juan guillermo tejeda

TEMBLOROSO Y DISTRAÍDO

Posted in cotidiano by jgtejeda on junio 13, 2012

Freud parece vigente en su teoría de la personalidad, todo esto ocurre en nosotros sin que nos demos cuenta: un yo, que sería uno entero, con todo lo que tiene, que hace de componedor entre dos zonas suyas que le son un poco chocantes, el abismo del ello con sus pulsiones infantiles, sus deseos locos, su agresividad imprevista, ese fondo oscuro y desmedido del que se nutren el arte, la delincuencia, la enfermedad, el amor, el poder, las consultas de los psicólogos y psiquiatras; y la normativa del superyo, que se manifiesta a través de la mamá castradora, el padre autoritario, las instituciones piramidales, la ley despiadada, pero también por medio de las normas y límites de la sensatez, de la vida en común con los demás. Todo eso está dentro nuestro, y lo que hacemos cada día es administrar lo que somos para organizar el yo y enfrentar el mundo con algunas posibilidades de éxito. De pronto hay que hacer motor, y recomponer el yo, rearmar los trozos dispersos. ¿Dónde puse mi yo? ¿Están todas mis partes? Como rasgo de carácter, quizá me viene de mi padre, soy más bien tolerante con el ello, reconozco como muy humanas las pasiones que quizá a otros les parecen intolerables, el arte descansa en esa tolerancia… a veces esa generosidad es tomada mal por el otro, que se cree con permiso para hacer lo que no se debe, que ahí entra el superyo. Diría que me roban lo que regalo, o me quitan de donde no me adhiero mucho. Bueno, estoy ahora despegando pedazos mal pegados, zurciendo un poco, observando, recuperando partes. No es sencillo, echo de menos a mi mamá para decirlo de un modo infantil, ella me armaba, aunque yo creo que sin atender a mi realidad, o sea desperdiciándome. Hay quienes se norman mucho o muestran poca emoción (mucho superyo), pero al final depredan con más entusiasmo que nadie (ello desbocado). Remendar el propio yo es una tarea periódica. La vitalidad real y contradictoria de lo deseado se posterga cuando aparecen, que siempre aparecen, los planes, los programas, las decisiones inquebrantables, las relaciones para siempre, las hipotecas, los contratos laborales, las guerras púnicas, y eso lo lleva a uno a cumplir objetivos, pero también si se alarga mucho, a sufrir, a tolerar lo intolerable, etc. Ayayay. Ordenar el yo y recomponerlo de vez en cuando, recuperar los trozos que he entregado, etc. Lo de tembloroso y distraído viene de algo que me dijo J esta tarde, shakespereanamente como sabe él.

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