ESTADO
Hay políticos, empresarios, periodistas y gente común y corriente que se levantan cada mañana pensando qué hacer para desprestigiar -aún más- al estado. En Chile son personajes muy activos, que aparecen mucho en la prensa denunciando cosas. El estado es lo peor. Quienes tienen pegas estatales son unos inútiles. Las empresas estatales funcionan mal por definición. La educación estatal es para los picantes. El estado es burocracia, intervencionismo, politiquería, fealdad, desidia, somnolencia, improductividad. Lo mejor, afirman, es un estado chiquitito, “sin grasa”. Hay que disminuir el gasto público. Los chilenos hemos comprado la idea, y es así como lo estatal, lo fiscal, lo político, lo republicano están sumidos en el desprestigio. Pero hoy los grandes bancos del mundo, y los inversionistas, globales y locales, están en apuros. ¿Adónde va uno cuando está en apuros? Usando el lenguaje de ellos les diríamos: vayan a un banco. Pero no quieren eso. A los bancos no les gustan los bancos. Quieren el apoyo del estado. Están presionando y rogando a los políticos -esos corruptos- para que les arreglen el enredo con dinero público, dinero que no debería existir, y que es manejado por funcionarios que tampoco debieran estar allí. Los cruzados del libre mercado ya no quieren mercado, y tampoco aspiran a ser libres. Quieren el dinero estatal, y si ese dinero no viene amenazan con el desplome internacional.
INVERSIONISTAS
Los inversionistas están asustados, y hay que tranquilizarlos. Y se pregunta uno qué son esos inversionistas, y si vale la pena que la economía mundial cuelgue de ellos. Es como en el mundo del arte, que se habla de los coleccionistas, o durante las elecciones, cuando todos piensan en los indecisos. Ni los inversionistas aman a las demás personas, ni los coleccionistas a la pintura, ni los indecisos a la política. Pero hay que estar bien con ellos. Ponemos nuestras mejores intenciones a su servicio para que puedan desplegar sus peores intenciones, porque pese a su belleza el capitalismo finalmente basa su dinamismo no en las buenas sino en las malas intenciones. Los inversionistas están inquietos porque han hecho ellos mismos inversiones con demasiado riesgo, o sea mucha ganancia pero al mismo tiempo la posibilidad de un colapso. Cuando hay ganancia los demás no ganamos, pero cuando hay colapso colapsamos todos. El capitalismo, cuando va mal, se hace rápidamente socialista. De tal manera que pensamos todos en cómo calmar, tranquilizar, relajar a los inversionistas.
DESPLOME
La gente como yo, si es que la hay, lee con alarma y a la vez algo de satisfacción las noticias sobre el desplome de bolsas y quiebra de grandes bancos. Nunca he entendido qué son exactamente los grandes bancos, entiendo que negocios monopólicos de carácter improductivo, que absorven a la competencia y dictan luego sus condiciones a los usuarios. Uno va a una sucursal de un gran banco y lo que hay adentro es nada, sólo burocracia, pancartas, folletos, trípticos y figuras silueteadas de gente radiante. A lo mejor hay algunos billetes, pero últimamente los billetes casi no existen, todo son saldos, números en unos listados. Esos burócratas del dinero de pronto se van a pique. Así es que cuando se hunde un gran banco puede hundirse también mi modesta fortuna, de acuerdo, pero es divertido verlos sufrir. Se desploman los bancos ly os gobiernos ayudan de inmediato, poniendo en sus manos (ineptas) el dinero de todos. Cuando alguno de nosotros se desploma, en cambio, los gobiernos miran para otro lado. Eso que se llama el sistema financiero no sé si me gusta, a lo mejor soy un poco medieval. Hay astucia, sí, y un sistema virtual de confianzas que de pronto entra en crisis. Muy sofisticado, pero también muy distorcionador de nuestros deseos genuinos.
