juan guillermo tejeda

ORELLANA BENADO: EDUCACIÓN Y PROSTITUCIÓN

Posted in normal by jgtejeda on junio 18, 2008

EDUCACIÓN Y PROSTITUCIÓN / 17 de junio de 2008 >>>>>>>>> Señor Director: Liberalizar el mercado hasta equiparar educación con prostitución, el pecado original de 1980, es una clave para entender la crisis que hoy, casi treinta años más tarde, vive la educación en Chile. ¿Por qué las sociedades liberales no regulan el mercado de la prostitución? Porque es un asunto privado, no público. Si se pacta un precio entre quien pretende vender y quien busca comprar un servicio sexual, entonces el negocio es legítimo. ¿Cuáles han sido los resultados de enfocar así la educación? El 70% de quienes estudian en universidades chilenas hoy son la primera generación en sus familias de origen en alcanzar dicho nivel. De cubrir menos del 10% de las personas en edad de cursarla, el sector pasó a atender a casi el 40%. Antes de su temprana y horrorosa muerte este año, un empresario educacional, sin grado académico ni título universitario alguno, acumuló un patrimonio superior a los US $ 100 millones. ¿Acaso no son estas realidades dignas de encomio? Me parece que no. Cuando cliente y proveedor acuerdan el precio de un servicio en el mercado sexual, saben qué están comprando y qué están vendiendo. Tal vez no la primera vez, pero de ahí en adelante sí. Distintas son las cosas en el mercado educacional. El 70% de quienes hoy compran educación universitaria (es decir, los padres de los estudiantes) no está en condiciones de determinar si lo que sus hijas e hijos reciben es aquello por lo que creían estar pagando. He ahí una razón por la cual asimilar la educación a la prostitución es irracional. El mercado educacional es aquel en el cual es más fácil estafar. Pero de él dependen la calidad de los servicios profesionales, y el futuro de la producción. Esa es la objeción de fondo al “lucro” en el mercado educacional. ¿A quienes incomoda que algunos puedan formar sus hijos en los buenos establecimientos del sector privado? A quienes nos preguntamos por qué, cuando Chile era pobre, podía pagar una educación gratuita y de calidad desde la básica y hasta la Universidad a su 10% más talentoso y hoy, que es un país rico, sería mal negocio hacerlo. Oposición y gobierno tienen que responder esa pregunta.

MIGUEL ORELLANA BENADO, Senador Universitario, Universidad de Chile (Carta enviada a tres diarios de la capital)

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