globo quedó colgando a
la altura del hombro
una mejilla rota
por donde se divisan
membranas y dientes,
machacadas
las rodillas,
es una situación
muy desfavorable
me despido
besos a todos

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ÚTERO EN CASA

Posted in cotidiano by jgtejeda on marzo 29, 2012

al llegar a casa
cuando cae la tarde plateada
y la luna ya está allí
sin que sea aun oscuro
abro la puerta
y quiero ver sobre
la mesa de roble
al útero

es como una
silla de montar inglesa
una sucesión de lenguas
y capas de cuero
con olor a piel
de elegancia antigua
suaves y firmes
sus contornos
de  modulación orgánica
aromatizados
por una hierba
maravillosa
y perfecta
palpitando sobre la mesa
latiendo en una nube
de humedades
algo del cosmos

las yemas de mis dedos
tocan aquel rocío
llevándomelo a las
mejillas
al cuello
al borde del labio
mientras el cielo
termina
de desaparecer
en la nada

y yo me dedico
a comer trozos de pan
y salmón, solitario,
sollozando,
a regar el jardín
mientras aquel altar
uterino me llama
calladamente desde su
magnetismo
de minería
y ahí
las palabras caen
a pedazos

a mi agua tibia voy
a sumergirme
mientras late
allí, en el centro
del universo,
esa presencia
inmortal

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FUSIÓN, DECEPCIÓN

Posted in cotidiano by jgtejeda on marzo 25, 2012

Imposible resulta relacionarse con el total de una persona o con nada de ella, ese es uno de los dramas o juegos más enigmáticos de la existencia humana.

Somos parte de los demás, los necesitamos, pero estamos condenados a ser solos, y es que pese a formar parte de la especie somos unidades irrepetibles. Establecemos entonces eso que modernamente se ha dado en llamar relaciones, y que antes se denominaban lazos de afectos, afinidades electivas, amores, etc. Pero, tal como un fotógrafo parte de la infinita realidad y selecciona de ella sólo el trozo que cabe en el encuadre quitando todo lo demás, o un dibujante, al revés, empieza a poner líneas en una hoja en blanco hasta establecer su dibujo, así también podemos nosotros, con los demás, partir de un abrazo total o ir muy de a poco, añadiendo afinidades.

Los enamoramientos, los matrimonios, las parejas, se inauguran casi siempre en unas horas o semanas de deslumbramiento mutuo, de fusión, y por tanto se compra al otro como un todo. Luego, en el día a día, la tarea es ir denunciando policialmente aquellas zonas que no coinciden, identificar y cuantificar las decepciones, lo que no llegó a ser como aquel rayo inicial de alguna manera prometía. Se pone de manifiesto con la práctica cotidiana, que aunque el amor estalló como un milagro, y sigue estando allí, lo que hay son dos seres solitarios acompañándose, haciendo lo posible. La pareja estable es, entonces, por naturaleza, un camino de decepción que va del lleno teórico al cada vez más vacío y disperso en la práctica. Similar proceso, aunque un poco de otra manera ocurre entre padres e hijos, donde el inicio del niño se confunde con el cuerpo de la madre y el hálito del padre, y su educación es un proceso de continua separación, hasta la autonomía. Con los años, el padre pasa de divinidad a viejo obsoleto. La madre, de vientre iluminado a controladora siempre frustrada. Con los maestros es parecido, la historia del discipulazgo es, lo dice Steiner, la de la admiración, el vampirismo, la traición. De la identificación entusiasta se pasa al rechazo, y el rechazo es estimulado por la necesidad de no fusionarse con otro, que eso da mucho miedo. En la amistad, en cambio, se define que la zona de contacto es una, sólo esa en principio, y la relación cesa cada vez que esa zona se abandona, retomándose al entrar nuevamente en ella.  Los jóvenes de hoy, entiendo, tratan de hacer del amor una modalidad de la amistad. Pero la amistad rara vez brinda esa sensación de totalidad que es propia del amor.

Por eso es que una y otra vez volvemos a querer fusionarnos en cualesquiera de sus modalidades, por mucho que sepamos que el amor es casi siempre un laberinto que tiende a convertirse en callejón, que las admiraciones llenas de generosidad se transmutan en rencores, etc. Y así seguimos.

ALCIBÍADES

Posted in cotidiano by jgtejeda on marzo 25, 2012

   

    Mas de pronto la puerta del patio fue golpeada y se produjo un gran ruido como de participantes en una fiesta. Entonces Agatón dijo:
    –Esclavos, vayan a ver y si es alguno de nuestros conocidos, háganle pasar; pero si no, digan que no estamos bebiendo, sino que estamos durmiendo ya.
    No mucho después se oyó en el patio la voz de Alcibíades, fuertemente borracho, preguntando a grandes gritos dónde estaba Agatón y pidiendo que le llevaran junto a él. Le condujeron entonces hasta ellos, así como a la flautista que le sostenía y a algunos otros de sus acompañantes, pero él se detuvo en la puerta, coronado con una tupida corona de hiedra y violetas y con muchas cintas sobre su cabeza, y dijo:
    –Salud caballeros. ¿Acogen como compañero de bebida a un hombre que está totalmente borracho, o debemos marcharnos tan pronto como hayamos coronado a Agatón, que es a lo que hemos venido? Ayer, en efecto, no me fue posible venir, pero ahora vengo con estas cintas sobre la cabeza, para de mi cabeza coronar la cabeza del hombre del hombre más sabio y más bello, si se me permite hablar así. ¿O se burlan de mí porque estoy borracho? Pues, aunque se rían, yo sé bien que digo la verdad. Pero diganme enseguida: ¿entro en los términos acordados, o no? ¿beberán conmigo o no?
    Todos lo aclamaron y lo invitaron a entrar y tomar asiento. Entonces Agatón lo llamó y él entró conducido por sus acompañantes. Y desatándose al mismo tiempo las cintas para coronar a Agatón, al tenerlas delante de los ojos, no vio a Sócrates y se sentó junto a Agatón, en medio de éste y Sócrates, que le hizo sitio en cuanto lo vio. Una vez sentado, abrazó a Agatón y lo coronó.
    –Esclavos –dijo Agatón–, descalcen a Alcibiades, para que se acomode aquí como tercero.
    –De acuerdo –dijo Alcibiades–, pero ¿quien es ese tercer compañero de bebida que está aquí con nosotros?
    Y, a la vez que se volvía, vio a Sócrates, y al verlo se sobresaltó y dijo:
    –¡Heracles! ¿Qué es esto? ¿Sócrates aquí? Te has acomodado aquí acechándome de nuevo, según tu costumbre de aparecer de repente donde yo menos pensaba que ibas a estar. ¿A qué has venido ahora? ¿Por qué te has colocado precisamente aquí? Pues no estás junto a Aristófanes ni junto a ningún otro que sea divertido y quiera serlo, sino que te las has arreglado para ponerte al lado del más bello de los que están aquí adentro (Platón, Banquete, 213 c).

