juan guillermo tejeda

LA IGLESIA Y EL DESEO

Posted in dignidad, enredillo, placer by jgtejeda on marzo 20, 2010

Se disculpa el Papa por los abusos contra niños cometidos por curas en Irlanda y Alemania. No fue sólo eso, sino además una política oficial de ocultamiento e impunidad, durante muchísimos años, si no siglos -una cultura- a la que alude él en su carta… Pero en este drama, más allá de lo canónico, de lo policial o de lo judicial, está la contradicción de fondo. Una doctrina y una institución religiosa que satanizan la actividad erótica, que la restringen a mínimos, terminan por ahogar el instinto transformando todo placer en pecado, traumatizando a la sociedad y desfigurando las relaciones humanas, ya de por sí complejas. La presión acumulada de manera tan insensata se resuelve mediante el abuso clandestino en contra de menores, ejercido ese abuso justamente por los predicadores de esa doctrina, con la connivencia de las familias que abandonan a sus hijos en colegios de curas. Esos colegios fueron y a veces siguen siendo verdaderos establecimientos penitenciarios donde los pupilos carecen de derechos… Ahora se pone la lupa en el abuso sexual, pero se recopilarán algún día los demás infinitos abusos cometidos contra los niños en esos colegios, que por lo demás disfrutan muchas veces de apoyo económico y aplauso gubernamental: humillación, autoritarismo, inquina contra la inteligencia, secuestro de la libertad de opinión, secuestro físico, segregación de los más débiles, instauración de la culpa y las amenazas, lavado de cerebro, quiebre de la voluntad y de la autonomía personal, mofa de los valores republicanos, arribismo, arbitrariedad, etc. En los casos de pedofilia sacerdotal hay culpas individuales, delitos y pecados, fallas humanas, vicios de época, de acuerdo, pero en la base está la responsabilidad doctrinal, a la que el Papa no se refiere en su carta (sus argumentos van en otra dirección: hubo poca vigilancia, poca disciplina, una visión relajada de la autoridad que proviene del Concilio Vaticano II, una tendencia de la sociedad a considerar que nunca un cura es culpable, y un ambiente moderno de alejamiento de la religión). Lo cierto es que para respaldar una fe que sitúa el origen del mal en el cuerpo humano (en su disposición erótica que es justamente la que da la vida), se instituyeron hábitos enfermizos de castidad y políticas sistemáticas de negación del deseo en todas sus manifestaciones (palabra, pensamiento y obra), hábitos que finalmente se revelaron como insostenibles, dañando en su derrumbe a quienes no podían defenderse.

Una respuesta

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  1. horacio salinas said, on marzo 25, 2010 at 12:30 am

    En fin, qué decir ante una lúcida reflexión como la del reconocido artista Guillermo Tejeda?
    …una de las más terribles y absurdas distorsiones de la vida es aquella que pretende convercernos de lo justo por la via del dogma, cualquiera sea este. La más ridícula ( y pornográfica al parecer) es la del dogma religioso. Muy triste es ver a los legionarios de Cristo u opus o, cualquier secta, babeando tras un o una adolescente.
    Así será siempre, si las cosas perduran y no se da la libertad que se niega con dudosas, enmarañadas y tristes excusas.

    Para quien no tiene oído musical para la religión, estas noticias son no solo un grotesco fraude, sino también un momento de profunda y laica indignacón cuidadana.


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