juan guillermo tejeda

CONTRALORÍA DIVINA

Posted in enredillo by jgtejeda on julio 20, 2008

Gran entusiasmo cunde en Chile por las acciones de la Contraloría General de la República. El Contralor se ha convertido de a poco en algo así como un cuarto poder del estado, un poder superior, salvífico. Sus actos de vigilancia administrativa pueden causar la ruina de cualquier político o servidor público si es que se detectan irregularidades, que por lo demás siempre existen de un modo u otro porque la regularidad integral es algo que está más allá de las empresas humanas, sobre todo en un marco legal tan frondoso como el estatuto administrativo chileno. Pero más allá de ello, lo que le da al tema su incandescencia es la sensación de que, en este mundo ruin donde los funcionarios estatales se dedican a molestar y los políticos a cuidar de sus propios intereses (siendo todos ellos esencialmente corruptos), la Contraloría es el ángel vengador que nos envía el altísimo para restaurar la verdad. El Contralor está en la tierra porque el mundo político es asqueroso, y su actividad (independientemente de que se encuentren o no hechos de corrupción) demuestra aquella mugre. Es como el fiscal antimafia o el zar antidroga. Pero la mafia o la droga serían, en esta visión metafórica de la realidad, los actores o las acciones políticas de cada día. La Contraloría vendría a ser un pedazo de cielo que se mueve en medio del infierno, un infierno que somos todos reunidos como país democrático. Probablemente sea mucho pedirle a una modesta oficina pública el que llegue a desempeñar un rol así. Pero en la lógica religiosa cualquiera puede desempeñar las funciones de salvador. Desde luego que la Contraloría sólo investiga actos administrativos, comparando mecánicamente la norma con los hechos. Así, si para contratar un servicio es preciso hacer una licitación abierta, lo que hay es una comprobación de que los papeles que certifican ese proceso están en su sitio. No cuenta si la licitación sirvió para el fin que se había programado, o si el favborecido estaba o no acordado de antemano, porque los contralores no miden eficiencia, sino apego a las normas legales; normas muchas veces absurdas e incluso imposibles de cumplir por cuanto la vida real rara vez coincide con lo que algún oscuro legislador previó en una sala muchos meses o muchos años antes en un contexto político y mediático que ya se ha esfumado. El contralorismo es un deporte afanoso que pone en duda todo lo que se ha escrito y firmado. El Contralor es un arcángel que viene a pasar la aspiradora por los sótanos asquerosos de la vida pública, vida que (según estas delirantes convicciones íntimas que tanta gente tiene) no debería existir porque nos somete irremediablemente al hediondo aliento de los demás. Y es a los demás -a los diferentes a nosotros, a los otros- a quienes es preciso esquivar, olvidar, exterminar… El Contralor es el último bastión de la pureza frente a la administración pública entendida como basural humano y frente a la política concebida como enfermedad. La Contraloría es un rayo de luz divina en este pantano que nos ha sido dado como país.

Tagged with: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: