juan guillermo tejeda

LA PIERNA DE GOETHE

Posted in pillo by jgtejeda on octubre 26, 2008

Por razones casuales me sumerjo en los escritos de Goethe. Es un personaje que siempre me ha parecido difícil de asir, como si no tuviera forma. Me queda lejano por su clasicismo, su éxito desmesurado, su carácter conservador. Me asomo al escaparate de una librería a hojear unas Obras Selectas editadas en Buenos Aires, y en ese instante la dama a cargo me ofrece las Obras Completas en tres tomos y papel de biblia publicadas en Madrid, a un precio que no puedo pagar de inmediato. Se me ocurre reservarlas, y dejo un tanto, que voy aumentando con nuevos pagos en las semanas siguientes. Me llevo entonces el primer tomo, y luego el segundo. Es demasiado Goethe para mí, aunque me gusta tener y palpar esos volúmenes de Aguilar de los años cincuenta, traducidos en un castellano españolero y encuadernados en tapa de cuero flexible y papel biblia. Un amigo me advierte que el traductor, Rafael Cansinos-Asséns, muy elogiado por Borges, era en verdad un mediocre… En todo caso, un traductor serio, quizá con demasiada dedicación, muy puntilloso y detallista. Leo el Werther, me entretengo en las conversaciones con Goethe de Eckermann (no sé si debieran estar en unas Obras Completas de Goethe), reviso algunas frases sueltas y poemas, lamento que los poemas épicos estén puestos en prosa (siempre es mejor un verso libre), y ahora entro en el infinito texto de los años de aprendizaje de Guillermo Meister, que algo de bueno tiene: la formación de un joven artista -un niño- en un hogar donde la madre, distraída, está enamorada de un galán y el padre sufre en silencio su humillación. Los sentimientos están siempre envueltos en frases muy estructuradas y limpias. El teatro es el medio donde va tomando forma aquel talento poético, dramático y visual. El teatro como realidad paralela, y una soledad compartida necesariamente con la pandilla que el protagonista necesita para representar las obras. Lo delgado de las páginas y lo pequeño de la letra me hacen sentir que avanzo casi nada (o que retrocedo) en cada lectura. Mis ojos son dos hormigas indecisas en medio de ese planeta medio muerto y mientras leo disfruto de la tibieza de mi compañera de cama, mi cuerpo en un lado y mi mente en otro. Bonitas las láminas de la Teoría de los Colores, reproducen la versión original. ¿Qué hace alguien como yo con un autor como este? Por cierto, el retrato de Goethe que pongo arriba es muy raro, no sólo por la pose de salón en medio del campo con toques de ruinas clásicas, sino sobre todo porque si comparamos ambas piernas, la de delante parece real y la que está cubierta y detrás es como si fuera una prótesis de mayor tamaño. El autor de la pintura es Johann Heinrich Wilhelm Tischbein, que pertenecía a la familia de pintores Tischbein. Bein en alemán quiere decir pierna, y Tisch es mesa.

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