juan guillermo tejeda

FUSIÓN, DECEPCIÓN

Posted in cotidiano by jgtejeda on marzo 25, 2012

Imposible resulta relacionarse con el total de una persona o con nada de ella, ese es uno de los dramas o juegos más enigmáticos de la existencia humana.

Somos parte de los demás, los necesitamos, pero estamos condenados a ser solos, y es que pese a formar parte de la especie somos unidades irrepetibles. Establecemos entonces eso que modernamente se ha dado en llamar relaciones, y que antes se denominaban lazos de afectos, afinidades electivas, amores, etc. Pero, tal como un fotógrafo parte de la infinita realidad y selecciona de ella sólo el trozo que cabe en el encuadre quitando todo lo demás, o un dibujante, al revés, empieza a poner líneas en una hoja en blanco hasta establecer su dibujo, así también podemos nosotros, con los demás, partir de un abrazo total o ir muy de a poco, añadiendo afinidades.

Los enamoramientos, los matrimonios, las parejas, se inauguran casi siempre en unas horas o semanas de deslumbramiento mutuo, de fusión, y por tanto se compra al otro como un todo. Luego, en el día a día, la tarea es ir denunciando policialmente aquellas zonas que no coinciden, identificar y cuantificar las decepciones, lo que no llegó a ser como aquel rayo inicial de alguna manera prometía. Se pone de manifiesto con la práctica cotidiana, que aunque el amor estalló como un milagro, y sigue estando allí, lo que hay son dos seres solitarios acompañándose, haciendo lo posible. La pareja estable es, entonces, por naturaleza, un camino de decepción que va del lleno teórico al cada vez más vacío y disperso en la práctica. Similar proceso, aunque un poco de otra manera ocurre entre padres e hijos, donde el inicio del niño se confunde con el cuerpo de la madre y el hálito del padre, y su educación es un proceso de continua separación, hasta la autonomía. Con los años, el padre pasa de divinidad a viejo obsoleto. La madre, de vientre iluminado a controladora siempre frustrada. Con los maestros es parecido, la historia del discipulazgo es, lo dice Steiner, la de la admiración, el vampirismo, la traición. De la identificación entusiasta se pasa al rechazo, y el rechazo es estimulado por la necesidad de no fusionarse con otro, que eso da mucho miedo. En la amistad, en cambio, se define que la zona de contacto es una, sólo esa en principio, y la relación cesa cada vez que esa zona se abandona, retomándose al entrar nuevamente en ella.  Los jóvenes de hoy, entiendo, tratan de hacer del amor una modalidad de la amistad. Pero la amistad rara vez brinda esa sensación de totalidad que es propia del amor.

Por eso es que una y otra vez volvemos a querer fusionarnos en cualesquiera de sus modalidades, por mucho que sepamos que el amor es casi siempre un laberinto que tiende a convertirse en callejón, que las admiraciones llenas de generosidad se transmutan en rencores, etc. Y así seguimos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: