INDIGNADOS

Mientras en Chile esperamos encogidos “el vendaval” que le llama la presidenta a la crisis financiera como si de un fenómeno natural se tratara -no lo es-, los europeos se lanzan indignados a la calle. Los chilenos jamás nos indignamos, porque para eso hace falta tener dignidad, y aprendimos hace rato a vivir sin ella… nos limitamos a gastar mientras podamos, y a rumiar nuestra amargura individual. Aparte de que movilizarse por las calles es un poco latoso.
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