SOLITARIOS Y CONFUNDIDOS
Solitarios y confundidos con los diputados colorines que votaron con ellos por puro molestar, algunos parlamentarios de la concertación se mantuvieron a favor de la educación pública rechazando el nuevo proyecto de ley general de educación. La matemática de estas votaciones (96 a favor, 12 en contra y 7 abstenciones) nos habla de cómo un pinochetismo minoritario se hace mayoritario tras pasar por diversos hervores y amasados. Y es que la ley nueva mantiene lo grueso de la nueva, es decir que el dinero público vaya a los privados, y que no exista una institucionalidad adecuada para la educación pública. Es una ley transpinochetista. El núcleo duro de la derecha arrastra a la derecha completa, la cual tiene sus votos inflados por el sistema binominal y la alta abstención de jóvenes. El núcleo duro demócratacristiano (inflado a su vez en el parlamento por la perversión de los “cupos”) comparte el pinochetismo educacional de estas leyes ya que gracias a ellas pueden llevar fondos públicos a los colegios católicos, y arrastra a la temerosa Bachelet a aprobar el proyecto so pena de nuevas divisiones en la colaición gobernante. Y es así que lo que es probablemente una minoría se impone ampliamente. ¿Por qué quienes creen en la educación pública no logran sumar apoyos? Porque les tiembla la pera cuando deben responder las preguntas que les hacen: Pregunta 1: ¿Hay que hacer crecer el aparato estatal en educación? Respuesta que deberíamos escuchar y no oimos: Sí, como en todos los países desarrollados desde Estados Unidos a Europa. Lo público sólo se hace desde un aparato público fuerte, sin complejos y con una gestión moderna. Pregunta 2: ¿Cree que el estado no debe subvencionar a establecimientos religiosos o que practiquen la segregación por sexos, o por grupos económicos? No debiera hacerlo en absoluto, lo público está precisamente para disminuir las exclusiones y segregaciones, no para aumentarlas…