Demasiadas cosas hay en este texto, e innumerables son los comentaristas que se han puesto a la tarea de leer, traducir, explicar, interpretar, relacionar lo que aquí y en los párrafos que siguen de manera tan suelta se describe. Toda la historia de la filosofía, anotaba alguien, no es más que una colección de notas a pie de página de lo escrito por Platón. Steiner llama la atención sobre el Banquete como texto dramático, o sea como obra de teatro, y esta entrada de Alcibíades, borracho, atrasado, insolente y con flores y cintas en la cabeza, marca un hito en la historia del espectáculo. Pero los asistentes están comiendo, bebiendo, haciéndose compañía, y deliberando acerca del amor (amor erótico o eros), en una sucesión de seis discursos. Entonces es que irrumpe este joven aristocrático, que morirá asesinado décadas más tarde tras una turbulenta carrera militar y política, tal como Sócrates morirá a su vez condenado a beber la cicuta por sus conciudadanos. Alcibíades encarna la figura del discípulo a la manera de la enseñanza socrática: un joven guapo, que para Sócrates la belleza y lo bueno, también la virtud, coincidían, que se enfrenta al maestro admirándolo y desafiándolo, siempre de manera apasionada, lo que llama Steiner “disconformidad colaboradora”. Alcibíades, como quien dice a mordiscones, emprende un elogio de Sócrates dejando al pasar una serie de reproches. El caso es que el maestro, un hombre feo como un sileno, ha logrado encender la pasión erótica del discípulo y este, acostumbrado a seducir, tienta reiteradamente a Sócrates hasta que al final logra llevarlo a la cama. Y sin embargo duermen como pudieran hacerlo padre e hijo o dos hermanos. Sócrates desea a Alcibíades, pero su don es la templanza. Aquí son varias las interpretaciones posibles. O bien se trata de un deseo carnal entre hombres que es sublimado, o bien el efluvio erotizado que electriza a ambos es simplemente parte del protocolo de la enseñanza y aprendizaje. Steiner, como buen comentarista, deja ambas puertas abiertas. A Abelardo lo castraron por embarazar a su discípula, Heidegger ocultó sus historias con la alumna judía Anna Harendt al tanto que adhería a los nazis, y así reiteradamente, hasta llegar a las normas actuales que establecen una suerte de vigilancia policial en la escena de la enseñanza. Sócrates era sin duda un buen maestro, pero también un personaje incordiante, dedicado desde la mañana a la noche a demostrarle a los demás lo precario de sus convicciones. Por su parte Alcibíades fue un discípulo, con mucha personalidad, y aunque disfrutó de la tutoría de Pericles, que de democracia sabía mucho, prefería el estilo socrático y lo vivía contradictoriamente, con una mezcla de ira y admiración. Tanta es la atracción que ejerce el maestro que el discípulo, para no sentirse un tonto embobado, prefiere tomar distancia. Por tener el don de con su sola presencia intervenir en el espíritu del discípulo, el maestro queda condenado a la soledad, a la lejanía, como le ocurre al padre. El discípulo, para florecer, necesita agotar el gusto por sus maestros (por lo general son varios, desde roles diversos) y después ponerse al sol, lejos de la sombra que ellos inevitablemente proyectan sobre él. Un buen discípulo, además, no se traga todo devotamente, por el contrario, enfrenta al maestro y precisamente por esa arrogancia es que es visto y escogido. ¿Qué lleva a alguien a querer ser maestro? Es una profesión muy rara, pero al mismo tiempo está en el centro de lo que somos, de lo que es la vida como proceso a través de etapas sucesivas, de procesos que jamás se completan. Lo raro es que se haga de ser maestro un oficio, yo creo que se trata de algo que está en todas las personas, de un tipo de relación natural y dispersa más que de una especialización profesional. De distintas personas va aprendiendo uno cosas diversas, y sin darnos cuenta enseñamos a los demás cómo hacer o no hacer esto o aquello. El miedo es un maestro restrictivo, la neutralidad mata la experiencia, en el afecto o en la confianza, en cambio, damos lo mejor de nosotros.

JESÚS MARTÍNEZ CLARÁ

Posted in cotidiano by jgtejeda on marzo 18, 2012

Desde que entró como profesor en la Escuela Massana, hacia 1980, Jesús Martínez Clará se destacó como una voz tonante, ilustrada y reflexiva, alguien capaz de opinar con intuición y decisión en los claustros, desbaratando muchas veces los implícitos opacos en que el poder se desliza, y capaz también de convertir con unos pocos toques una modesta clase en una conferencia magistral, o una reunión en un motor de acción formativa.

Me sentí muy honrado cuando propuso mi nombre al equipo docente de Pla i Volum para que me trasladara yo de lo que entonces era Primer Comú, donde estaba sufriendo los rigores de una manera de trabajar a mi juicio demasiado programada y colectivista, a tal punto que los profesores estábamos perdiendo parte del gozo y la calidad que vienen con la libertad de cátedra. Soy un convencido, lo he sido siempre, de que el aprendizaje es sobre todo una experiencia, una transformación que viene marcada por el intransferible ser de las personas que en ella participan, por la dialéctica que se establece entre quienes quieren enseñar y quienes están para aprender, que no son números sinos mundos individuales, personas singulares dotadas de corazón palpitante, temores, ilusiones, rabias, alegrías y confiadas corrientes de afecto. El factor humano, pues, es relevante y en cambio, a medida que se adueñan del territorio de una escuela las programaciones generales que hacen felices a los burócratas, se va matando en vida la aventura de lo que día a día se va haciendo y que nace no de esquemas, sino de experiencias, de confianzas, de enfrentamientos, de conversaciones, de acciones comunes, es decir y sobre todo, de libertad. La desconfianza en la libertad es la gran destructora del aprendizaje, que queda reemplazado por procesos vacíos y sin embargo mensurables. Los profesores de Pla i Volum, en cambio, llevaban adelante un proyecto transdisciplinario orientado hacia la producción y hacia la reflexión, al que concurrían expertos en diversos saberes y estudiantes de diversas especialidades de arte o diseño. Pla i Volum era una miniacademia, un jardín creativo, un espacio abierto de producción artística y morfológica, una microbauhaus, es decir encarnaba y lucía al aire todo aquello que una auténtica escuela de jerarquías, horarios, programas y frustraciones aborrece.

