juan guillermo tejeda

GUANTANAMERA

Publicado en politik by jgtejeda en Abril 19th, 2008

En su nuevo libro “Torture Team”, Philippe Sands QC, profesor de derecho en el University College de Londres, revela que los mandos militares de los Estados Unidos se vieron sobrepasados por la acción de un grupo de altos funcionarios de la administración Bush, muchos de ellos abogados, dependientes del Secretario de Defensa Ronald Runsfeld (que renunció al cargo en 2006) o del Vicepresidente Dick Cheney. Entre ellos figuran Alberto Gonzales, David Addington, William Haynes, Jay Bybee y John Yoo.

Un memo de tres páginas elaborado por estos abogados ha posibilitado oficialmente el uso de la tortura sobre los detenidos de Guantánamo, y lleva el visto bueno de Runsfeld, estableciendo una lista de 18 técnicas de interrogatorio:

La categoría I comprende dos técnicas, los gritos y el engaño. La Categoría II incluye 12 técnicas, cuyos objetivos son la humillación y la privación sensorial, incluyendo posiciones de estrés, tales como estar de pie hasta un máximo de cuatro horas; aislamiento; privación de la luz y el sonido, el encapuchamiento y la eliminación de todas las prendas religiosas o de comodidad personal llegando hasta la eliminación de las prendas de vestir; aseo forzado, como el rapado de pelo facial, y la utilización de las fobias, como el miedo a los perros, para inducir estrés.

Por último está la Categoría III. Estos métodos se orientan a sólo un porcentaje muy pequeño de los detenidos - la mayoría por la falta de cooperación (calculada en menos del 3%) y a individuos excepcionalmente resistentes - y exige su aprobación por el comandante general de Guantánamo. En esta categoría figuran cuatro técnicas: el uso de “leve, no perjudicial contacto físico”, como sacudir, empujar, someter a la luz, así como el uso de escenas para convencer al detenido de que la muerte o graves consecuencias dolorosas son inminentes para él o para su familia; exposición al frío o el agua; y por último, el uso de una toalla mojada y el goteo de agua para inducir a la idea errónea de asfixia.

Las técnicas se justifican, según el memo, por haber “un objetivo público legítimo en la obtención de la información para la protección de la seguridad nacional de los Estados Unidos”. Los detenidos fueron definidos por Runsfeld como “lo peor de lo peor”.

Aplicadas en terreno, las instrucciones del memo han ido tomando la forma de un patrón, a saber: 20 horas al día en sesiones de interrogatorio, seguidas de cuatro horas de sueño. La privación de sueño aparece como un elemento central, junto con las posiciones de estrés y la humillación constante, incluyendo la humillación sexual. Estas técnicas se han complementado con el uso del agua, episodios de deshidratación, el uso de tubos intravenosos, ruido, desnudamientos, etc. Un interrogador incluso amarró una correa a un prisionero, le llevó alrededor de la habitación y se le obligó a realizar una serie de movimientos propios de los perros. Fue obligado a vestir de mujer sujetándosele en la cabeza un tanga.

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