IMPUESTOS EN HUELGA
Gran noticia para quienes pagamos impuestos: los funcionarios especializados en obligarnos a hacer nuestros aportes están en huelga, enojados porque debido a la crisis que según el gobierno no existe se están recortando algunos programas, entre ellos el de modernización de este servicio. Yo, que soy republicano de alma, creo en los impuestos, y me parece bien que cada cual pague lo suyo… pero como contribuyente prefiero creer que el sistema debe funcionar sin carga impositiva alguna salvo quizá para otros más ricos que yo.
RICKY LAKES
Atina Ricardo Lagos cuando analiza la coyuntura económica y se opone a la llovizna de subsidios ratones que proponen especialmente los dc, que son así, de ayuditas buena onda que al final sólo sirven para armar clientelismo, farrearse la plata y perder de vista el problema. El problema es mundial, claramente: suben los precios de alimentos y del petróleo porque chinos e hindúes se han hecho más ricos, gastan más, comen mejor y van en auto. Hay que repartir entre más. La escasez genera alzas, eso es bien sabido. Por eso es que también el precio del cobre se ha triplicado. No vamos a remediar el tema subsidiando ¿por qué? a unos aquí y otros allá. Echamos de menos a alguien que hable no desde el corazón ni desde la bilis, sino desde el conocimiento.
EL MERCADO ES BELLO
Como el petróleo ha aumentado brutalmente de precio-sostiene Moisés Naim>>>>>>>>>>- el mercado reacciona y genera nuevas prioridades: muchos norteamericanos abandonan sus casas enormes y alejadas del lugar de trabajo para irse a vivir a pisos más pequeños y que demanden viajes más breves; los autos de gran cilindrada se venden muy poco y aumentan en cambio las inversiones para los trenes, menores gastadores de combustible… Son las bellezas del capitalismo, que pocos se atreven a mostrar. El mercado es cruel. El mercado es bello. En cambio aquí>>>>>>>>>> desde los labios de un senador demócratacristiano tenemos la voz contraria, con una óptica conservadora, asistencialista y local.
APLICADOS A PIQUE
Indicadores de diversos lugares del mundo señalan que la economía no se ve bien. Mucho desempleo en los Estados Unidos, bajas en las bolsas, el dólar pierde terreno, suben los alimentos y el petróleo. Temblamos, pues, en Chile. Aquí tenemos muy sanas las cifras, porque somos aplicados y creemos en el capitalismo, miss, mire mi libreta de notas. Pero el capitalismo a veces no cree en sí mismo y sin amenaza alguna de ningún tipo como que se arremolina y se tupe. Por mantener sanas las cifras hacemos en Chile lo que venga, postergar a los más pobres, destruir las ciudades, contaminar alegremente, aplicar experimentos raros en las universidades, mandar a los viejos a jubilar con pensiones miserables, etc. Y hete aquí que de pronto, con buenas notas y todo, llenos de estrellitas, estamos a punto de irnos a pique porque el petróleo Brent no sé qué y el arroz en Filipinas no sé cuántos. Qué dura es la vida.
CÓMPRATE UN CAMIÓN
Si tienes un camión, o muchos, el gobierno te rebaja el 80% del impuesto al Diesel. Si tienes un restaurante o una librería o un trabajillo con computador, el gobierno no te rebaja ni un impuesto de nada. La razón de este trato diferenciado es que un paro de los camioneros significa no transportar las mercaderías, provocando desabastecimiento: eso podría oler a Salvador Allende o la señora Kirchner, lo que sería mala imagen para el gobierno… A partir de ahora, entonces, a comprarse un camión. Y si no, que cada cual luche para obtener su 80% de descuento según lo estratégico de sus aportes a la sociedad. Afilen sus dientes los trabajadores del cobre, controladores de vuelos en los aeropuertos, micreros, médicos y enfermeras, policías, aduaneros, productores de lácteos, laboratorios, gasolineras, proveedores de banda ancha …. Y que los impuestos los paguen los más débiles.