En Pla i Volum me encontré, además, con un saber hacer y un saber decir que me sirvieron de mucho y estimularon mis facetas más agradables, que las tengo o las tenía entonces. ¡Cada vez que Jesús hacía al pasar un comentario especializado caía yo al poco rato sobre la bibliotecaria Lluisa Teixidor, encantadora ella, para indagar acerca de los primeros románticos, o del Ring de Viena, o de la oquedad, o de las sutiles distinciones que sobre el fragmento y la ausencia pueden hacerse contemplando la estatuaria griega! Volví a ser yo mismo, y mi cabello, aún denso y poblado, resplandecía bajo el sol de mi Barcelona querida. Yo formaba parte entonces, no puedo esconder este matiz de mi rememoración, de los parias sudamericanos, una casta que estaba en esos años por sobre los africanos y por debajo de los charnegos, perdonándoseme la expresión tan ruda, y me faltaba poco, en aquel tiempo, para tener que llevar cosido al brazo un brazalete rosa o amarillo o quizás de muchos colores vivos con la palabra sudaca, y eso, después de haber sido amorosamente acogido en los setenta por la gente de la ciudad, que se ocuparon de mis sufrimientos y me abrieron su casa, me hicieron un espacio, cosa que jamás he de olvidar mientras viva. Pero en fin, había sido llamado, y me sentí de nuevo alguien, y me puse con entusiasmo a trabajar con ellos.

Benet Ferrer –inolvidable, inconfundible– Javier Puértolas, Josep Carles Pérez, Jesús Prieto y Jesús Martínez Clará llevaban adelante un proyecto pedagógico único, al que me integré, y debo confesar hoy, treinta años más tarde, que jamás había tenido ni he tenido la oportunidad de vivir una experiencia en que aprendiera tanto. Como dice un proverbio egipcio que nos recordaba el profesor Jean-François Mabardi, si cuando enseñas no aprendes, entonces no estás enseñando. Mi recuerdo, aún hoy, es de un ambiente colorido, activo, abierto, generoso, productivo, ilustrado, todo ello en el bonito edificio gótico del antiguo Hospital de la Santa Cruz, cuyas piedras me conmueven, porque en ellas veo y leo el vínculo que los chilenos y demás americanos perdimos respecto a nuestra cultura europea, a los dolores y riquezas de la tradición clásica hervida en la olla del cristianismo, que a la sombra de la cordillera de Los Andes, bajo la caricia helada de sus nieves de invierno, aquí donde vivo ahora, parecen tan inciertos.

Pla i Volum siguió exitosamente su andadura tras mi marcha a Chile (cosa que no dejó de irritarme un poco, oh vanidosa y mezquina percepción de la realidad que tenemos a menudo los humanos) y tras la incorporación de Gabriel, y de Ferrán Giménez, Armando Gascón, Elisabet Puig y Carles Selicke derivó en la Zona Intermedia y finalmente en Opción Intermedia. Un proyecto de formación artística orientado en primer lugar, en palabras de Jesús, hacia la búsqueda de una zona de relaciones interdisciplinares que armonicen de un modo práctico. Se trata, pues, no sólo de atender a la confluencia de saberes, sino también de orientarse a la calidad de la experiencia, y al producto de ella. Pero es relevante en este programa, sobre todo, la actitud. La pedagogía, señala Martínez Clará, la llevan a cabo un grupo de profesionales con trayectoria profesional reconocida y especializados en cada materia que combinan su actividad e investigación privada con el complemento de la enseñanza… El alumno encuentra un referente de calidad contrastada, pero también alguien que investiga, ensaya, duda, se desarrolla al mismo tiempo que el alumno. La relación entre alumno y profesor está basada en el respeto y en la confianza mutua. El principio pedagógico principal es que el profesor tiene necesidad de explicar, comunicar su experiencia y el alumno adulto tiene un estado de necesidad por conocer esa experiencia con una actitud de disposición y trabajo constante.

Más allá de la experiencia de estos cursos, los principios y valores que los sustentan constituyen para Jesús el hálito interior que ha movido su hacer durante décadas en la Escuela Massana. Se trata de que la enseñanza esté dada por profesores activos en el medio. Se trata de que los estudiantes encuentren un espacio donde el crecimiento y la creación sean posibles. Se trata también de compaginar disciplinas desde la libertad, la razón, la iluminación y los valores humanos. El proyecto pedagógico que Jesús Martínez Clará denomina finalmente Opción Intermedia, y que tuvo ocasión de explicar integralmente en las jornadas del Congreso Internacional organizado por la Hogenschool voor de Kunsten Utrecht y celebrado en la Escuela Massana de Barcelona con asistencia de profesores de Holanda, Francia, Alemania y Canadá, es un proyecto de vida, un modelo pedagógico.

En su libro Entre la inspiración y el proyecto. La zona intermedia (Edicions de l’Escola Massana, Barcelona, 2011), Jesús Martínez Clará despliega este modelo a través de una recopilación de textos, es decir presentaciones, artículos, epigramas, cartas, conferencias, todos los cuales inciden de una u otra forma en los principios orientadores de su modelo de enseñanza. No conozco mejor crónica que esta de los últimos treinta años de la Escuela Massana. Todos los textos hacen referencia a hitos concretos, a obra de los profesores o alumnos de la escuela, al resultado de los afanes que mueven a estos seres, los creadores, a proponer formas nuevas y a trvés de ellas, nuevos relatos del mundo. Jesús, así, olvida los organigramas y pasa por alto los planes de estudios o los reglamentos, para concentrar la mirada en las dos vísceras centrales de lo que finalmente es una escuela: la experiencia y el producto. El listado de artistas es notable, y a cada uno de ellos le dedicó el profesor, en su momento, la atención y la reflexión sin las cuales no es posible construir cartografía alguna del tejido artístico. No estamos tan sólo ante una crónica de hechos, que lo es, y que al serlo organiza en el tiempo una aristocracia de acontecimientos, obras y protagonistas. Crónica local, por cierto, como toda crónica, pero que al tratarse de la Escuela Massana y de la ciudad de Barcelona entre 1980 y 2010, trae a presencia los temas y las vivencias de la escena europea y mundial del arte y el diseño.

Me dijo en una ocasión Jesús que el arte no avanza, que al contrario de lo que ocurre en el dominio científico, lo mismo puede valer un mosaico romano que una pintura manierista o una instalación contemporánea, y siendo así lo nuestro, una ciencia que no es tal, un conocimiento que jamás es negado por el que viene, algo hay de infinito en esos mapas que nos lleva a las referencias borgianas o a las leves profundidades orientales, profundidades que yo, materialista como soy, no llego a entender tan bien como Jesús. Aparecen, pues, en los textos de Jesús, no sólo su programa, no sólo su talante de maestro, y no sólo los hechos relevantes que hacen crónica e historia, sino también una estética, un discurso hilvanado al filo de la poesía y de las lecturas clásicas o ilustradas que nos habla finalmente de las cuestiones eternas: la inspiración, el amor, el movimiento, la belleza, la teología, la sociedad, la forma, la academia, la virtud, la muerte, la imperfección, la intimidad, la naturaleza, el deseo, la verdad, el enigma, y sobre todo, siempre, del incesante, interminable, misterioso banquete del arte.

Mi mirada, no se me escapa, es la de un chileno, perdido en la periferia, que de vez en cuando reaparece en Barcelona después de haber pasado allí, hace ya tiempo, catorce años bien vividos, y por eso debo pedir se me disculpen zonas completas de la percepción que sé, existen, pero no las tengo yo alojadas en la mente. He disfrutado de la amistad de Jesús, frecuentemente conversamos no sin pasión, recibo con mayor o menor dosis de humildad sus reprimendas, gozo de su compañía, atiendo a su parecer, a su voz, me halaga su acogida, y me siento especialmente feliz de todo ello.

La cautela primordial de Jesús Martínez Clará, su amor por el orden, su curiosidad ante los estruendos, su escepticismo hedonista y mediterráneo cruzado de aromas orientales, su curiosidad suspendida o detenida, no sé bien cómo decirlo, impregnan su decir de fuerza interna y de poesía. La sensatez, en el arte, puede tomar forma de lluvia o de sequía, de planicie, de sombra o de volumen insoportable, incluso de locura individual o colectiva, y en medio de esos accidentes, durante treinta años, con buen o mal tiempo, ha estado él cada día en terreno, oteando el horizonte, conversando, escuchando, tomando nota, enhebrando razones, clavando sus pupilas, defendiéndose, sonriendo, elaborando texto, construyendo formas, haciendo escuela, tejiendo junto a otros, que no son muchos, el interminable mimbre de lo que somos, de lo que queremos ser, de lo que dejamos registrado a nuestro paso por esta tierra gastada.