ADELANTE, COMPAÑEROS!
Portada vintage tipo Granma o Pravda de nuestro diario de todos los chilenos, La Nación, el día en que se votaba la acusación constitucional en contra de Provoste. Fondo negro, soflama amenazante, destinatarios probables unas seis o siete personas, los propios autores. Desconexión absoluta de la realidad, dislexia comunicacional severa, espacio público destinado a la nada. Aparte de todo ello, el titular es morfológicamente intrigante, ya que la frase, recordando a “las cosas por su nombre” o a “las cosas en orden” se resuelve de manera muy débil en el formato “las cosas por su orden”. ¿Tienen las cosas del mundo -todas ellas- un orden, que sería el “suyo”? ¿se trata quizá sólo de algunas cosas? ¿de cuáles? ¿y cuál sería ese orden, en caso de existir? También intriga el uso de la preposición “por”, que podría indicar causalidad, autoría o prelación, no sabemos… Más en el terreno de la hermenéutica: ¿estamos hablando quizá de dar desde un periódico una orden a los senadores, depositarios de la soberanía nacional? Y adicionalmente…. ¿cuáles serían en este caso los misteriosos tratados internacionales vigentes?

