juan guillermo tejeda

ONFRAY: NI FALTA, NI PAREJA, NI DUALIDAD

Posted in afectos by jgtejeda on julio 31, 2011

Michel Onfray: ____ En el terreno del amor y de la relación sexuada, Occidente encuentra su rastro en las teorías platónicas del deseo como falta, de la pareja como conjuro de lo incompleto, del dualismo y de la oposición moralizadora entre los dos amores ____ Occidente, es decir el cristianismo, o el postcristianismo, vale decir nosotros, operamos respecto del amor en base a tres falsos axiomas, a saber: 1, que el deseo es falta, es decir que en otro tiempo fuimos seres completos hasta que alguien nos separó en dos, hombres y mujeres, condenados a buscarnos mutuamente en cuanto somos la parte faltante del otro; en la narrativa bíblica la falta es la culpa que proviene del saber demasiado y haber sido expulsados de la candidez primigenia, la del paraíso: seres tristes, pues, incompletos, expulsados, carentes. Onfray al pasar dice que el deseo es todo lo contrario de una falta: un exceso, y así lo he entendido yo siempre, un gozo a punto de producirse, y es que el apetito es la necesidad de dar, el deseo es un plus que nos hace irradiantes. 2, la pareja sería el milagro que nos hace superar para siempre (que no separe el hombre lo que dios ha unido) esa carencia, y así es que nuestra vida toma forma de esfera en que dos mitades se han unido, han ocurrido el perdón, el fin de la falta, y la fusión. Pero cuando deja de estar atormentado por la falta, el monstruo conoce la beatitud tonta y necia de los sujetos abandonados por el deseo: el impotente, el frígido, el anciano, el muerto… La pareja convertida en una bola autista y repetitiva es la fuente de la neurosis, de la sensación de enjaulamiento, de la desilusión. 3, hay dos amores opuestos, el corporal y el espiritual. Los platónicos, los curas y los moralistas más recientes nos llevan siempre a esta separación entre los infiernos de la carne perecedera y los cielos del alma inmortal, oposición que comporta finalmente una maldición contra la vida: sospecha, cautela, renuncia, tristeza, prejuicio, mentira, hipocresía, es decir, una sexualidad programática y segmentada. En contra de estas miserias dualistas, la vida es precisamente ese misterio dialéctico que surge de la materia y se afirma en ella, y discurre libremente, gozosamente, lúdicamente, en la libertad incierta. Grande Onfray. No olvido que su Tratado de Ateología se lo dedica a Raoul Vaneigem.

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