UN HOMBRE QUE NO GOZA
Epicuro fue, en el siglo III antes de nuestra era, el equivalente de Freud en el siglo XX, y la función social que cumplieron sus doctrinas tuvo una difusión similar. La tesis inicial de ambos es la misma: un hombre que no goza fabrica la enfermedad que lo consume. La angustia, añaden los dos, no es más que la libido sexual que flota, se vuelve contra sí misma e intoxica. (Pascal Quignard, El sexo y el espanto)
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