juan guillermo tejeda

ASCO POLÍTICO

Posted in politik by jgtejeda on mayo 16, 2008

Entre un 80% y un 90% de los chilenos desconfía de los partidos políticos y no les ve virtud alguna. Las cifras aparecen en una encuesta >>>> ver resultados aquí. Sabemos que parte de este desencanto se debe a defectos o lentitudes de los sistemas políticos en general que se adaptan con dificultad a la sociedad globalizada y tecnológica. Otra parte deriva de fallas humanas, de comportamientos impropios. Habría que saber, sin embargo, cuánto del alto porcentaje de rechazo se debe a la acción corrosiva de los periodistas y los medios, que al no atreverse a criticar al poder de verdad (se quedarían sin trabajo, se transformarían en marginales) se divierten un rato criticando y a menudo enfangando a este otro poder sin demasiado poder que es el de los partidos políticos. No hay nada más divertido y más barato que echar pestes sobre un senador, un alcalde o un seremi y ojalá llevarlo a la ruina o a la cárcel. Es un divertimento altamente popular y sin costo alguno. Muchos sueñan con un mundo liberado de las suciedades de la política: lo hemos conocido bajo Pinochet. Lo conocen los cubanos bajo los hermanos Castro. Es como barrer con una escoba empapada en vómito. Fuera de las dictaduras, no hay un mundo sin políticos. Los políticos pelean y se dicen pesadeces porque su trabajo es hacerse cargo de los conflictos: se palmotean la espalda y sonríen como hienas porque su trabajo es generar acuerdos entre gente diversa. Los políticos funcionan con partidos porque no hay otra manera, que se sepa, de traducir en políticas públicas los malestares y sueños divergentes de millones de personas que comparten una nacionalidad pero viven en mundos económicos, sociales y culturales muy diversos. Los políticos roban o mienten o son corruptos del mismo modo que los periodistas, los médicos, los curas o las actrices o las empresarias roban, mienten y se corrompen: no todos, por cierto, sólo algunos. Pero se generaliza en el caso de los políticos, tal como en tiempos de la Unidad Popular se simplificaba y se generalizaba respecto de los empresarios, considerándolos siempre explotadores y chupasangres. El asco por la política es, al final, una arbitrariedad moderna, una forma contemporánea de asco por los demás, un modo individualista de ceguera social, una forma muy humana de cobardía que surge porque no hay cojones para criticar a quienes realmente abusan, que están no en una determinada profesión, sino un poco en todas partes.

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