juan guillermo tejeda

EMOTIVA Y PERVERSA TELETÓN

Posted in enredillo by jgtejeda on diciembre 3, 2008

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(POR JGT, HOY EN EL PORTAL TERRA)  Cumplió la meta nuevamente este año la veterana Teletón, con don Francisco a la cabeza de un elenco estelar y farandulero. Con 16.589.850.127 millones de pesos recaudados, se superó en más de tres mil millones la cantidad prevista. Nacido en los peores años de la dictadura, el masivo evento cumplió tres décadas, y desplegó, como siempre, su perversa mezcla de valores y antivalores.

Valores: ayudar a los desvalidos, en este caso los niños con discapacidades, que sufren de graves carencias, y que gracias a la fundación Teletón logran una vida digna. No es poco, y es una obra hermosa, en estos momentos indispensable. Adicionalmente, logra don Francisco congregar transversalmente a una chilenidad cada vez más apática y desmembrada. La Teletón hace vibrar al público sea repletando el Estadio Nacional, o en casa a través de la televisión.

Antivalores, quizá muchos más: la Teletón es, antes que nada y a primera vista, el triunfo de la fealdad, de la ordinariez en los disfraces, pelucas y chistes, de la vulgaridad en los gestos, del mal gusto en los personajes, en fin, ese mundo de utilería payasera y de doble sentido que don Francisco ha sabido convertir exitosamente en un referente nacional exportándolo incluso a Miami, y que como casi todos los circos no es solamente feo, sino que juega permanentemente con la maldad, la burla, el ridículo, la vanidad, la ambigüedad sexual, el entusiasmo, la sensiblería, el aplauso y la emoción. En ese espejo deformado por la diestra mano del animador se contempla el país desde hace ya demasiado tiempo.

Es también la Teletón una derrota de las instituciones sociales, la humillación pública de una sociedad incapaz de ofrecer a los niños discapacitados otro horizonte que el de la caridad a punta de shows. En Chile, si tienes pocos años y vas en silla de rueda -niño, niña- has perdido tus derechos, y ojalá que alguien haga una donación, porque en esta tierra cruel, ese es el mensaje, cada cual se las arregla como puede. Las donaciones no son hechas por manos generosas y discretas, tampoco resultan de un acuerdo nacional sobre el tema, sino que brotan con chulería desde unos seres que plantan la cara y el nombre y el logo durante mucho rato en la televisión a la vista de todos, y desde unos bancos que esta vez al año son buenos después de ser malos los otros 364 días.

Ante la Teletón cuesta recuperar la sensatez. Nos tiene hipnotizados don Francisco, y hemos llegado a creer que el único medio para garantizarle una vida digna a esos niños discapacitados es montar cada año este show farandulero y exhibicionista. La fórmula viene en un kit siniestro, y lo tomas o lo dejas. O estás a favor de ayudar a los niños y entonces aplaudes la Teletón, o estás en contra de la confusa cruzada de Mario Kreutzberger y por tanto pretendes perjudicar a los niños discapacitados y que el cielo te maldiga. El dinero aparece cada año -o sea existe, está allí- pero no se puede recaudar de manera organizada y legal, no: para que aparezca el billete hay que reír y bailar y aplaudir y donar y saltar y exhibir marcas bajo la huasca farandulera del veterano comunicador de pelo oscuro.

Nadie se atreve, pues, a objetar nada pese a que una sensación rara nos embargue. En primera fila, lamiendo la suela del evento, nuestros políticos, encabezados por la presidenta y sus ministros o ministras, apoyando, aplaudiendo con buen humor y entusiasmo a esos presentadores y humoristas que por lo general no sólo tienen la peor idea de ellos sino que se dedican a convencer al país completo de que la política es una actividad miserable y los políticos una sarta de corruptos e ineptos. No sabe uno si esos rostros de la vida pública están en primera fila como rehenes o como seguidores. La Teletón es cruel, no deja espacio para disentir: es preciso ser teletonista o exponerse a los peores castigos del cielo y de la tierra.

Durante los días de la Teletón el presidente de la república parece ser Mario Kreutzberger, y sus ministros la Bolocco, Kike Morandé o Sergio Lagos, en tanto que las empresas se las dan de ministerios. Disponen de una cadena nacional de televisión con la que las auténticas autoridades no se atreven ni a soñar. Y las figuras símbolo de la juventud o de la gente de la calle son millonarios como el pintoresco Farkas, o el sorprendente Nazar. El ambiente republicano ha sido suplantado por un baile de marcas, campañas publicitarias, promoción, y dinero crudamente traído y llevado por modelos despampanantes. Money, muslo, logo, ordinariez, aplauso, luces. Y al fondo de la conciencia de todos, esos niños.

Quisiéramos algunos un país donde la diversión dionisíaca y orgiástica fuese sensual, por cierto, pero no obligatoriamente chabacana. Soñamos quizá, pese a don Francisco, con un país donde todo niño al momento de nacer tuviese derecho a las debidas protecciones y cuidados, más aún tratándose de pequeños con discapacidades, sin que ello obligue a nadie a pasar por el bombo televisivo. Nos gustaría alcanzar la meta de una vida decente y digna sin tener que recurrir cada fin de año a esos extraños personajes y esas confusas ceremonias publicitarias. Sería hermoso decir adiós a estos formatos crueles y exitosos, a estos valores enredados en antivalores que son herencia de nuestros peores tiempos como país y como sociedad.

5 comentarios

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  1. Cecilia said, on diciembre 3, 2008 at 12:00 pm

    Me había extrañado que no apareciera un artículo suyo respecto de lo que se denomina una cruzada llamada Teletón. Le encuentro toda la razón y comparto con usted la mayor parte del análisis. hace pocos días en este mismo diario apareció otro artículo que va en la misma línea del suyo. Me parece que nos llama a analizar y traspasar desde las apariencias de la sensibilidad y la causa común “atender a los niños y niñas y porsupuesto sus familias”, para reconocer que existe un doble discurso. Me llamó la atención este año el esfuerzo que se hizo por mostrar que los dineros están muy bien invertidos, que chicos y chicas salen adelante y que se trabaja con esmero por atenderlos, pero siempre me ha generado dudas y muchas. Al final mostramos la precariedad de la atención en salud, así como ha sido demostrado por los casos de VIH no informados. La salud en Chile a pesar de los esfuerzos requiere de UTI.

    He copiado el artículo, pues mi hijo adolescente estaba muy molesto por todo el tema comercial que hay detrás, por eso no pierdo la fe en los jóvenes.

    Saludos

    Cecilia

  2. Alvaro said, on diciembre 3, 2008 at 5:03 pm

    A mi me llama tanto la atención el tema comercial de los auspiciadores. Si bien reconozco que este año la publicidad fue más centrada en la obra y en los niños que en las empresas… pero no me olvido de la plémica surgida por la negativa de la municipalidad de las condes el año pasado a poner gratis la publicidad que, muchas veces, es más de las empresas que de las obras.

    Al final, este año la meta se superó por más de lo que aportaron las empresas… la pregunta que queda entonces ¿para qué seguir dando tanto espacio a las empresas? ¿por qué no sacían sus ansias de RSE y descuentan impuestos haciendo donaciones de manera anónima y sin publicidad gratis y en cadena nacional?

    Por último, una empresa ofreció 100 millones si hacía 400.000 ventas… a 5.000 promedio -promedio bajo pa compra de supermercado- esto son ventas de 2.000.000 millones… y para eso tuvo una cadena nacional anunciandolo… los señores farkas y nazar, faránduleros y todo, donaron 20 veces eso entre los dos y, si fue como persona natural, con cero devolución de impuestos… es más! para generar los 1.000 millones cada uno tuvo que tener ingresos brutos por 1.300 millones antes de impuestos…

  3. Pedro said, on diciembre 3, 2008 at 6:02 pm

    Mi hija asiste a la teletón, y pienso que el acceso a un tratamiento de rehabilitaciión con equidad es un derecho humano universal, lamentablemente la injusta organización de esta sociedad hace que iniciativas como la TELETON y otras fundaciones relativas tengan que ser resultado del aporte monetario de la gente común y corriente y no del esfuerzo sistemático del estado. El estado en mi opinión, debiese proporcionar los recursos para la rehabilitación de los niños, fundamentalmente, por el derecho universal de acceso a la salud que tenemos todos los chilenos y no por ser precisamente el estado un modelo de gestión.
    La TELETON desde su nacimiento ha sido utilizada por las marcas comerciales que bajo el eufemismo de la “responsabilidad social empresarial” han buscado proyectar su imagen de entes socialmente preocupados, sin embargo no ha sido otra cosa que la intención de ganar más dinero cayendo simpático, de minimizar el conflicto social cuando se trata de empresas que abusan de sus clientes y empleados, de buscar notoriedad pública, recordación de marca y de reforzar hábitos de consumo. ¿Acaso alguien cree que las empresas dan y que les duele?…Ganan y lo que hacen es triangular el mismo dinero que les entregan los chilenos durante el consumo de sus bienes y servicios mientras dura la campaña y después del cierre, vengan las ganancias. Hacen lo mismo los políticos oportunistas y la farándula tóxica que lava su imagen tonta y sobreexpuesta a costa de una obra maravillosa.
    Ojo, que si no existiese la Teleton, me refiero a la institución y no al repugnante show mediático, los niños discapacitados de este país no tendrían a donde ir, no tendrían nada y es NADA.
    Estoy de acuerdo con transparentar los medios y los fines y felicito a JGT por su juicio. Juicioso el hombre.

  4. Mario Mangas said, on diciembre 3, 2008 at 11:26 pm

    Me pregunto ¿cuánta herencia oficial y oficiosa, de la dictadura,nos queda aún en Chile? Desde la constitución y la organización política hacia abajo… ¡todo! Incluso habría que verlo al revés: ¡qué, de lo heredado en dictadura, hemos cambiado para “mejor”! Chile representa el triunfo máximo del libremercadismo a ultranza, llevado a todos los rincones de la sociedad. Así, la Teletón, no es más que la privatización de la caridad. Otro negocio más, solamente, en donde las grandes empresas nos dicen: si ustedes compran, yo dono, de lo contrario… ¡Y funciona!, de paso ellos recaudan la parte más gruesa de la ganancia y algo -de lo que todos los consumidores han desembolsado al momento de comprar,-ellos lo “donan”; los animadores se encargan que la masa “derrame lágrimas” y así el acto se nos convierte en “sublime”. ¿Alguien conoce un negocio mejor? Pero lo peor no es eso, pienso: la salúd,la educación,la política, lo ambiental, la previsión, ¡todo! está entregado a éste juego perverso y, si no nos gusta…lamentable, pues ninguna política pretende cambiarlo. Ni siquiera adornarlo.
    Me uno a las felicitaciones por sus fundamentados comentarios, señor JG Tejeda.

  5. Ana said, on diciembre 5, 2008 at 11:52 pm

    Estoy de acuerdo con su opinion y la verdad creo que la television no aporta programas educacionales suficientes, lamentablemente esto es un problema internacional.


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