LA MAMÁ DE HOUELLEBECQ
“A mi hijo que le de por el culo quien quiera y [que lo haga] con quien quiera (…). Pero si, por desgracia, cita mi nombre en algún chisme, se va a llevar un palo en la cara que la va a sacar todos los dientes, eso seguro!”, escribe la madre del novelista Michel Houellebecq, Lucie Ceccaldi, de 83 años, en L’Innocente, un volumen en el que ajusta cuentas con su díscolo hijo, según avanza el diario francés Le Figaro. A Ceccaldi no le gustó nada que su hijo la retratara como una egoísta y odiosa depredarora sexual en su novela más vendida, Las partículas elementales. Más en EL PAÍS de hoy>>>
El caso es que mamá Houellebecq estaba interesada por viajar y por irse a la cama con gente diversa, por lo que dejó a sus dos hijos con la abuela. El niño de cinco años abandonado creció, se hizo escritor, y puso su dolor y una rabia ácida en sus obras. Ahora la madre promete venganza. Un fragmento de Houellebecq sobre el cuidado de los niños:
En enero de 1960, Marc se fue a hacer un reportaje sobre la nueva sociedad comunista que se estaba estableciendo en la República Popular de China. Volvió a Saint-Maxime el 23 de junio, a mitad de la tarde. La casa parecía desierta. Sin embargo había una chica de unos quince años, completamente desnuda, sentada en la alfombra del salón con las piernas cruzadas. “Gone to the beach…” fue la contestación a sus preguntas antes de que volviera a caer en la apatía. Un hombre grande y barbudo, visiblemente borracho, roncaba atravesado en la cama de la habitación de Janine. Marc aguzó el oído; creía percibir gemidos o jadeos.
En el dormitorio del primer piso había una peste insoportable; el sol que entraba por el ventanal iluminaba con violencia las baldosas negras y blancas. Su hijo reptaba torpemente por el suelo, resbalando de vez en cuando en un charco de orina o de excrementos. Guiñaba los ojos y gemía sin parar. Al percibir una presencia humana, intentó huir. Marc lo cogió en brazos; aterrorizada, la criatura temblaba en sus manos.
¿Tienen los hijos derecho a evaluar públicamente el desempeño de sus padres? A evaluarlo sí, desde luego; públicamente no sé. Siempre hay una prudencia que debiera mantenerse. Pero también es verdad que nadie puede esquivar sus responsabilidades, ni siquiera un padre o una madre. Lo que vale para un profesor, un cirujano, un presidente, un dictador o un empresario también es válido para quienes están a cargo de criar a sus hijos. Gran parte de los dolores y carencias de cada adulto provienen de esos años iniciales, de esa época en que la criatura no sabe defenderse y es tan dependiente. Lo preferible, sin embargo, es que nuestra evaluación del rol de la madre y el rol del padre que nos tocaron sea hecha en un marco de humanidad, dentro de un contexto, y no en términos absolutos. El padre y la madre son los terminales que la especie pone al servicio de los niños, los modelos a los cuales seguir. Todos, como padres, hemos fallado en algo, o en mucho. Todos, como hijos, hemos aprendido que los seres humanos no son perfectos y que la vida es tal como es. Por otra parte, lo que un progenitor entrega no es siempre lo que los hijos reciben, ni tampoco ven los niños muchos esfuerzos silenciosos de sus padres…. Notable la foto de la dama.
